viernes, febrero 22, 2008

Sobre ovejas y protestas

"Se han prometido al pueblo español cosas fantásticas, sin que piensen por un momento si se pueden realizar, porque eso, la realización de sus promesas, importa poco a los políticos que buscan sólo halagar a las muchedumbres que les escuchan con palabras tremebundas y excitándolas, para que, así, borrachas, inconscientes, vayan como un rebaño de ovejas a las urnas, o como un rebaño de búfalos a la revolución. A eso se llama democracia, y cuando se les inculpa por esa conducta, dicen que a las masas no se les puede hablar de asuntos difíciles, porque las masas no los entienden. Esa es la idea que tienen de las masas esos pseudodemócratas. Pero yo os digo que la idea más difícil del mundo puede ser expuesta de manera que la comprenda el entendimiento más humilde y el alma más inculta, si el que la expone la piensa antes de verdad y pone un poco de calor, un poco de entusiasmo para transmitirla al prójimo menos ilustrado [...]".
"La política democrática es sin duda algo que se hace por el pueblo. Toda la verdadera política democrática tiene que ser educación y enseñanza del pueblo. No hay, pues, excusas: los que no comunican al pueblo con precisión sus ideas sobre el Estado que van a hacer es que no las tienen y, hallándose por dentro vacíos, transmiten a las muchedumbres esas vacuidades interiores en sus discursos. Esto es lo que no puede ser, esto es de lo que tenemos todos que protestar".

ORTEGA Y GASSET Escritos políticos.

sábado, febrero 16, 2008

Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet.

Sangre, sangre, y más sangre. Sip.
Eso es lo que nos encontramos ayer José Manuel y yo en un intento desesperado de despejarnos tras cinco horas seguidas de clase. Que la clase está muy bien, no digo yo que no, pero cinco horas con un descanso de 10 minutos es muy superior a mis fuerzas.

Así que a la salida nos fuimos al cine. Bueno, exactamente a la salida no; como conducía yo, el camino hasta el cine se alargó algunas calles de más.
El caso es que llegamos al cine y nos pusimos en la cola mientras elegíamos película, y la que mejor pintaba era la del barbero asesino.
Empezó muy al estilo Tim Burton: oscura, sucia, victorianos blanquecinos y ojerosos... lo normal.
PERO también muy al estilo de Burton, era un musical. Un musical de los que no me gustan.
Porque hay musicales fantásticos, pero otros que son... ¿cómo decirlo? Un bodrio.
Algún día hablaré sobre los musicales que me gustan, pero la peli del barbero es de los que no soporto. Una cosa es que te pongas a cantar algo con melodía y sentido, y otra que simplemente canturrees sin ton ni son. Sin venir a cuento, vamos. Y la mayoría de canciones de la peli eran así. Además, quedaba bastante surrealista el barbero cortando cuellos mientras cantaba.

En fin, quitando ese pequeño detalle inesperado (en el tráiler escuché un poco de una canción, pero me pensé que sería de coña y que sólo cantarían esa :S ), es una película de lo más sangrienta. Hay sangre por todas partes. Sangre, sangre, sangre... y cuando pensabas que no podía haber más sangre... pues sí, en un cuerpo humano hay más sangre. Sangre a chorros, a borbotones.
Kill Bill vol.1, por ejemplo, también tiene una escena con mucha sangre, esa que se va a Japón a cargarse a 500 personas con su catana súper afilada, pero es una sangre muy de cómic, muy irreal.
En cambio, el señor Sweeney Todd revanaba cuellos que salpicaban mucha mucha sangre (agh, odio escribir la palabra sangre tantas veces), cuellos que se quedaban un rato abiertos mientras aquello chorreba. Total, que salí del cine mareada perdida.
Por otra parte, es genial que sólo cortara cuellos, porque con la cantidad inhumana de tostones que me había zampado, no hubiera podido soportar cualquier otra cosa fuera del cuerpo.

De todas formas, que no parezca que la película no me gustó, porque tampoco diría eso. Además, merece la pena ir a verla, aunque sólo sea porque sale Alan Rickman, que siempre es un punto a favor.

martes, febrero 12, 2008

¿Quién se podría haber resistido a la tentación?

Este finde montaron en el jardín de Floridablanca, el de mi barrio, un mercadillo medieval. Como el viernes salí de carnaval con Ludovica y cía., tuve que esperar al sábado para poder ir.
Estaba hasta los topes de gente de dentro y fuera del barrio, pero casi todas eran caras conocidas, algo que me trasladó por unos instantes al pueblo de Stars Hollows.
Había de todo: ponys, monedas antiguas, cofres del tesoro, minerales y fósiles, libros, dulces dulces y más dulces, manzanas de caramelo, tiendas con brujas y bolas de cristal... iba paseando y de pronto me encontré con un puestecillo abarrotado hasta los topes de lámparas antiguas... y una llamó mi atención.
Sin pensarlo dos veces la compré y la llevé envuelta y bien agarrada hasta que llegué a mi casa.
El momento que tanto había esperado... iba a frotar mi propia lámpara de genio!!

sábado, febrero 09, 2008

Sentando la cabeza


Pasados unos días desde mi última determinación, explico un poco de qué iba la cosa, porque hay quien se ha liado un poco (jeje).

Hace un par de semanas que (por fin) empecé los cursos de doctorado, algo que algunos ya sabíais. Lo que a lo mejor no era tan conocido era mi pavor hacia este proyecto. Un pavor que se enfrentaba directamente con mis ganas de que salga bien y de conseguir mi propósito final.

Así, superada la primera semana como jubileta (una gran prueba psicológica), y ahora también el primer mes como estudiante recuperada del mundo laboral, puedo decir que mi plan de rehabilitación marcha según lo previsto. ¡Ya está bien de tanta tontería y tanta gaita!

Por lo pronto, he vuelto a familiarizarme con ese lugar llamado biblioteca, y ha sido fascinante su redescubrimiento no habiendo exámenes de por medio. Así que martes, miércoles y jueves pasé todas las mañanas entre libros de teoría, lo que sumado a las 15 horas de clase entre jueves, viernes, y hoy sábado, creo que ya estoy preparada para comenzar la jornada intensiva el lunes.
La prueba de fuego fue ayer, que salí de carnaval con unas amigas, y en vez de seguir con la fiesta, me fui a mi casa para repasar un poco antes de acostarme. Eran casi las dos, me tenía que levantar a las ocho, y me hubiera encantado irme a bailar con las demás, pero en ese momento, con el libro en la mano, me sentí un poco orgullosa de mí misma (aunque pueda estar un poco mal decirlo).

Sigo sin tener objeto de estudio, pero en los últimos días mi capacidad para generarlos ha aumentado bastante, así que yo creo que la semana que viene, cuando haya leído más, caerá uno más o menos aceptable. Para eso me está ayudando bastante dar un repaso a todas las tesis que se han hecho sobre comunicación (sólo españolas), y ver sobre qué la hicieron los que ahora van a ser mis autores de referencia. De entrada, he podido ver con cierto alivio que la tesis no tiene por qué suponer un encasillamiento perpetuo en un determinado tema.

Y por último, por fin he encontrado el artículo que había leído de Marta Rizo (ver el post del congreso), y no es el que yo pensaba en un principio. Me ha vuelto a sorprender mi memoria, porque podía ver el nombre de la autora escrito en el folio; es más, podía incluso reconocer el tipo de letra y hasta el tamaño... pero no podía leer el título!! Pues bien, hoy en clase, de pronto, me he acordado (a buenas horas!).
Pdt.: Esto último no tiene mucha importancia, pero es que, ¡hay que ver lo que es la mente!

martes, febrero 05, 2008

Voy a perder el miedo

"Voy a perder el miedo
el miedo a perder.
Voy a aprender poco a poco
a ser quien quiero ser".
Lo escribo en naranja porque es una canción de Alaska. Quedaros con la fecha de hoy, porque hoy soy mayor que ayer. Soy mayor que ayer y he decidido que hasta aquí han llegado las dudas, los madresmías y las crisis existenciales estúpidas. Ha llegado el momento de avanzar y de luchar por aquello que quiero conseguir. Dicho esto, me voy a seguir estudiando.

sábado, febrero 02, 2008

Una intrusa entre investigadores


Hace algo más de un mes, vi el anuncio de un congreso en el Portal de la Comunicación, y decidí apuntarme; si el congreso no estaba bien, al menos saldría de viaje.
En aquel momento no era consciente de la enorme importancia de este acontecimiento. De hecho, creo que muchos de los que fueron no se esperaban tanto éxito.

Yo allí era realmente una intrusa: no presentaba ninguna comunicación, no soy profesora, ni investigadora, ni nada de nada. Sólo he ido tres días a los cursos de posgrado.
Ser una intrusa no era del todo un inconveniente, ni mucho menos. Me permitió observar todo desde una perspectiva que muchos ya querrían. No tenía nada que perder, pero todo por ganar.
Sabía que estaba rodeada de toda esa gente que ha aparecido en los apuntes durante la carrera, pero de vista conocía a muy pocos. Así pude hablar con ellos con toda la inocencia y libertad del mundo (algo que no estoy segura de que fuera bien recibido, pero nadie dio muestras de que eso le molestara).
Mi decisión de asistir al congreso fue muy aplaudida por alguna gente, algo que finalmente terminó de convencerme de que había hecho bien en ir.

Durante estos días, he tenido la enorme oportunidad de escuchar a Enrique Bustamante, Mª Luisa Humanes, Enric Saperas, Rosa Berganza, Manuel Martínez Nicolás, Manuel Martín Algarra, Juan José Igartua, Jesús Timoteo Álvarez, Marta Rizo (mi momento estelar fue: "estoy segura de que he leído algo tuyo". Y es verdad que lo he hecho, pero no recordaba el nombre del artículo), Esteban López Escobar, Rodrigo Alsina,Teresa La Porte, Leonarda García... y otro montón de grandes (unos más que otros) de la investigación.

También he conocido a muchos profesores de las universidades de alrededor (que nunca viene mal), y he vuelto a mi casa con dos tarjetas de visita, que por lo visto es costumbre repartirlas en los congresos (tengo que enterarme de eso).

También me ha servido para hacer importantes reflexiones sobre el inmenso proyecto en el que me acabo de embarcar: he empezado un embarazo de 4 años:
Hay tres preguntas que una mujer embarazada escucha hasta la saciedad durante los primeros meses, que es precisamente cuando menos sabe de lo que le espera:
-¿Para cuándo es?
-¿Es niño o niña?
-¿Qué nombre le vas a poner?
Pues bien, hay tres preguntas que una estudiante de posgrado recibe una y otra vez durante las 24 horas del día (esté en un congreso o en la panadería):
-¿Para cuándo es?
-¿De qué va la tesis?
-¿Quién te la lleva?

A Miquel Rodrigo Alsina, que tuvo el honor de ser el primer interrogador del congreso, le expliqué que no lo sabía; a los profesores de la UMU les hablé sobre algunos temas de mi interés; al tercero, Aguado, le contesté antes de que terminara la primera pregunta: "llevo una semana, no lo sé, y no sé quién me la lleva", lo que le provocó una gran carcajada. Lugo me disculpé y le expliqué todo desde el principio. Después, opté por inventar diferentes temas de tesis según con quién estuviera hablando.

En fin, como ya llevo bastante rollo por hoy, seguiré otro día con el resto de conclusiones del congreso.

lunes, enero 28, 2008

Dios mío...¡que me voy de viaje!

Madre mía, estoy atacadísima de los nervios!!
Mañana a estas horas estaré sobrevolando vuestras cabezas hacia la otra esquina del país.
Llevo más de un mes planeando este viaje, y he hablado de él continuamente desde hace días pero... parece que nunca terminas de hacerte a la idea de que te vas de viaje hasta que un día te acuestas y de pronto vuelves a encender la luz, miras el calendario y dices "dios mío, pero si me voy pasado mañana!!", que es justo lo que me pasó a mí el otro día.

Ahora mismo estoy atacadísima de los nervios, con la maleta sin hacer, y hablando muy muy rápido, y eso que estoy sola en mi casa!! (Uf) Pero por lo menos he conseguido terminar la lista de todas las comunicaciones a las que quiero ir.

Tengo una maleta nueva, unas botas de agua (que seguramente no me llevaré), un abrigo nuevo y unos bambos nuevos... guantes, bufandas, gorros... ojalá nieve!

Hoy ha tocado día de visitas. Mi familia está siempre muy pendiente de mí, así que desde hace dos días no para de llamar gente y de invitarme a su casa, y a tomar cafés, y de decirme "llévate esto", "llévate esto otro", "has llamado a la tita Carmen?" (ups, al final no la he llamado).

En fin... que os dejo por unos días, ya os contaré. Pero ahora me voy corriendo a por unas cosillas que me faltan y a hacerle la tercera visita de hoy a mi abuela. BYe!

viernes, enero 25, 2008

Spice Girls Capítulo 3

Madrid, 23 de diciembre. Día D. Más cerca de la hora H.
Otro día continuaré hablando de mi extraño paseo por las calles desiertas de Madrid, pero ahora hay que seguir con las Spice Girls.

Toda mi vida había querido ir a ver a Alaska, pero tengo que decir que esa espera fue mucho más corta que la de este concierto. Todo el jaleo empezó en junio o julio, cuando Yosua me comentó lo de la gira. Automáticamente me apunté al viaje, aunque no pudiera ir al concierto: quería estar en Madrid una noche así.

Pasaron las semanas, y entonces hubo que apuntarse a un sorteo que te daba opción a comprar 6 entradas antes de que salieran a la venta corriente.

Los últimos días de septiembre empezaron a salir los ganadores de los sorteos de cada ciudad a la que iban. Por fin, a primeros de octubre salió Madrid y me tocó entrada. Sin pensarlo ni media vez más, la pagué y luego comuniqué en mi casa que era de verdad que me iba.

Siguieron pasando las semanas, y luego los meses y, por fin, llegó la semana del concierto. Me puse mala, empezamos a oír rumores de que se iba gente a la calle, y nos finiquitaron, así que tampoco cobramos la extra hasta mucho tiempo después (ya en enero). Todo esto ayudó a deslucir considerablemente mi semana favorita del año: la de antes de Navidad.
Aviso para el año que viene: ni conciertos, ni viajes, ni nada; que nada ni nadie me moleste esa semana, porque me enfado.

Todo este tiempo, unos cinco meses, de pronto se convirtió en diez años.
Pasó en la cola, cuando llevábamos en la puerta del Madrid Arena más de dos horas. Quedaba menos de un metro para llegar hasta la valla; estábamos cogidas del brazo para no separarnos, como si fuéramos amigas de toda la vida (conocí a las amigas de María apenas unas horas antes).

Acabábamos de pasar uno de los peores momentos de nuestra vida cuando la gente del final y la de los lados habían empezado a empujarnos (la peluca naranja gigante que llevaba en la mochila me salvó, de verdad), pero allí seguíamos nosotras, bastante separadas unas de otras pero agarradas como si nuestra vida dependiese de ello. En ese momento, fue cuando pasaron los diez años. Por un segundo dejé de estar en la cola y volví al patio del colegio, a la cinta de cassette, al póster que rompí porque un día me peleé con mis amigas por culpa de las jodías Spice, a la pulsera de Victoria que, de repente, todas queríamos porque era la única que había en la tienda (y nos volvimos a pelear), volví al día en que nos disfrazamos de Spice Girls y había una repe porque éramos seis...


Seguirá continuando...

miércoles, enero 23, 2008

Spice Girls Capítulo 2

Madrid, 23 de diciembre. Día D.

El despertador sonó sobre las 6, o quizá era antes. Varias veces más, me negué a salir de la cama a aquellas horas, así que los otros tres cogieron lo que quedaba de la caja de donuts que habíamos cenado por la noche (único sustento que se llevaban para todo el día; ni agua ni nada de nada), sus pelucas, sus boas y una manta, y se fueron. Aquí termina mi historia con ellos hasta muchas horas más tarde.
Ya que estaba despierta (en la calle Fuencarral todavía había mucho jaleo a esas horas), hice una lista de todos los sitios a los que tenía que ir esa mañana, y me volví a dormir hasta las 8:30.
No sé si fue por el despertador, o por el silencio sepulcral que había de pronto en la calle, pero me vestí y me lancé al exterior.
Un domingo a las 9 de la mañana no hay NADIE en Madrid. Pues mejor para mí. En lugar de tropezar con la gente o hacer cola para pasar entre una pared y un quiosco, tenía que andar dando vueltas sobre mí misma para asegurarme de que nadie se me acercaba, pero eso era lo de menos. Lo mejor era que tenía Madrid para mí solita.
La calle Fuencarral sí que daba un poco de miedo; al salir sólo me tropecé con tres prostitutas y dos barrenderos. Nadie más.
Así que eché a andar sin rumbo ni destino. Al llegar a uno de los extremos de la Gran Vía pasó algo. Iba yo sola, como en una peli de miedo, y de pronto me encontré rodeada de policías y ambulancias del SAMUR. Había por lo menos 20 agentes y varios coches que bloqueaban todo un carril. Y allí, en medio, yo.
Tenía la horrible sensación de no tener que estar allí en ese momento, pero no parecía que ninguno de ellos me hubiera visto. Me paré en seco intentando ser invisible y rezando para no estar en el centro de algo grave.
Entonces fue cuando vi el coche destrozado y el cristal roto. Más tarde, mi hermana me habló sobre un alunizaje que salió en las noticias, así que sería eso.
Tenía pensamientos de ir a San Ginés a desayunar pero como no me pillaba de camino, seguí andando. Así, llegué hasta el Café de Gijón, donde sólo había un señor, que me tomó por madrileña, y charlamos sobre los turistas. Aqúel lugar es fascinante. Sus paredes han sido testigos de la historia, de la literatura, del arte...

Continuará...

lunes, enero 21, 2008

Spice Girls Capítulo 1

Bueno, ya está bien de remolonear por aquí sin escribir nada, sobre todo porque cosas para escribir se me ocurren a montones. Así que vamos a empezar, por ejemplo... con las Spice Girls, que ya toca.
Madrid, sábado 22 de diciembre de 2007.
Para ponernos en situación, hay que recordar que a mitad de esta semana estuve fatal del estómago, y el viaje se vio en serio peligro. Día del sorteo de Navidad, en el que no me tocó nada.
Habíamos llegado a Madrid a mediodía, recortamos el flequillo de una peluca para que Yosua se disfrazara de Mel C, salimos a comer (pero yo no comí nada), y luego de paseo a la Plaza Mayor, para comprar algo para disfrazarnos en el concierto. Compramos pelucas como las del 11811 de varios colores y algunas gafas y cuernos de reno con luces de colores, y nos paseamos por allí con esas pintas. Allí vimos a dos profesores de la uni a los que por supuesto no saludamos, por razones obvias. Luego fuimos a la Puerta del Sol, donde había una concentración de un foro de las Spice al que pertenecían dos de nosotros.
Allí, a Luxi y Gloria se les empezó a pasar por la cabeza que esos fans iban a irse ya a la cola (eran las 19h, y el concierto empezaba a las 21:30 del día siguiente), y que estaban tramando planes para que nosotros pensáramos que iban a ir mucho más tarde para en realidad ir ellos antes...
Al llegar al hostal, la cosa empezó a preocuparme porque ellos ya hablaban en serio. Yo no entendía que se quisieran ir a las diez de la noche al lugar más peligroso de España: la Casa de Campo. "Os van a robar hasta las entradas!!" les decía yo.
En ese momento, cogí el móvil, llamé a María, que estaba con unas amigas en otro hotel y les pregunté que cuándo iban ellas. "Después de comer", me dijeron; "me voy con vosotras", les dije.

Y entonces Sherezade dijo: "Si esperáis a mañana conoceréis de las muchas aventuras que acontecieron el día del concierto en un Madrid aparentemente plagado de gente..."

lunes, enero 14, 2008

Se armó el belén (y luego se desarmó)

Ya estoy aquí de vuelta, después de una necesaria semana de meditación y reflexión.
Aunque hace días que la Navidad terminó, como "hasta San Antón Pascuas son", aprovecho la tarde de hoy para hacer una muestra de belenes. Éste primero, es el que montamos en mi casa desde tiempos inmemoriales. Bueno, inmemoriales no; recuerdo cuando mi madre le regaló a mi padre las tres figuras principales. Sería su santo, o sea, el día del padre, porque estábamos en casa de mis abuelos, concretamente en la cocina. Eso tuvo que ser... allá por el 93, o incluso antes.
Con el tiempo, mi madre fue comprando el resto de figuras en escayola, y las pintó ella misma.
Es muy bonito, precioso, pero con su llegada se terminó aquello de "montar el belén", ya que estaba totalmente prohibido tocarlo, acercarse a él y, sobre todo, mover las figuras.
Lo ponemos dentro de la chimenea, que queda muy bien.

Éste otro es el que poníamos antes, que seguramente sería el que ponían mis abuelos. Vamos, el de plástico de toda la vida, que me tiene totalmente enamorada. Me gusta muchísimo.
Hace unos años empecé a construir un belén en la playa, para poder poner estas figuras en algún lugar.
Pero este año, por fin, he conseguido convencer a mis padres de que el zapatero de la entrada, aquí en Murcia, era el sitio perfecto para colocarlo.
Un día de noviembre o primeros de diciembre, alguien tuvo la maravillosa idea de hacer una fiesta de disfraces. Pero no unos disfraces cualesquiera, sino de personajes del belén; es decir, Papá Noel tenía la entrada vetada a la casa de Ludovica, que fue el escenario de este belén tan surrealista.
La fecha ya lo adelantaba: 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. ¿Qué no iba a pasar un día como aquél?
Cuando llegué con una pastora a su casa, salió a recibirnos un perro desconocido, perteneciente a una señora desconocida que se había apuntado a la fiesta. Claro, si pones en la puerta un cartel que dice: "Si todavía eres inocente, pasa y tómate algo", ¿qué quieres que pase?
Posar para esta foto fue el momento más raro de mi vida, de verdad. Por eso la cuelgo aquí, excepcionalmente, porque la ocasión lo merece.

lunes, diciembre 31, 2007

2007: El año de la (casi) perfección

El año pasado por estas fechas, vaticiné que el 2007 iba a ser un año perfecto. Como casi siempre, mis vaticinios fueron en su mayor parte correctos.
Ha habido de todo: bueno y malo, malísimo y peor, y muy muy bueno. No se han cumplido todas mis expectativas ni se han hecho realidad todos mis deseos (algunos se fueron definitivamente al traste hace casi un mes), pero tengo que decir que el balance final es bastante satisfactorio. Sí señor.

Ha sido un año en el que varios miembros de la familia han pasado por el hospital, pero ahora todos están estupendísimos (menos el pobre de mi tío). También ha sido el año en el que he terminado la carrera, el año en el que varios y gigantescos abismos se han abierto ante mí, el año de mi primer trabajo remunerado, de mis primeros impuestos, de mi primer jamón, de mi primer vuelo en avión, de ver a las Spice, de conocer a muchos y grandes amigos...

Una vez dijo John Cage en Ally McBeal que si echas la vista atrás y un año no te hace llorar de alegría o de tristeza, entonces, es un año perdido.
Y puedo decir que, aunque muy poca gente me haya visto, este año me he hinchado a llorar como pocos en mi vida. Así que no, el 2007 no ha sido un año perdido. Ha sido el año de la casi perfección.

Ahora bien. El 2008 sí que va a ser la perfección "añificada". Estoy segura de ello.
¡¡¡¡¡Feliz año nuevo a todos!!!!!

jueves, diciembre 27, 2007

Felices Pascuas desde el pasado

A raíz del último post de Leo, recordé algo que tengo guardado desde hace como mil años, y que ya estuve a punto de colgar aquí la Navidad pasada.

Es una tarjetita que mide unos 6 ó 7 cm estuvo guardada durante siglos no se sabe dónde y, de pronto, un día apareció. Recuerdo perfectamente el día que la escribí, en el comedor de mis abuelos, sentada en la esquina de la mesa. Recuerdo quién estaba allí, y creo que incluso me atrevería a aventurar para quién la escribí. También recuerdo haber dibujado esos regalitos con lazo, y que me parecieron fabulosos.

No sé por qué no se envió. Tal vez a alguien le debió parecer demasiado mala, o incluso demasiado buena, y decidió guardarla. Me alegro de eso, porque así os puedo felicitar las Pascuas con ella.


miércoles, diciembre 26, 2007

Unas pocas explicaciones

Empecemos por el principio de los tiempos, como diría Manolito Gafotas:

Una enfermedad express.Es verdaderamente uno de los peores momentos de tu vida cuando te ataca un virus de esos del estómago, y más aun cuando lo hace en medio de un festival de chuches, chocolate y comidas varias como es la Navidad. Pero es realmente horrible cuando tres días más tarde te vas a meter 400 kilómetros en el cuerpo para asistir al concierto de tu vida. Por suerte, no hay nada que pueda conmigo y, con mucho esfuerzo, conseguí sobrevivir.
Un finiquito. Es cuando te echan a la calle y a cambio te dan un montón de dinero. Lo de la calle es malo, lo del dinero bueno, claro está, pero nos fastidió bastante el hecho de que, al finiquitarte, la paga extra te la dan con el finiquito, o sea, a fin de mes :( (nosotras la queríamos para el viaje!!).
El gordo de Navidad (que no el de la pastelería). No me ha tocado absolutamente nada de nada, ni siquiera una devolución. Pero tengo que admitir que ha sido bonito jugar varios números con los compañeros del trabajo.
La Navidad. La Navidad es la Navidad, ya sabéis. Y es mi época preferida del año, y de la vida y de todo. Luego nunca sale nada como lo planeo, pero de esperanzas se vive, así que... Feliz Navidad.
Un concierto. El concierto. Mejor hablaremos de esto más adelante.

lunes, diciembre 24, 2007

Demasiado para asimilar


Madre mía, una enfermedad express, un finiquito, un viaje, el gordo, un concierto, y la Navidad... es demasiado para cualquiera. Como hay mucho que contar, vamos a dejar la Nochebuena en paz y ya veremos el miércoles por dónde empezamos.


¡¡¡Feliz Navidad!!!

viernes, diciembre 14, 2007

Al menos un día más

Hay que ver qué estresante puede llegar a ser un despido acechante!!
Hoy hemos pasado todo el día esperando a ver qué iba a ser de nuestras vidas. Por un lado, unas vacaciones obligatorias, por otro un finiquito y puerta y, por otro, una semana más (más sus correspondientes vacaciones obligatorias o finiquito).

Una y otra opción llevaban incluída la promesa de la vuelta (que no la permanencia) en enero, en un nuevo programa. Pero claro, eso es algo relativamente bueno cuando lo sabes con un poquito de tiempo. Pero no, en la tele todo es tan inmediato, que te enteras ahora de si te vas a la calle al final de la jornada.

Tan desesperada era nuestra situación que, después de comer hemos tenido sesión de camerino (cuánto tiempo hacía!!), y luego hemos tenido que salir a tomar café al mundo exterior (necesitaba un belmonte, de verdad). Después de eso, hemos esperado (im)pacientemente hasta nuestra hora de salir (tiene narices esperar y esperar a que te echen!!), a que volvieran Pilarisi, que habían salido a comer, para saber al menos si trabajábamos el lunes.

Finalmente, las finiquitadas han sido ellas, Pilarisi, y a nosotros nos han dado hasta el 24 para seguir personándonos en la tele (sólo personándonos, porque no podemos trabajar, ya que nuestro programa terminó ayer).

En fin, por lo que pueda pasar, ya he cogido una caja de las de los folios para ir metiendo todas mis cosas (hay que ver lo que se puede almacenar en 6 meses!!), y he copiado toda la extensa agenda de contactos, y todo lo que había en mi ordenador.
Por lo pronto, el lunes volvemos. Ya veremos qué pasa el martes.

miércoles, diciembre 12, 2007

La primera de la Navidad

Siempre mandaba a mi tía Carmen de Castellón la primera tarjeta de cada Navidad (porque la suya siempre era la primera que recibía). Pero dadas las circunstancias, este año no creo que sea apropiado enviarle una.
Así que, como no me cabe en un sobre, y seguramente pasen unos días hasta que la vea (además de que la señora no me ha dado su dirección nueva), señoras y señores, aquí tienen la primera que he terminado: la de Ludovica!!

jueves, diciembre 06, 2007

Ya es Navidad en el barrio


Esta semana, a ser posible, mañana mismo, empezaré a mandar las tarjetas de Navidad, para hacer llegar mi enorme espíritu navideño a los confines del mundo (nunca se sabe lo que puede hacer Correos con tus cartas). Así que si alguno de ustedes quiere recibir una, que me mande cuanto antes al correo su dirección, porque tengo que elegirlas bien, y eso me llevará algún tiempo.

domingo, diciembre 02, 2007

El momento más vergonzoso de mi vida

En mi vida, como en la de todo el mundo, ha habido multitud de momentos vergonzosos. No sé; aquella vez que nos equivocamos de día y fui vestida de ratón para la obra del colegio, que era al día siguiente, o cuando una ola se llevó mi biquini (o las otras 20 veces que ha pasado), o cuando salió una foto mía en el periódico con Superman para felicitarme el cumpleaños, o el día que apareció una chuleta de mi madre en el diccionario de latín que estaba usando en el examen y tuve que explicárselo al profesor, o mejor, el gol que una profesora me coló entre los pies en el partido del día del patrón el año pasado (todavía se comenta)... todas esas veces (y muchas más), me han entrado ganas de excavar un agujero en el suelo y huir por él hasta la conchinchina o más allá. Pero el momento que se lleva la palma, el peor de todos, el que me va a perseguir TODA la vida ocurrió la noche del viernes.
Esa fatídica noche en la que, una vez más, le hice caso a Raquel y, una vez más, hice el GILIPOLLAS. Y la pago con Raquel porque fue la última en decírmelo, pero muchos de vosotros también tenéis la culpa!!!!
Pero sin rencor, eh? Ya se la ha cargado la pobre Raquel; ahora la odio más que nunca. Pero se pasará en un par de décadas, porque es mi amiga y ella me dijo sin maldad aquello de "díselo".
Pero que caiga sobre vuestras conciencias!!

miércoles, noviembre 28, 2007

Una raíz cuadrada

Cuando éramos pequeños, mi tío Javi y yo siempre estábamos discutiendo de cualquier cosa. Como tiene siete años largos más que yo, lo que más le gustaba era hacerse el listillo conmigo. Un día, estábamos en su habitación y me dijo: A ver, a que no sabes cómo se hace una raíz cuadrada.
Aquel día en concreto yo tendría unos cuatro años, así que era de esperar que le dijera que no tenía ni idea de cómo se hacía. Sin embargo, le contesté: Pues claro: coges un cuadrado, le echas tierra y plantas algo. Cuando salga, tendrá la raíz cuadrada.
Mi tío, se me quedó mirando un rato largo, y yo le dije: ¿Qué? en plan chulo. No sé lo que se le debió pasar por la cabeza, pero estalló a reír como un loco.
Años más tarde, este momento volvió a mi mente cuando en el cole nos explicaron las raíces cuadradas (por cierto, una de las cosas más inútiles de la vida), y comprendí lo que debió pensar ese crío de 12 años que se creía mucho más listo que yo.
Pero un día, paseando por la calle, descubrí que yo tenía razón.