Aquella noche fue surrealista. Mucho. Hubo un momento en el que cuatro renos escuchaban chistes de Eugenio contados por un quinto reno.
Al día siguiente, amaneció nublado y habían dado lluvia pero, ¿por qué extraña razón nos íbamos a llevar los paraguas? a ver, ¿para qué? Total, que nos vestimos y partimos rumbo hacia Plaza de Castilla a ver la exposición de Star Wars. Al salir del metro ya llovía.
Justo cuando íbamos a entrar, empezó a nevar un poquito. Como fanática de la nieve que soy, me hubiera quedado con gusto en el patio pero, como fanático de Star Wars que es, mi primo exigió entrar.
Entramos y aquello no estaba mal; es una verdadera lástima que sólo haya visto una de las películas enteras, y porque no me dejaron salir del cine. Para mí, no es Star Wars, sino La Guerra de las Galaxias, no son "jedais" sono jedis a secas, el mejor protagonista es Han Solo y el traje más chulo el de las ensaimadas de Leia. Pues ni estaba Harrison Ford, ni el vestido de las ensaimadas.
Pronto, Ludovica y yo encontramos algo divertido que hacer allí. Igual que cuando quiero que mi padre cambie el fútbol en la tele, me puse a hacer preguntas desquiciantes, que no le sentaron muy bien a todos los frikazos que había por allí pegando saltitos, agarrados a sus cámaras de fotos: -Ginés, ¿qué diferencia hay entre esos dos Chewacas? -Uno es el joven y otro el viejo.
-¿Pero cómo lo sabes? Parecen iguales!
Delante de un muñeco-personaje con forma de babosa: -Ginés, mira, corre, tienen la babosa gigante del Slurm de Futurama!!!!
Delante de un cuadro de un ewok con un bebé, Ludovica y yo: -Oooooooooooh, qué moooooonooooo, parece un oso amorosoooooooo.
Y luego delante de la figura del Ewok: -Ooooooooh, uy, ¿pero dónde está el bebe? Ginés, ¿dónde está el bebé? Mmm tiene la barriga muy grande... ¿estará embarazada?
Al final nos fuimos antes de que nos echaran y al salir todavía nevaba un poco. Pero pronto empezó a llover, y con fuerza. Yo creo que fue mientras íbamos al Bernabeu, vete a saber por qué. Porque Ludovica: -Ginés, ¿tanto te gusta el Real Madrid? Mira que hoy está cerrado y no se puede entrar al estadio.
-No, si no soy del Real Madrid.
(Mirada de odio).
-Y no me gusta el fútbol.
(Mirada de odio de grado 2).
-Si sólo es para hacer una foto para mi padre.
-¿Y por qué narices andamos bajo la lluvia? ¡Vamonos! Se acabó el Bernabeu.
Y nos fuimos a comer. Como nosotros entramos gratis a la exposición y Ludovica tuvo que pagar, la invitamos a comer en un sitio muy súper cool fashion donde lo que se dice comer, no comimos mucho. Pero salieron unas fotos más chulas...
Luego (por supuesto, seguía lloviendo), echamos a andar hacia el barrio de Salamanca, aquel lugar donde yo tenía que haber nacido. Porque ahora, a mis años, no me puedo volver pija, pero nacer allí directamente tiene que estar bien. De camino, nos encontramos con el Museo Arqueológico, un lugar calentito, seco y gratuito, así que entramos a ver qué había. Lo que vimos estaba súper bien, pero sólo estaba abierto el piso de abajo por culpa de las obras. Eso no quitó para que nos echáramos una siestecita viendo un vídeo de los Tesoros del Museo. Pero al final, tuvimos que salir otra vez a la intemperie. Y después de mojarnos, mojarnos y mojarnos más todavía, y de que Ludovica casi perdiera los dos ojos por culpa de los paraguas de la gente que iba seca por la vida, llegamos a Tiffany's. En el camino a Tiffany's es donde van todos los ahhhhh y ahhhhh que decía ella en los comentarios de ayer, porque allí, en las calles Serrano, Ortega y Gasset y demás, las tiendas son preciosas y muy muy caras.
Así que llegamos frente a la joyería, nos hicimos las fotos de rigor y no entramos porque ellos dos no quisieron. La verdad es que teníamos mala pinta, con los abrigos chorreados y chorreantes de todo el día, y los zapatos empapados, pero... bah, de todas formas, me decepcionó bastante el sitio. Después buscamos un metro (que no te creas que es fácil porque por allí no se suele coger el metro), y nos fuimos a Fuenlabrada, donde Ludovica hizo unas estupendas tortillas de patatas para todos.