viernes, diciembre 14, 2007

Al menos un día más

Hay que ver qué estresante puede llegar a ser un despido acechante!!
Hoy hemos pasado todo el día esperando a ver qué iba a ser de nuestras vidas. Por un lado, unas vacaciones obligatorias, por otro un finiquito y puerta y, por otro, una semana más (más sus correspondientes vacaciones obligatorias o finiquito).

Una y otra opción llevaban incluída la promesa de la vuelta (que no la permanencia) en enero, en un nuevo programa. Pero claro, eso es algo relativamente bueno cuando lo sabes con un poquito de tiempo. Pero no, en la tele todo es tan inmediato, que te enteras ahora de si te vas a la calle al final de la jornada.

Tan desesperada era nuestra situación que, después de comer hemos tenido sesión de camerino (cuánto tiempo hacía!!), y luego hemos tenido que salir a tomar café al mundo exterior (necesitaba un belmonte, de verdad). Después de eso, hemos esperado (im)pacientemente hasta nuestra hora de salir (tiene narices esperar y esperar a que te echen!!), a que volvieran Pilarisi, que habían salido a comer, para saber al menos si trabajábamos el lunes.

Finalmente, las finiquitadas han sido ellas, Pilarisi, y a nosotros nos han dado hasta el 24 para seguir personándonos en la tele (sólo personándonos, porque no podemos trabajar, ya que nuestro programa terminó ayer).

En fin, por lo que pueda pasar, ya he cogido una caja de las de los folios para ir metiendo todas mis cosas (hay que ver lo que se puede almacenar en 6 meses!!), y he copiado toda la extensa agenda de contactos, y todo lo que había en mi ordenador.
Por lo pronto, el lunes volvemos. Ya veremos qué pasa el martes.

miércoles, diciembre 12, 2007

La primera de la Navidad

Siempre mandaba a mi tía Carmen de Castellón la primera tarjeta de cada Navidad (porque la suya siempre era la primera que recibía). Pero dadas las circunstancias, este año no creo que sea apropiado enviarle una.
Así que, como no me cabe en un sobre, y seguramente pasen unos días hasta que la vea (además de que la señora no me ha dado su dirección nueva), señoras y señores, aquí tienen la primera que he terminado: la de Ludovica!!

jueves, diciembre 06, 2007

Ya es Navidad en el barrio


Esta semana, a ser posible, mañana mismo, empezaré a mandar las tarjetas de Navidad, para hacer llegar mi enorme espíritu navideño a los confines del mundo (nunca se sabe lo que puede hacer Correos con tus cartas). Así que si alguno de ustedes quiere recibir una, que me mande cuanto antes al correo su dirección, porque tengo que elegirlas bien, y eso me llevará algún tiempo.

domingo, diciembre 02, 2007

El momento más vergonzoso de mi vida

En mi vida, como en la de todo el mundo, ha habido multitud de momentos vergonzosos. No sé; aquella vez que nos equivocamos de día y fui vestida de ratón para la obra del colegio, que era al día siguiente, o cuando una ola se llevó mi biquini (o las otras 20 veces que ha pasado), o cuando salió una foto mía en el periódico con Superman para felicitarme el cumpleaños, o el día que apareció una chuleta de mi madre en el diccionario de latín que estaba usando en el examen y tuve que explicárselo al profesor, o mejor, el gol que una profesora me coló entre los pies en el partido del día del patrón el año pasado (todavía se comenta)... todas esas veces (y muchas más), me han entrado ganas de excavar un agujero en el suelo y huir por él hasta la conchinchina o más allá. Pero el momento que se lleva la palma, el peor de todos, el que me va a perseguir TODA la vida ocurrió la noche del viernes.
Esa fatídica noche en la que, una vez más, le hice caso a Raquel y, una vez más, hice el GILIPOLLAS. Y la pago con Raquel porque fue la última en decírmelo, pero muchos de vosotros también tenéis la culpa!!!!
Pero sin rencor, eh? Ya se la ha cargado la pobre Raquel; ahora la odio más que nunca. Pero se pasará en un par de décadas, porque es mi amiga y ella me dijo sin maldad aquello de "díselo".
Pero que caiga sobre vuestras conciencias!!

miércoles, noviembre 28, 2007

Una raíz cuadrada

Cuando éramos pequeños, mi tío Javi y yo siempre estábamos discutiendo de cualquier cosa. Como tiene siete años largos más que yo, lo que más le gustaba era hacerse el listillo conmigo. Un día, estábamos en su habitación y me dijo: A ver, a que no sabes cómo se hace una raíz cuadrada.
Aquel día en concreto yo tendría unos cuatro años, así que era de esperar que le dijera que no tenía ni idea de cómo se hacía. Sin embargo, le contesté: Pues claro: coges un cuadrado, le echas tierra y plantas algo. Cuando salga, tendrá la raíz cuadrada.
Mi tío, se me quedó mirando un rato largo, y yo le dije: ¿Qué? en plan chulo. No sé lo que se le debió pasar por la cabeza, pero estalló a reír como un loco.
Años más tarde, este momento volvió a mi mente cuando en el cole nos explicaron las raíces cuadradas (por cierto, una de las cosas más inútiles de la vida), y comprendí lo que debió pensar ese crío de 12 años que se creía mucho más listo que yo.
Pero un día, paseando por la calle, descubrí que yo tenía razón.

miércoles, noviembre 21, 2007

Mis 20 series de televisión preferidas

María me manda este meme, que consiste en enumerar mis 20 series de televisión favoritas, para que luego las comentemos entre todos. Ella, siempre saliéndose de la norma, hace dos listas: la de series de personas, y series de dibujos. Yo las pongo todas juntas.

-Ally McBeal.
-Las chicas Gilmore.
-Embrujada.
-Cheers.
-Aquí no hay quien viva.
-Fraggle Rock.
-Perdidos.
-CSI Las Vegas.
-Entre fantasmas.
-Mujeres desesperadas.
-Futurama.
-Friends.
-Médium.
-Se ha escrito un crimen.
-Lois y Clark. Las nuevas aventuras de Superman.
-Heidi.
-El cuentacuentos.
-Teatro de cuento de hadas (no recuerdo si se llamaba así, pero es la traducción del inglés).
-Las chicas de oro (perece mentira que tenga tanta actualidad con lo vieja que es esta serie).
-Las gemelas de Sweet Valley (hace años que no las veo).
-Calle Nueva (el final).
-Embrujadas (al principio).

También me gustaba Flash, V, y ver Maggiver con mi abuelo. Y ahora también Cinco hermanos y Anatomía de Grey, pero no son favoritas.

Pdt.: No las contéis más, que ya sé que hay 22.
Os lo paso a todos, hala.

sábado, noviembre 17, 2007

Una sombra misteriosa

Hace unas semanas publicaba X una serie de posts sobre grafittis que se ha ido encontrando en sus viajes. Le dije que cuando saliera con la cámara le pasaría algunos de aquí, y éstos son los que más me han gustado.




Pinchad en las fotos para ampliarlas, que merece la pena.


jueves, noviembre 15, 2007

La libertad tiene dos ruedas

Sí sí, dos ruedas. O al menos la mía.
Hace unas tres semanas, iba o venía (no recuerdo bien) del Mercadona y, cuando me vine a dar cuenta, estaba dentro de una tienda de bicis dejando 10 euros de señal para pasar al día siguiente a recoger una preciosa bicicleta plegable negra y gris metalizado.
Siempre he querido tener bicicleta en Murcia, y ese día no pude dejar escapar la oportunidad.
Vaya pasada (la verdad es que me conformo con poco), ojalá la hubiera tenido siempre. No hay nada como pasear y pasear, con el viento en la cara, entre limoneros y naranjos, escuchando música, o pájaros, o lo que sea. Eso, o por las callejuelas del centro (el downtown, claro).
Me encanta mi bicicleta nueva. Hombre, no es de color lila y rosa, como siempre había querido, ni lleva cintas colgando del manillar... ni siquiera una cesta de mimbre. Pero da igual. Me gusta.

domingo, noviembre 11, 2007

El poder de una canción

Hay canciones que te acompañan en los momentos decisivos de tu vida. Hay canciones que te hacen sentir bien, que te animan, que te sirven de refugio, que te arropan y te alejan de todo lo demás.
Siempre he tenido determinadas canciones que me hacían sentir así, pero fue el viernes cuando realmente comprendí el enorme poder que puede tener una canción.
Esta semana ha sido una de las peores de mi vida, de verdad. Como ya venía mal del finde, el lunes hice lo que hago siempre que necesito un cambio urgente: cortarme el pelo. El martes no fue mal día, pero el miércoles empezaron a torcerse las cosas a lo bestia.
Para el que no lo sepa, la semana anterior habían sentenciado de muerte a mi programa, y nos habían puesto a preparar un programa del corazón. No me hacía mucha gracia, por no decir ninguna, pero siempre sería mejor que lo mío. En cualquier caso, representaba una oportunidad de cambio que necesitaba con urgencia, así que empezamos a ponerle mucha ilusión y empeño para aprender a montar vídeos y todo eso. Vamos, lo que viene a ser prepararse para un nuevo proyecto.
El jueves, de pronto, cuando ya creía el otro programa borrado para siempre de mi vida, van y nos dicen que tendríamos que preparar cinco refritos más (como los que habíamos hecho la semana anterior). Al rato nos vuelven a llamar a otra reunión y nos dicen que hay que hacerlos entre lunes y martes, no jueves y viernes, como pensábamos.
Empecé a sentirme realmente mal. No me apetecía hablar, ni moverme, ni nada de nada. Pero es que van y nos llaman otra vez, ahora para decirnos que el programa sigue hasta diciembre.
Pasé todo el día yendo cada dos por tres al único sitio donde podía estar sola, un aseo del piso de abajo, donde pasaba varios minutos llorando. Mis amigos estaban todo el tiempo intentando animarme, pero eso sólo hacía que me agobiara más. Incluso llegué a ir dos veces a RR.HH. para informarme de lo que tenía que hacer para dejar el trabajo cuanto antes, pero las dos veces el chico estaba ocupado. No sé qué hubiera pasado si llego a ir una tercera.
El viernes, me levanté tres horas antes para intentar ir de buen humor, porque me pongo bastante estúpida, y al final lo acabo pagando con la pobre Inma (pero es que se lo merece!!). Otra reunión. Esta vez nos dijeron que, además de los cinco refritos que había que preparar para grabar lunes y martes, había que grabar otros cuatro programas normales para jueves y viernes. Aquí es donde entra Downtown, de Petula Clark.
Esta canción la había escuchado antes, pero se me quedó en la cabeza a raíz de un par de episodios de Perdidos, donde la escucha un personaje llamado Juliet, que es mi favorito. El caso es que esa misma mañana me la había metido en el mp4, así que nada más salir de esa horrible reunión y de jurar y perjurar que no iba a entrar más veces en ese despacho fatídico tuve un ataque de risa histérica, y luego me puse a oír una y otra vez esta canción. Gloria hizo lo mismo, y así estuvimos las dos toooodo el día, escuchándola una y otra vez. Y otra y otra y otra... Y el caso es que después de escuchar una canción como 40 veces se le podría coger algo de manía, pero no. Esta canción era lo único que hacía que no nos fuéramos de allí corriendo hasta desaparecer de la vista de esa horrible gente. Escuchadla si podéis.

domingo, noviembre 04, 2007

Sintiéndolo en el alma, no puedo ir

¿Sabéis esas veces que mentís un poquito a alguien y luego os entra un remordimiento enorme?
Yo sí. El viernes fue una de esas veces.
Estaba en el trabajo haciendo tiempo hasta las seis (porque ya había terminado los guiones de esta semana), pidiendo unos libros a Madrid, cuando me llamó Ludovica (ésta es la otra parte de la historia).
-¿Tienes planes para esta noche?
-Nop!
-Nos vamos a un concierto.
-...
-Necesito tu coche, nos vamos a Cartagena.
-No puedo. (Aquí es donde me puse mala de repente).

Ahora, y antes de que Ludovica traspase el ordenador y me mate, explico mi situación.
La verdad es que me dolía un poco la cabeza, pero no era eso lo que me pasaba. Un mal presentimiento rondaba mi cabeza. Ni de lejos me imaginaba lo que era, pero lo cierto es que estaba ahí.
Yo tenía otros planes para esa tarde.Iba a ir al centro comercial a comprar un par de camisetas para salir adelante mientras no me diera tiempo de sacar la ropa de invierno. Pero al salir del trabajo, fui directamente a mi casa. Allí no pasaba nada.
Me fui a dar una vuelta solitaria por el centro, compré unas películas y unos buñuelos de viento, y fui a mi casa a comerlos con mi familia.

Nada más abrir la puerta, cargada de bolsas,con un paquetito de dulces en la mano, y gritando: ¡¡Mami, traigo una sorpresa!!
Entonces fue cuando la vi llorando en el teléfono. Su tío de Castellón, el tito Paco, al que fuimos a visitar hace un par de semanas, había muerto veinte minutos antes.
Yo sólo pensaba en mi abuela, en cómo se lo íbamos a decir, en cómo se lo iba a tomar. Luego pensé en mi tía Carmen, y me dio una pena tremenda. Entonces fui corriendo a casa de mi abuela, que era donde tenía que estar, y me alegré enormemente de ser una mentirosa. Aunque esté muy mal hacerlo. Pero me perdonará.

jueves, noviembre 01, 2007

Mi primer Halloween

En mi casa, mi familia, mi barrio y en todos sitios siempre se ha visto muy mal celebrar Halloween. Bueno, no sé si mal del todo, pero el caso es que nunca se ha celebrado. Tampoco es que se vea mal; simplemente es una fiesta que nos ha llegado tarde.
Pero este año, después de todo el tiempo que estuve escribiendo un programa especial de Halloween, teniendo un gorro y una escoba comprados hace cuatro años y sin estrenar, y unos zapatos y unos calcetines del mago de oz, todo eso unido a que aprovecho la mínima oportunidad para disfrazarme (totalmente heredado de mi abuelo), sólo faltaba un ligero empujoncito para salir disfrazada.
El empujoncillo en cuestión me lo dio María, disfrazada de Ángel de la Muerte. Por cierto, en su blog sí que hay una crónica completita de la noche.
En cuanto a mi disfraz, era demasiado evidente que me iba a vestir de bruja del Mago de Oz, salvo por la nimiedad de que no tengo capa.
El otro día salí de compras con María un ratito después del trabajo, y volví con unas alas y con el regalo de cumple de Ludovica, que ya viene por ahí.
¿Una bruja con alas? Claro, yo. "Ser mágico oscuro", de eso iba. Un poco avanzada la noche, pasé a denominarme "ser mágico oscuro maligno", porque no hay nadie que ponga cara de mala mejor que yo (la verdad es que doy demasiado miedo en algunas fotos).
Total, que ayer, primera noche de frío invernal, salimos de fiesta a congelarnos, y la impresión general fue bastante buena, la verdad.


El otro día, después de habernos hartado de muñecos de chocolate de Halloween, me dijo una compañera en el trabajo que si celebraba Halloween iría al infierno. ¿Será posible?
Le contesté que mejor, porque así estaría con todos mis amigos y mis seres queridos y me lo pasaría muy bien. Ayyyyyy, esta Inma...

domingo, octubre 28, 2007

Corramos la voz

Os contaba el otro día el trabajo que me costó poder ir a ver a Alaska pero, pasados unos días, tal vez algún mes, será una divertida anécdota.
Algo más de un mes va a tener que pasar para que a Ludovica se le olvide la experiencia de un concierto de Héroes del silencio. Me ha pedido que cuelgue esto, y que os pida que lo hagáis vosotros también para que, al menos, quede rastro del disgusto de mucha gente.


Hola, hoy toca ponerse sería y me gustaría que me ayudeis.
Miles y miles de personas nos quedamos ayer sin poder ver a Los Héroes del Silencio. Más de 6 horas de cola en la autovía acabaron con la ilusión de la gente. Indignación, esa es la palabra, indignación. Mis amigos y yo pusimos un concierto de Los Héroes a todo volumen en el coche para hacernos a la idea de que estábamos allí, una pena. Mucha gente lloraba de impotencia al ver que eran las 11 de la noche y estábamos atrapados. Cuando por fin llegamos, la organización del concierto no dejaba entrar a nadie, alegando que ya solo podía entrar prensa y que no cabía nadie más. ¿Timo? ¿Mala organización? Solo os pido, igual que ayer nos organizamos para pasarnos de unos a otros los números de teléfono de la empresa que organizaba el evento (Rock&Chicken 91 356 77 78), que todos los que podáis publiquéis esto en vuestro blog o space o algún post quejándoos o algo. Os suelo pedir pocas cosas, pero esto me importa mucho así que si podéis colaborad: D Gracias chicos/as

Os adjunto una foto del atasco.

Pdt.: 29/10/07 Hago invisible el teléfono a petición de Ludovica.

viernes, octubre 26, 2007

Y con ésta van tres


A estas alturas medio mundo sabe que ayer tocó Alaska otra vez, que estuvo genial y que me lo pasé muy bien. Lo que seguramente no sepan ustedes es todo lo que hay que hacer por llegar.
Concierto de bienvenida universitaria de la UMU: HUMANO, EL BICHO Y FANGORIA->10 euros para la gente de a pie, 3 si eres estudiante de esa universidad.
Lógicamente, intentamos sacar las entradas por medio de algún universitario.

Había que echar dinero en la tarjeta, reservarla en una secretaría virtual, y recogerla en algún sitio llamado CSU o algo así.
Después de intentar mil combinaciones distintas, mi súper gran amiga María sugirió que su novio las comprara. Pero él no pudo. Así que intentó hacerlo ella. Pero no pudo. Se lo pidió a una amiga... Total, que consiguió las 4 entradas que se podían sacar por carnet.
El primer problema vino cuando llegó ayer por la tarde y terminé mi trabajo, me tuve que quedar a la grabación del siguiente. Eso me hacía salir cerca de las 8.
María iba a estar en la biblio estudiando hasta las 18:30, luego en la feria de ciencia, y luego cenando.
Le pedí a mi hermana que fuera a recogerlas cuando terminara de ver la tele, pero se negó. Se lo pedí a Ludovica, pero no podía. Llamé a Raquel, pero se había dejado el móvil en su casa; su madre me dió un número que era de un señor que, después de conseguir explicarle quién era Raquel, me dijo que estaba en el entrenamiento del Real Murcia. Así que ella tampoco podía. Llamé a mi primo, pero no lo cogía. Volví a llamar a Ludovica y a mi hermana, y nada. Yosua tenía que ir a la pelu antes del concierto...
Superé el ataque de nervios y, después del programa, me bajé a Murcia con el Becario nº1, o sea, Antonio, que vive cerca de la Merced, donde está la biblio.
Pero se me acabó la gasolina del coche y no pude ir a la Merced, así que lo dejé en mi casa a las 20:31. María ya se había ido a la feria, a San Esteban, así que le di al becario instrucciones para que la encontrara y reconociera, su móvil y el mío, y lo mandé para allá.
Subí a mi casa, vi si Ludovica nos podía recoger al becario y sus amigos y a mí en su coche, le mandé un mensaje al becario diciéndole que me iba en bus con ellos, y cené.
Mientras tanto, el becario Antonio se quedó sin batería, y fue a su casa a meter su tarjeta en el móvil de un amigo. Mi número y el de María, estaban en el teléfono, no en la tarjeta. Cuando llegó a la feria todo estaba cerrado.
Ocurrió un milagro, y el mensaje llegó,y llevaba mi número escrito. Me dio un toque, le llamé, le dije el número de María y lo memorizó porque no tenía dónde escribir. La llamó, y María ya estaba cenando en el burguer. Entonces le dije que se fuera a su casa, y yo me fui al burguer a buscar a María, corriendo con cara de loca por toda la Trapería.
Cuando llegué no había casi nadie, pero la encontré en el piso de arriba. Después de perder el conocimiento y recuperarlo, fui corriendo a la Escuela de Arte Dramático, donde me recogió el becario y me llevó a su casa.
Luego fuimos a buscar el bus que nos iba a llevar a La Fica, pero ya no pasaban.
Mientras, Ludovica era víctima de un exhibicionista en la puerta del recinto, y había sido medio abandonada por Yosua y sus amigos, que se habían ido a por cervezas.
Finalmente decidimos que lo mejor era echar a andar.
Llegamos, nos separamos en dos nuevos grupos, y disfrutamos del concierto.

Próximamente: La explicación de por qué no me llevé la puñetera peluca.

jueves, octubre 18, 2007

Feliz cumpleaños


Durante la comida, una compañera del trabajo me ha preguntado el típico "¿qué se siente?". Como he bajado a comer un poco cabreada con la jefa, le iba a decir "frustación". Pero enseguida lo he pensado y he recordado una frase que leí hace unas semanas en un libro sobre Audrey Hepburn (que, por supuesto, no le he soltado):
"El éxito es como cumplir una edad importante y descubrir que eres la misma persona. Todo lo que siento es la responsabilidad de estar a la altura. Y, son suerte, de sobrevivir a él".
Dejando de lado la segunda parte, me he sentido realmente afortunada porque, por más años que cumplo, en el fondo (en el fondo fondo), sigo siendo la misma.
Muchísimas gracias a todos por las llamadas, los mensajes, los mails... Habrá fiesta, que no os quepa duda, y estáis todos invitados. Y el que no pueda ir (véase María), pues ya saldremos otro día a tomar algo.
En cuanto a lo de la fiesta bloguera, por mí estupendo. Sólo decidme día y lugar.
Pdt.: Foto prestada del cumple de If del año pasado.

martes, octubre 16, 2007

¿Reflexiones? pre-cumple

Faltan dos días para mi cumpleaños. Os lo digo como información porque no creo que finalmente haya fiesta. Y es que entre la gripe, la universidad, los exámenes, las prácticas, los viajes de fin de semana y demás, ya hay demasiadas bajas. Bajas que, la verdad, me tocan bastante las narices.
He pensado que tal vez lo mejor sería tirar por tierra mi planecillo y no celebrarlo, y así cualquier celebración espontánea será todo un acontecimiento. Pero por otra parte me da pena, porque será la única vez en la vida que cumpla 22 años.
Pero por otra parte (otra más), tampoco debería hacerme falta nadie que esté demasiado ocupado para venir. Pero por otra parte (la última ya), son mis amigos.
Bueno, pero vamos a dejarlo, porque el día ha sido bastante bueno. Será porque he soplado unas mil veces mi flautilla-conejo de la suerte, recién llegada de México. Eso, unido a que estoy encantada con mi nuevo puesto de guionista, que me permite dormir por las noches y soñar con otra cosa que no sea mi jefa metiéndome prisa para conseguir invitados. En serio, es tan genial que me cuesta trabajo creérmelo. De verdad. Todavía hay veces que sin darme cuenta me entra un nosequé de pensar que voy mal de tiempo, que no tengo un buen tema, que se me ha olvidado llamar a alguien y cosas por el estilo, pero enseguida vuelvo a la realidad (¡¡bendita realidad!!), y el nosequé desaparece.
Además, ver los programas desde control es más divertido, porque puedes hacer comentarios sin que el regidor se enfade, y gastarle bromas a la presentadora por el pinganillo (aunque todavía no me dejan tocar el botón del pinganillo, pero algún día la jefa se despistará y hablaré por él, jajaja).

miércoles, octubre 10, 2007

It's raining chairs

La semana pasada Murcia estaba llena de obras de "arte". Como de costumbre, de AlterArte lo que más me gustó fue el nombre, aunque yo le hubiera puesto EnterArte (no recuerdo por qué, pero sí sé que se lo comenté a Ludovica o a María).

El caso es que la mayoría de cosas que vimos no eran más que tomaduras de pelo, es decir, montones de escombros y muebles rotos tirados en medio de la plaza de los Apóstoles no me parece arte, sino algo que un señor de Ingeniería Urbana va a tardar horas en barrer. Tampoco me gustó el cubo de palés de Cardenal Belluga. Sin embargo, me pareció algo más interesante unos cartelitos que representaban a personas con miedo a algo.
Lo único que sí me pareció divertido y original, aunque tampoco entra en mi idea de arte, era lo que había en la plaza de la Cruz, o Hernández Amores.

domingo, octubre 07, 2007

Proyectos de algo

Proyectos, proyectos y más proyectos. Eso es lo único que me llevo a mi casa al terminar el día.
El proyecto de cambiar en el trabajo, el proyecto de hacerlo mejor cada día, el proyecto de andar más, de sonreír más, de leer más, de estudiar más, de salir más con mis amigas, de viajar, de hablar claro, de decírselo, de no guardarme nada, de olvidarle, de no quejarme, de cambiar, de no ir demasiado deprisa, de no ir demasiado despacio.
A pesar de ser lo único que me llevo, cada día me pesan más.

lunes, octubre 01, 2007

Groupie de Alaska


Fangoria en cartel, no hacía falta más.

Entramos a trabajar poco antes de las 10 de la mañana y abandonamos la tele algo después de las 9 de la noche. El aire helado se nos colaba por la ropa de verano, no habíamos comido nada desde las 2, estábamos cansados, y nos esperaba un viaje de tres cuartos de hora por una carretera por la que yo no había conducido nunca.

Pero a cabezonería no nos gana nadie. Mira Yosua, le dije, hay luna de concierto. Una lunaza enoooorme salía por detrás del Puerto de la Cadena, anticipo de una noche genial.

Llegamos a Cartagena a las sobre las 10, hora a la que empezaba el concierto. Confiábamos ciegamente en que Fangoria saldría detrás de un tal Humano y de OBK, así que aprovechamos para meternos a cenar en el primer sitio con aseo que encontramos, un Telepizza tranquilito que, a los dos minutos, estaba abarrotado de adolescentes celebrando las fiestas de Cartagena y algún cumpleaños.

Las indicaciones para llegar al lugar del concierto eran sencillas: sigues esta avenida, haces la rotonda en la Plaza de España y todo pabajo pabajo hasta el puerto.

Seguimos la avenida y llegamos a la plaza, que estaba cortada por un desfile cutrecillo de Cartagineses y Romanos, así que dejamos el coche en un párking, pensando que habíamos tenido la idea más brillante de nuestra vida. Como de costumbre, ólvidé mirar el número de la plaza de aparcamiento.

Después de andar media hora larga por la orilla de todo lo que es la Cartagena naval, a oscuras y por paseos desiertos, vimos las luces del concierto. Lo que se escuchaba no era Alaska, menos mal. El caso es que el descampado del concierto estaba en alto. ¿Por dónde se sube?

Horas después, al terminar el concierto, vimos que había una escalera preciosa, nueva e iluminada, pero en ese momento nosotros subimos por una guarida de yonquis, oscura, húmeda y con demasiados restos humanos.

En el concierto encontramos a una compañera de clase (bueno, habíamos quedado con ella) y con su prima, una chica que sentía la extraña necesidad de conocer a TODO el mundo que había allí. De vez en cuando se perdía de vista, y aparecía con dos o tres personas: Yosua, Paloma y María, éste es nosequién. Y nosotros venga a dar besos a medio universo. Un chico y una chica de los que trajo, muy simpáticos ellos, trabajaban en ir a las fiestas que hacía Amstel, para ver si la gente se lo pasaba bien. Cuando salió Alaska al escenario, directamente alucinaban con nosotros.
Tengo que reconocer que somos unos fans de los que gritan con ganas, hacen las coreografías y se saben las letras. Vamos, de esos de los que te mueres de risa nada más verlos.

Para este concierto cometí la genialidad de no llevarme mis zapatos del Mago de Oz, porque presentía que el suelo sería de tierra (acerté!!!), así que no iba dando la nota, pero para el próximo, me pongo en primera fila con el tío de la peluca naranja, que es el mismo del concierto de este verano.

Por suerte mi amiga y su prima nos acercaron en coche hasta el aparcamiento, aunque íbamos bastante apretados los cuatro en un c2 con una silla de bebé. Eran las tres y algo cuando entramos al párking, y descubrimos que habíamos perdido el coche. Allí vimos a una panda de tíos súper raros, así que por tercera vezaquella noche, Yosua y yo temimos por nuestra integridad física. Juro que uno de ellos era como el Ken de la Barbie pero con un poco más de músculo y el pelo por los hombros; el mismo color de piel marrón antinatural, los mismos piratas blancos y la misma camiseta de tirantes amarilla que acostumbra a llevar el muñeco.

Diez minutos más tarde, encontramos el coche. Cuando cruzamos Alcantarilla para dejarle, pasamos frente a la casa de una compañera que no nos cae muy bien, y propuse tocarle un rato el timbre, pero cuando casi había convencido a Yosua nos dimos cuenta de que no sabíamos exactamente cuál era su casa y, ante la negativa de tocar los dos que teníamos en duda, lo dejé en su casa y me fui a la mía.
A las 4 y 30 caí rendida en la cama, a las 8 me despertó mi hermana a gritos para que le firmara un papel, y a las 10 estaba otra vez trabajando.
Es duro se groupie de Alaska, pero merece la pena.

viernes, septiembre 28, 2007

Historia de un atropello frustrado

Aunque prometí que escribiría el siguiente post sobre comidas raras, y ayer decidí que escribiría sobre el conciertazo de ayer, la actualidad manda.

Dicen que cuando estás a punto de morir toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Es una leyenda urbana tan falsa como otra cualquiera.
He estado a punto de morirme muchas veces, pero de todos es sabido (al menos la gente más próxima a mí) que mi ángel de la guarda trabaja mejor que nadie y me ha librado de toda clase de accidentes.
En todas esas veces que he estado a punto de morir (o de sufrir un accidente importante) nunca, y digo nunca, se me ha pasado nada revelador por delante.
Recuerdo una vez, en mi antigua casa, que di un pequeño resbalón en la bañera estando arrodillada. Sólo quedó en un susto y conseguí mantenerme sobre las rodillas; por curiosidad, calculé mi trayectoria, y mi sien derecha hubiera ido a parar directamente sobre el grifo.
En aquella ocasión no vi nada.

El verano pasado, cuando trabajaba en la radio, tuve un accidente bastante estúpido y muy peligroso, pero lo único que se pasaba por mi cabeza era mala leche porque nadie se daba cuenta de que me estaba muriendo.

Hace unos 10 minutos, iba yo andando tranquilamente por la calle y el peligro ha vuelto a acecharme. Venía de casa de mi abuela con una caja de galletas bajo el brazo. En el camino hacia aquí hay un cruce pequeño, de un carril, con dos pasos de peatones sin semáforo. La visibilidad era perfecta: no había coches mal aparcados, las farolas no estaban fundidas... Un tío con un coche negro venía a toda velocidad por mi derecha. Aunque tenía yo la prioridad, acostumbro a no fiarme de los coches, así que me he parado unas décimas de segundo. Él ha hecho amago de frenar ante el cruce, he dado por hecho que me había visto y que pararía, pero el tío ha mirado a su derecha y ha pegado un acelerón.
El aire que arrastraba su coche me ha movido la falda, lo he sentido en la pierna, frío, anticipando un gran dolor. No había entrañables imágenes de la infancia, frases lapidarias ni nada por el estilo. Sólo se me ha pasado por la cabeza que el muy cabrón me iba a atropellar.
Desgraciadamente, hay veces que mi mente y mi boca van por caminos distintos, y sólo he podido gritar un absurdo "¡oiga!".
El muy cabrón ha parado a escasos centímetros de mi pierna, mientras la gente se llevaba las manos a la boca; ha hecho una horrible mueca parecida a una sonrisa y me ha dicho con gestos que estaba mirando a su derecha.
Entonces, si me atropella, me parte la pierna y me arrastra varios metros, ¿tengo que disculparle porque el pobrecillo ha acelerado y se le ha olvidado mirar hacia delante?

Os dejo un cutre-croquis de mi atropello.



domingo, septiembre 16, 2007

El post de la torilla

Esto, señoras y señores, es un pincho de tortilla. Tortilla de patatas.
Ludovica y yo descubrimos ayer un lugar que ya conocíamos de toda la vida: Los Zagales. Los Zagales es una tasca que hay cerquita de la Catedral, donde si te lo montas bien te puedes hinchar a comer por cuatro duros. Llegar allí es muy fácil:
Quedar con Ludovica, aparcar el coche, ir hacia el centro, mirar zapatos que no podemos comprar (¡ni queremos!), entrar en El Corte Inglés y mirar toallas negras con letras naranjas (tomando nota para una posible lista de bodas de vete a saber quién -jeje-), colchones varios, y otra vez para abajo, ropa, más zapatos (¡que no nos gustan, no insistan más!)...
Luego hay que pasar por Alfonso X, entrar a una heladería, sentarse y salir sin pedir nada. Depués pasar por Trapería y entrar a ver (y oler) colonias, luego andar varios metros hacia un cajero, y después desandarlos porque nos hemos pasado de largo.
Decidir ir al lugar en cuestión (hablábamos de Los Zagales, recuerdan?) y, en otro despiste, coger el camino más largo (vamos, por donde no es).
Finalmente llegar (¡por fin!).
La descripción de jornadas gastronómicas se le da mejor a Ludovica, así que esperen impacientes la segunda parte aquí, próximamente en sus pantallas.