jueves, mayo 29, 2008
¡Fuego, fuego!
martes, mayo 27, 2008
Mi llegada a Santiago
Hace ya un montón de meses que me fui a Santiago de Compostela, y todavía no he contado casi nada del viaje!!
Pues resulta que me he re-releído Nada (o sea, la tercera vez), y he encontrado un parrafito que me viene muy bien para contar mi llegada a Santiago. Cuando salí a la ciudad eran alrededor de las 9 de la noche. Hacía frío y yo tenía un dolor de cabeza peor que horrible, y necesitaba algo de comida para poder tomarme la pastilla de la migraña. Todas las tiendas estaban cerrando y no había casi nadie por la calle. Por suerte encontré un pequeño supermercado y un sitio donde me dieron de cenar. No recuerdo si antes o después, sentí la necesidad de ir a la Catedral.
"Entonces supe lo que deseaba: quería ver la Catedral envuelta en el encanto y el misterio de la noche. Sin pensarlo más me lancé a la oscuridad de las callejas que la rodean. Nada podía calmar y maravillar mi imaginación como aquella ciudad gótica naufragando entre húmedas casas construidas sin estilo en medio de sus venerables sillares, pero a las que los años habían patinado también con un encanto especial, como si se hubieran contagiado de belleza.
El frío parecía más intenso encajonado en las calles torcidas. Y el firmamento se convertía en tiras abrillantadas entre las azoteas casi juntas. Había una soledad impresionante, como si todos los habitantes de la ciudad hubiesen muerto. Algún quejido del aire en las puertas palpitaba allí. Nada más."
Nada, Carmen Laforet.
domingo, mayo 18, 2008
¡Todo tiene sentido!
miércoles, mayo 14, 2008
Del blanco al negro
Estoy cansada.
Tengo ganas de hacer tantas cosas... pero estoy cansada. Definitivamente, la primavera no me sienta bien.
Por otra parte, no me siento capaz de quejarme por estar en blanco, porque sería peor estar en negro, que es lo que le pasó ayer a una amiga nuestra, cuando intentó parar con las manos el coche más grande del mundo cuando éste trataba de pasarle por encima en el parking de la universidad. El resto de la historia, cuando Ludovica tenga tiempo.
sábado, mayo 10, 2008
lunes, abril 28, 2008
Una cosa más para la lista

jueves, abril 17, 2008
Y entonces llegó Ally

jueves, abril 10, 2008
En lo más alto de la más alta torre...
miércoles, abril 02, 2008
¿Quién se apunta?
La obra de la que está sacada la idea es ésta, sobre la que ya escribí cuando era súper pequeña, allá por el 2006.
Os esperamos en Culturaciones.
lunes, marzo 31, 2008
Detrás del marco de la foto
Es como si cogieras una fotografía y la recortases para meterla en un marco de fotos. Nunca me ha gustado hacer eso. A veces lo mejor está fuera de plano, y yo no quiero perderme nada.
Lo importante en esta foto es la escena del cumple: la tarta, la vela, los papás y la cumpleañera.
Pero, por suerte, a nadie se le ocurrió enmarcarla y cortar para siempre la cara de satisfacción de la que mete el dedo en la tarta mientras nadie mira.
lunes, marzo 24, 2008
Lo mejor son los pequeños detalles...
Éste es el primer paso de la procesión del viernes por la mañana:
La Santa Cena. Francisco Salzillo, 1763. 1.168 kilos. 28 nazarenos estantes.
Si te fijas, ves que los limones son conejos.
Nuestro Padre Jesús Nazareno. Juan de Aguilera, 1601. 354 kilos. Llevado por 22 mayordomos.
El brazo derecho es articulado, pero nunca lo he visto moverse. Si te fijas, ves que las flores no son flores, sino capullos de seda.
lunes, marzo 17, 2008
Tal como éramos II

sábado, marzo 15, 2008
Tal como éramos I
Esta primera fotografía es el Paseo de la Reina Victoria, allá por los años... a saber. Yo diría que en torno a 1940. Pero claro, como esa época la tengo ya un poco borrosa...

viernes, marzo 14, 2008
La primavera ha venido, y no sé cómo ha sido...
miércoles, marzo 05, 2008
Kilos y kilos de lectura acumulada
sábado, marzo 01, 2008
Trabajo, sueños y otras cosas
Hace unos días, una compañera del trabajo (que tampoco sigue en la tele), intentaba convencerme de que llevara mi currículum con el de ella para ver si nos contrataban otra vez. Le dije que ni loca, porque no había nada que me apeteciera menos que volver allí. Es así; ahora soy más feliz. Peeeero es obvio que antes o después voy a tener que trabajar en algún sitio, al menos hasta que consiga una beca. Aquí es donde comienza el sueño.
Lunes (éste lunes) por la mañana. No sé cómo, estoy en la tele. Nos han llamado a las dos para trabajar en un programa en teoría informativo y de calidad (ya por la tarde comprobé que no era así). Vuelvo a mi antigua mesa, el chico que estaba allí retira con gusto sus cosas, mi antiguos jefes encantados de tenerme allí... todo bien, salvo que yo estaba preocupada porque no sabía a qué hora iba a salir y no iba a poder ir a la biblioteca a estudiar.
Va avanzando el día, y voy recordando todas las cosas que solía hacer en un día normal, y me imagino que estoy en la calle y hago una lista:
-La brisa en la cara.
-El sol del mediodía en la cabeza.
-El café de por las mañanas.
La lista iba a seguir, pero en ese momento me interrumpe uno de los jefazos. Hacemos el programa (que ya he dicho que al final no me gustaba), nos cuenta sus problemas como hacía siempre, hay mucho estrés por la redacción... vamos, lo que era un día normal.
Esto ahora escrito, y conforme pasan los segundos va perdiendo mucha emoción e intensidad, lo sé, pero os aseguro que he pasado toda la noche trabajando.
Mientras todo esto ocurría, yo seguía haciendo planes mentales para ver cómo podía hacer para organizarme de nuevo la semana. Más avanzado el día, lo que quería era irme de allí y no volver el martes. Al fin y al cabo, me habían liado para estar allí, porque yo no conseguía recordar cuándo demonios les había pedido que me dejaran volver. Seguro que todo había sido culpa de la otra. Llegado a este punto, tengo que decir que la otra no era realmente la otra sino un personaje de ficción que, para que me entendáis más, es más o menos como la "zorra implacable" de House (pero tampoco era esa).
Al final del día, cuando ya estaba de noche (el momento habitual de salir de la tele), mientras el jefazo de antes intentaba hacerme una serie de tests que, según él, demostrarían si yo iba a seguir trabajando o estudiando, el otro jefazo se acerca muy muy enfadado al despacho, y se descubre todo el pastel: la otra, cansada de que le dieran largas para volver, se había inventado que nos habían contratado, con el pensamiento de que, si hacía muy bien el trabajo mientras que no se sabía la mentira, luego la dejarían allí (¿por qué me metía a mí en esto?).
Al poco, suena el Please don't stop the music que me despierta todos los sábados a las 7:30. Y cojo el móvil y lo apago encantada, y doy gracias a lo que sea porque necesito hacer lo que estoy haciendo, aunque me levante un sábado a esta hora. Siempre está bien ver amanecer...
pdt.: no me da tiempo a corregir porque, claro, tengo clase; así que perdón por los fallos.
viernes, febrero 22, 2008
Sobre ovejas y protestas
ORTEGA Y GASSET Escritos políticos.
sábado, febrero 16, 2008
Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet.
Eso es lo que nos encontramos ayer José Manuel y yo en un intento desesperado de despejarnos tras cinco horas seguidas de clase. Que la clase está muy bien, no digo yo que no, pero cinco horas con un descanso de 10 minutos es muy superior a mis fuerzas.
Así que a la salida nos fuimos al cine. Bueno, exactamente a la salida no; como conducía yo, el camino hasta el cine se alargó algunas calles de más.
El caso es que llegamos al cine y nos pusimos en la cola mientras elegíamos película, y la que mejor pintaba era la del barbero asesino.
Empezó muy al estilo Tim Burton: oscura, sucia, victorianos blanquecinos y ojerosos... lo normal.
PERO también muy al estilo de Burton, era un musical. Un musical de los que no me gustan.
Porque hay musicales fantásticos, pero otros que son... ¿cómo decirlo? Un bodrio.
Algún día hablaré sobre los musicales que me gustan, pero la peli del barbero es de los que no soporto. Una cosa es que te pongas a cantar algo con melodía y sentido, y otra que simplemente canturrees sin ton ni son. Sin venir a cuento, vamos. Y la mayoría de canciones de la peli eran así. Además, quedaba bastante surrealista el barbero cortando cuellos mientras cantaba.
En fin, quitando ese pequeño detalle inesperado (en el tráiler escuché un poco de una canción, pero me pensé que sería de coña y que sólo cantarían esa :S ), es una película de lo más sangrienta. Hay sangre por todas partes. Sangre, sangre, sangre... y cuando pensabas que no podía haber más sangre... pues sí, en un cuerpo humano hay más sangre. Sangre a chorros, a borbotones.
Kill Bill vol.1, por ejemplo, también tiene una escena con mucha sangre, esa que se va a Japón a cargarse a 500 personas con su catana súper afilada, pero es una sangre muy de cómic, muy irreal.
En cambio, el señor Sweeney Todd revanaba cuellos que salpicaban mucha mucha sangre (agh, odio escribir la palabra sangre tantas veces), cuellos que se quedaban un rato abiertos mientras aquello chorreba. Total, que salí del cine mareada perdida.
Por otra parte, es genial que sólo cortara cuellos, porque con la cantidad inhumana de tostones que me había zampado, no hubiera podido soportar cualquier otra cosa fuera del cuerpo.
De todas formas, que no parezca que la película no me gustó, porque tampoco diría eso. Además, merece la pena ir a verla, aunque sólo sea porque sale Alan Rickman, que siempre es un punto a favor.
martes, febrero 12, 2008
¿Quién se podría haber resistido a la tentación?
sábado, febrero 09, 2008
Sentando la cabeza

Hace un par de semanas que (por fin) empecé los cursos de doctorado, algo que algunos ya sabíais. Lo que a lo mejor no era tan conocido era mi pavor hacia este proyecto. Un pavor que se enfrentaba directamente con mis ganas de que salga bien y de conseguir mi propósito final.
Así, superada la primera semana como jubileta (una gran prueba psicológica), y ahora también el primer mes como estudiante recuperada del mundo laboral, puedo decir que mi plan de rehabilitación marcha según lo previsto. ¡Ya está bien de tanta tontería y tanta gaita!
Por lo pronto, he vuelto a familiarizarme con ese lugar llamado biblioteca, y ha sido fascinante su redescubrimiento no habiendo exámenes de por medio. Así que martes, miércoles y jueves pasé todas las mañanas entre libros de teoría, lo que sumado a las 15 horas de clase entre jueves, viernes, y hoy sábado, creo que ya estoy preparada para comenzar la jornada intensiva el lunes.
La prueba de fuego fue ayer, que salí de carnaval con unas amigas, y en vez de seguir con la fiesta, me fui a mi casa para repasar un poco antes de acostarme. Eran casi las dos, me tenía que levantar a las ocho, y me hubiera encantado irme a bailar con las demás, pero en ese momento, con el libro en la mano, me sentí un poco orgullosa de mí misma (aunque pueda estar un poco mal decirlo).
Sigo sin tener objeto de estudio, pero en los últimos días mi capacidad para generarlos ha aumentado bastante, así que yo creo que la semana que viene, cuando haya leído más, caerá uno más o menos aceptable. Para eso me está ayudando bastante dar un repaso a todas las tesis que se han hecho sobre comunicación (sólo españolas), y ver sobre qué la hicieron los que ahora van a ser mis autores de referencia. De entrada, he podido ver con cierto alivio que la tesis no tiene por qué suponer un encasillamiento perpetuo en un determinado tema.
Y por último, por fin he encontrado el artículo que había leído de Marta Rizo (ver el post del congreso), y no es el que yo pensaba en un principio. Me ha vuelto a sorprender mi memoria, porque podía ver el nombre de la autora escrito en el folio; es más, podía incluso reconocer el tipo de letra y hasta el tamaño... pero no podía leer el título!! Pues bien, hoy en clase, de pronto, me he acordado (a buenas horas!).
Pdt.: Esto último no tiene mucha importancia, pero es que, ¡hay que ver lo que es la mente!
