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miércoles, junio 03, 2009

Al principio el camino

2.junio.09

Ya sé por qué dejé de utilizar el autobús. No fue el calor, el gentío, ni el hecho de que aquí apenas me hace falta teniendo coche. El autobús me dejaba demasiado tiempo para pensar. Primero en la parada, luego en los viajes interminables. En el coche ni siquiera escucho la radio; me limito a canturrear y a tratar de no provocar ni sufrir ningún accidente. Pero mi coche ha muerto. Su cuerpo todavía permanece con nosotros pero pronto nos dejará para siempre.
Así que hoy he tenido que coger el autobús hasta la universidad: diez minutos en la parada y 40 de viaje a la ida, 25 en la parada y 50 de viaje a la vuelta. Mucho tiempo. Y por si fuera poco, había llevado mala mañana y tenía muchas cosas en las que pensar. Sobre todo en dos: la tesis y la beca.


Y aquí termina la historia porque el resto de lo que escribí ayer es demasiado oscuro y pesimista, y me da mal fario. No nos adelantemos a los acontecimientos. Mastiquemos las cosas antes de digerirlas.

Fue ya por la tarde, en mi habitación, donde me acordé de algo que había escuchado mil veces: Si te pierdes, vuelve al principio. Y eso hice. Regresé al principio de los tiempos y encontré lo que necesitaba para continuar mi camino. Realmente, hay veces en las que para avanzar hay que retroceder.

Y sobre lo otro ya pensaré mañana.

miércoles, marzo 25, 2009

Retiro espiritual

Mañana parto hacia lo que vengo llamando mi "retiro espiritual".
Ahora mismo la expresión ha perdido un poco de su sentido porque me he deshecho de algo del estrés acumulado, así que, realmente, me voy de "retiro estudio-espiritual". Eso sí. Porque voy a tratar por todos los medios de traerme del viaje algo más que fotos divertidas y cachivaches para regalar. Voy en busca de información para mi tesina. ¡Mira qué bien suena eso!
Así que nada, que me voy otra vez, y ya volveré la semana que viene, a no ser que Ludovica me eche antes de tiempo [prometo portarme bien :-) ]. Bye!

lunes, junio 16, 2008

Y el año que viene será igual

Ayer volví a encontrarme de nuevo con el agua helada de mediados de junio. Mi intención era desaparecer un rato, como el año pasado, y el anterior, y el anterior... y seguramente haré lo mismo el año que viene.
¡No hay nada tan refrescante (ni congelante) como el primer baño del verano!

miércoles, mayo 14, 2008

Del blanco al negro

Cuando dije que seguía en blanco todo el mundo lo tomó como algo malo. ¡No! Estar en blanco no es necesariamente malo. Hay veces que hay que dejar la mente en blanco, dejar que todo siga su curso sin influir en nada, mimetizarse con el fondo y desaparecer el tiempo que haga falta.
Estoy cansada.
Tengo ganas de hacer tantas cosas... pero estoy cansada. Definitivamente, la primavera no me sienta bien.

Por otra parte, no me siento capaz de quejarme por estar en blanco, porque sería peor estar en negro, que es lo que le pasó ayer a una amiga nuestra, cuando intentó parar con las manos el coche más grande del mundo cuando éste trataba de pasarle por encima en el parking de la universidad. El resto de la historia, cuando Ludovica tenga tiempo.

jueves, abril 17, 2008

Y entonces llegó Ally


Hace nueve años, por estas fechas, Ally llegó a mi vida. Y llegó para quedarse. Para bien o para mal, forma parte de mí.

Desde entonces, siempre ha estado en mis mejores y peores momentos, sobre todo en los peores. Traía la música, los amigos, y el mundo perfecto donde todo se soluciona al final del capítulo, donde se te permite soñar, incluso tener alucinaciones... donde ser diferente estaba bien visto.

Con el tiempo llegué a ser una verdadera experta en la serie; la veo en español, pero a veces la cambio al inglés, o incluso el alemán, conozco el título de casi todos los capítulos, me doy cuenta de los cambios de dirección y producción, reconozco de inmediato a los actores que salieron alguna vez en la serie... incluso sé qué capítulos se estaban grabando cuando fui al concierto de Vonda Shepard. No la he visto tantas veces; simplemente, conectamos.

Con el paso de los años ha cambiado mi forma de verla. Ahora, siendo mayor, hemos sufrido a la vez desengaños, momentos eufóricos, temidas vísperas de cumpleaños, primeras citas desastrosas... ha sido divertido.

Todo este rollo (que me deja muy mal parada, la verdad) venía porque estos últimos meses he ido recogiendo lo que ella llama 'macbealismo', es decir, frases, neuras y demás, que muchas veces podrían salir de mi propia boca, y que voy a ir escribiendo aquí cuando me venga bien, igual que alguna vez he hecho con letras de Fangoria.

Esto es todo lo que puede salir hoy de mí. Simplemente, hoy no me encuentro bien.

domingo, noviembre 11, 2007

El poder de una canción

Hay canciones que te acompañan en los momentos decisivos de tu vida. Hay canciones que te hacen sentir bien, que te animan, que te sirven de refugio, que te arropan y te alejan de todo lo demás.
Siempre he tenido determinadas canciones que me hacían sentir así, pero fue el viernes cuando realmente comprendí el enorme poder que puede tener una canción.
Esta semana ha sido una de las peores de mi vida, de verdad. Como ya venía mal del finde, el lunes hice lo que hago siempre que necesito un cambio urgente: cortarme el pelo. El martes no fue mal día, pero el miércoles empezaron a torcerse las cosas a lo bestia.
Para el que no lo sepa, la semana anterior habían sentenciado de muerte a mi programa, y nos habían puesto a preparar un programa del corazón. No me hacía mucha gracia, por no decir ninguna, pero siempre sería mejor que lo mío. En cualquier caso, representaba una oportunidad de cambio que necesitaba con urgencia, así que empezamos a ponerle mucha ilusión y empeño para aprender a montar vídeos y todo eso. Vamos, lo que viene a ser prepararse para un nuevo proyecto.
El jueves, de pronto, cuando ya creía el otro programa borrado para siempre de mi vida, van y nos dicen que tendríamos que preparar cinco refritos más (como los que habíamos hecho la semana anterior). Al rato nos vuelven a llamar a otra reunión y nos dicen que hay que hacerlos entre lunes y martes, no jueves y viernes, como pensábamos.
Empecé a sentirme realmente mal. No me apetecía hablar, ni moverme, ni nada de nada. Pero es que van y nos llaman otra vez, ahora para decirnos que el programa sigue hasta diciembre.
Pasé todo el día yendo cada dos por tres al único sitio donde podía estar sola, un aseo del piso de abajo, donde pasaba varios minutos llorando. Mis amigos estaban todo el tiempo intentando animarme, pero eso sólo hacía que me agobiara más. Incluso llegué a ir dos veces a RR.HH. para informarme de lo que tenía que hacer para dejar el trabajo cuanto antes, pero las dos veces el chico estaba ocupado. No sé qué hubiera pasado si llego a ir una tercera.
El viernes, me levanté tres horas antes para intentar ir de buen humor, porque me pongo bastante estúpida, y al final lo acabo pagando con la pobre Inma (pero es que se lo merece!!). Otra reunión. Esta vez nos dijeron que, además de los cinco refritos que había que preparar para grabar lunes y martes, había que grabar otros cuatro programas normales para jueves y viernes. Aquí es donde entra Downtown, de Petula Clark.
Esta canción la había escuchado antes, pero se me quedó en la cabeza a raíz de un par de episodios de Perdidos, donde la escucha un personaje llamado Juliet, que es mi favorito. El caso es que esa misma mañana me la había metido en el mp4, así que nada más salir de esa horrible reunión y de jurar y perjurar que no iba a entrar más veces en ese despacho fatídico tuve un ataque de risa histérica, y luego me puse a oír una y otra vez esta canción. Gloria hizo lo mismo, y así estuvimos las dos toooodo el día, escuchándola una y otra vez. Y otra y otra y otra... Y el caso es que después de escuchar una canción como 40 veces se le podría coger algo de manía, pero no. Esta canción era lo único que hacía que no nos fuéramos de allí corriendo hasta desaparecer de la vista de esa horrible gente. Escuchadla si podéis.

domingo, junio 17, 2007

Y de pronto todo desaparece...

Hoy por fin he vuelto a meterme bajo el agua helada.
El primer baño del año es único e irrepetible.
Te metes en el agua y todo desaparece. De pronto, sólo estás tú en un mundo a parte. Y no importa nada. Y no oyes nada. Y sólo ves una masa borrosa de agua.