Llevo ya varios días dándole vueltas, y es que mi extraña manía de llevar varios libros a la vez, al final ha podido conmigo.
Esta tarde he dado un repaso a la habitación para saber cuántos eran, por curiosidad, y así es como ha quedado la cama.

Éstos son los libros que repaso por las mañanas (además de los que no me traigo de la biblio), los de lectura que tengo empezados, y algunos que están en cola.
Por ejemplo, Cinco moscas azules, de Carmen Posadas, que me lo compré el viernes, después de haber conocido a la autora. Cuando conseguí hablar con ella le dije: Tengo que admitir que nunca he leído un libro suyo; pero estoy enganchada a los artículos, muchas gracias.
Eso fue martes por la noche, y el viernes ya había empezado. Pero me obligué a dejarlo porque es materialmente imposible seguir así.
También hay tres libros que son regalo de Ludovica: Audrey Hepburn en el recuerdo, La bruja de Portobello, y el Manual de la perfecta cabrona, dos de mi cumple, y otro de esta Navidad.
¿Qué más? Ah, claro! Harry Potter, cómo no. En otras circunstancias ya lo habría terminado, como mi primo, que se lo leyó en día y medio, pero es que como ya me lo leí este verano por partida doble... pues me permito ir más despacio.
También está Nieve en Venecia, un libro del que me enamoré en el Fnac un día de agosto/septiembre pero no lo compré (creo que lo dejé para comprar El niño del pijama de rayas :S); luego lo volví a ver y me volvió a fascinar el resumen de detrás, pero tampoco lo compré. Después mi madre lo estuvo buscando para mi cumple por toda Murcia menos en esa tienda, así que no lo encontró, y ya no lo volví a ver. Fue en Madrid, en la Casa del libro, donde conseguí comprarlo el día del concierto de las Spice Girls.
Allí mismo también compré Cien años de soledad, un libro que ya había intentado que me comprara mi madre, también allí, cuando fuimos para la prueba de Antena 3.
En cuanto a Nieve en Venecia, igual que con El niño... me imaginé una historia bastante más de mi gusto que la que realmente cuenta, aunque el libro está bien. Puede ser que un día me lance a escribir mis propias versiones de éstos dos.
Cien años de soledad, no lo he empezado porque es demasiado gordo y no quiero dejarlo a medias, así que seguramente caiga en verano.
Y por último, Firmin, los últimos 16 euros y pico que me gasto en un libro hasta dentro de mucho, porque después del portátil estoy bastante pobre :( Sólo llevo unas 20 páginas, pero de momento, por lo menos, no está mal.
El resto, libros de los de estudiar. Hay algunos de los que estoy especialmente orgullosa porque son los primeros que me compré para el doctorado. Y los demás, de la biblioteca (que por cierto, ahora que lo veo, llevo retraso con el de Rodrigo Alsina; mañana lo devuelvo).
Bueno, todo este rollo venía a que me hacen falta varios pares más de ojos. Uf!