Madre mía, estoy atacadísima de los nervios!!
Mañana a estas horas estaré sobrevolando vuestras cabezas hacia la otra esquina del país.
Llevo más de un mes planeando este viaje, y he hablado de él continuamente desde hace días pero... parece que nunca terminas de hacerte a la idea de que te vas de viaje hasta que un día te acuestas y de pronto vuelves a encender la luz, miras el calendario y dices "dios mío, pero si me voy pasado mañana!!", que es justo lo que me pasó a mí el otro día.
Ahora mismo estoy atacadísima de los nervios, con la maleta sin hacer, y hablando muy muy rápido, y eso que estoy sola en mi casa!! (Uf) Pero por lo menos he conseguido terminar la lista de todas las comunicaciones a las que quiero ir.
Tengo una maleta nueva, unas botas de agua (que seguramente no me llevaré), un abrigo nuevo y unos bambos nuevos... guantes, bufandas, gorros... ojalá nieve!
Hoy ha tocado día de visitas. Mi familia está siempre muy pendiente de mí, así que desde hace dos días no para de llamar gente y de invitarme a su casa, y a tomar cafés, y de decirme "llévate esto", "llévate esto otro", "has llamado a la tita Carmen?" (ups, al final no la he llamado).
En fin... que os dejo por unos días, ya os contaré. Pero ahora me voy corriendo a por unas cosillas que me faltan y a hacerle la tercera visita de hoy a mi abuela. BYe!
lunes, enero 28, 2008
viernes, enero 25, 2008
Spice Girls Capítulo 3
Madrid, 23 de diciembre. Día D. Más cerca de la hora H.
Otro día continuaré hablando de mi extraño paseo por las calles desiertas de Madrid, pero ahora hay que seguir con las Spice Girls.
Toda mi vida había querido ir a ver a Alaska, pero tengo que decir que esa espera fue mucho más corta que la de este concierto. Todo el jaleo empezó en junio o julio, cuando Yosua me comentó lo de la gira. Automáticamente me apunté al viaje, aunque no pudiera ir al concierto: quería estar en Madrid una noche así.
Pasaron las semanas, y entonces hubo que apuntarse a un sorteo que te daba opción a comprar 6 entradas antes de que salieran a la venta corriente.
Los últimos días de septiembre empezaron a salir los ganadores de los sorteos de cada ciudad a la que iban. Por fin, a primeros de octubre salió Madrid y me tocó entrada. Sin pensarlo ni media vez más, la pagué y luego comuniqué en mi casa que era de verdad que me iba.
Siguieron pasando las semanas, y luego los meses y, por fin, llegó la semana del concierto. Me puse mala, empezamos a oír rumores de que se iba gente a la calle, y nos finiquitaron, así que tampoco cobramos la extra hasta mucho tiempo después (ya en enero). Todo esto ayudó a deslucir considerablemente mi semana favorita del año: la de antes de Navidad.
Aviso para el año que viene: ni conciertos, ni viajes, ni nada; que nada ni nadie me moleste esa semana, porque me enfado.
Todo este tiempo, unos cinco meses, de pronto se convirtió en diez años.
Pasó en la cola, cuando llevábamos en la puerta del Madrid Arena más de dos horas. Quedaba menos de un metro para llegar hasta la valla; estábamos cogidas del brazo para no separarnos, como si fuéramos amigas de toda la vida (conocí a las amigas de María apenas unas horas antes).
Acabábamos de pasar uno de los peores momentos de nuestra vida cuando la gente del final y la de los lados habían empezado a empujarnos (la peluca naranja gigante que llevaba en la mochila me salvó, de verdad), pero allí seguíamos nosotras, bastante separadas unas de otras pero agarradas como si nuestra vida dependiese de ello. En ese momento, fue cuando pasaron los diez años. Por un segundo dejé de estar en la cola y volví al patio del colegio, a la cinta de cassette, al póster que rompí porque un día me peleé con mis amigas por culpa de las jodías Spice, a la pulsera de Victoria que, de repente, todas queríamos porque era la única que había en la tienda (y nos volvimos a pelear), volví al día en que nos disfrazamos de Spice Girls y había una repe porque éramos seis...
Seguirá continuando...
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miércoles, enero 23, 2008
Spice Girls Capítulo 2
Madrid, 23 de diciembre. Día D.
Continuará...
El despertador sonó sobre las 6, o quizá era antes. Varias veces más, me negué a salir de la cama a aquellas horas, así que los otros tres cogieron lo que quedaba de la caja de donuts que habíamos cenado por la noche (único sustento que se llevaban para todo el día; ni agua ni nada de nada), sus pelucas, sus boas y una manta, y se fueron. Aquí termina mi historia con ellos hasta muchas horas más tarde.
Ya que estaba despierta (en la calle Fuencarral todavía había mucho jaleo a esas horas), hice una lista de todos los sitios a los que tenía que ir esa mañana, y me volví a dormir hasta las 8:30.
No sé si fue por el despertador, o por el silencio sepulcral que había de pronto en la calle, pero me vestí y me lancé al exterior.
Un domingo a las 9 de la mañana no hay NADIE en Madrid. Pues mejor para mí. En lugar de tropezar con la gente o hacer cola para pasar entre una pared y un quiosco, tenía que andar dando vueltas sobre mí misma para asegurarme de que nadie se me acercaba, pero eso era lo de menos. Lo mejor era que tenía Madrid para mí solita.
La calle Fuencarral sí que daba un poco de miedo; al salir sólo me tropecé con tres prostitutas y dos barrenderos. Nadie más.
Así que eché a andar sin rumbo ni destino. Al llegar a uno de los extremos de la Gran Vía pasó algo. Iba yo sola, como en una peli de miedo, y de pronto me encontré rodeada de policías y ambulancias del SAMUR. Había por lo menos 20 agentes y varios coches que bloqueaban todo un carril. Y allí, en medio, yo.
Tenía la horrible sensación de no tener que estar allí en ese momento, pero no parecía que ninguno de ellos me hubiera visto. Me paré en seco intentando ser invisible y rezando para no estar en el centro de algo grave.
Entonces fue cuando vi el coche destrozado y el cristal roto. Más tarde, mi hermana me habló sobre un alunizaje que salió en las noticias, así que sería eso.
Tenía pensamientos de ir a San Ginés a desayunar pero como no me pillaba de camino, seguí andando. Así, llegué hasta el Café de Gijón, donde sólo había un señor, que me tomó por madrileña, y charlamos sobre los turistas. Aqúel lugar es fascinante. Sus paredes han sido testigos de la historia, de la literatura, del arte...
Continuará...
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lunes, enero 21, 2008
Spice Girls Capítulo 1
Bueno, ya está bien de remolonear por aquí sin escribir nada, sobre todo porque cosas para escribir se me ocurren a montones. Así que vamos a empezar, por ejemplo... con las Spice Girls, que ya toca.
Madrid, sábado 22 de diciembre de 2007.
Para ponernos en situación, hay que recordar que a mitad de esta semana estuve fatal del estómago, y el viaje se vio en serio peligro. Día del sorteo de Navidad, en el que no me tocó nada.
Habíamos llegado a Madrid a mediodía, recortamos el flequillo de una peluca para que Yosua se disfrazara de Mel C, salimos a comer (pero yo no comí nada), y luego de paseo a la Plaza Mayor, para comprar algo para disfrazarnos en el concierto. Compramos pelucas como las del 11811 de varios colores y algunas gafas y cuernos de reno con luces de colores, y nos paseamos por allí con esas pintas. Allí vimos a dos profesores de la uni a los que por supuesto no saludamos, por razones obvias. Luego fuimos a la Puerta del Sol, donde había una concentración de un foro de las Spice al que pertenecían dos de nosotros.
Allí, a Luxi y Gloria se les empezó a pasar por la cabeza que esos fans iban a irse ya a la cola (eran las 19h, y el concierto empezaba a las 21:30 del día siguiente), y que estaban tramando planes para que nosotros pensáramos que iban a ir mucho más tarde para en realidad ir ellos antes...
Al llegar al hostal, la cosa empezó a preocuparme porque ellos ya hablaban en serio. Yo no entendía que se quisieran ir a las diez de la noche al lugar más peligroso de España: la Casa de Campo. "Os van a robar hasta las entradas!!" les decía yo.
En ese momento, cogí el móvil, llamé a María, que estaba con unas amigas en otro hotel y les pregunté que cuándo iban ellas. "Después de comer", me dijeron; "me voy con vosotras", les dije.
Y entonces Sherezade dijo: "Si esperáis a mañana conoceréis de las muchas aventuras que acontecieron el día del concierto en un Madrid aparentemente plagado de gente..."
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lunes, enero 14, 2008
Se armó el belén (y luego se desarmó)
Ya estoy aquí de vuelta, después de una necesaria semana de meditación y reflexión.
Éste otro es el que poníamos antes, que seguramente sería el que ponían mis abuelos. Vamos, el de plástico de toda la vida, que me tiene totalmente enamorada. Me gusta muchísimo.
Un día de noviembre o primeros de diciembre, alguien tuvo la maravillosa idea de hacer una fiesta de disfraces. Pero no unos disfraces cualesquiera, sino de personajes del belén; es decir, Papá Noel tenía la entrada vetada a la casa de Ludovica, que fue el escenario de este belén tan surrealista.
Aunque hace días que la Navidad terminó, como "hasta San Antón Pascuas son", aprovecho la tarde de hoy para hacer una muestra de belenes.
Éste primero, es el que montamos en mi casa desde tiempos inmemoriales. Bueno, inmemoriales no; recuerdo cuando mi madre le regaló a mi padre las tres figuras principales. Sería su santo, o sea, el día del padre, porque estábamos en casa de mis abuelos, concretamente en la cocina. Eso tuvo que ser... allá por el 93, o incluso antes.
Con el tiempo, mi madre fue comprando el resto de figuras en escayola, y las pintó ella misma.
Es muy bonito, precioso, pero con su llegada se terminó aquello de "montar el belén", ya que estaba totalmente prohibido tocarlo, acercarse a él y, sobre todo, mover las figuras.
Lo ponemos dentro de la chimenea, que queda muy bien.
Hace unos años empecé a construir un belén en la playa, para poder poner estas figuras en algún lugar.
Pero este año, por fin, he conseguido convencer a mis padres de que el zapatero de la entrada, aquí en Murcia, era el sitio perfecto para colocarlo.
La fecha ya lo adelantaba: 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. ¿Qué no iba a pasar un día como aquél?
Cuando llegué con una pastora a su casa, salió a recibirnos un perro desconocido, perteneciente a una señora desconocida que se había apuntado a la fiesta. Claro, si pones en la puerta un cartel que dice: "Si todavía eres inocente, pasa y tómate algo", ¿qué quieres que pase?
Posar para esta foto fue el momento más raro de mi vida, de verdad. Por eso la cuelgo aquí, excepcionalmente, porque la ocasión lo merece.
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lunes, diciembre 31, 2007
2007: El año de la (casi) perfección
El año pasado por estas fechas, vaticiné que el 2007 iba a ser un año perfecto. Como casi siempre, mis vaticinios fueron en su mayor parte correctos.
Ha habido de todo: bueno y malo, malísimo y peor, y muy muy bueno. No se han cumplido todas mis expectativas ni se han hecho realidad todos mis deseos (algunos se fueron definitivamente al traste hace casi un mes), pero tengo que decir que el balance final es bastante satisfactorio. Sí señor.
Ha sido un año en el que varios miembros de la familia han pasado por el hospital, pero ahora todos están estupendísimos (menos el pobre de mi tío). También ha sido el año en el que he terminado la carrera, el año en el que varios y gigantescos abismos se han abierto ante mí, el año de mi primer trabajo remunerado, de mis primeros impuestos, de mi primer jamón, de mi primer vuelo en avión, de ver a las Spice, de conocer a muchos y grandes amigos...
Una vez dijo John Cage en Ally McBeal que si echas la vista atrás y un año no te hace llorar de alegría o de tristeza, entonces, es un año perdido.
Y puedo decir que, aunque muy poca gente me haya visto, este año me he hinchado a llorar como pocos en mi vida. Así que no, el 2007 no ha sido un año perdido. Ha sido el año de la casi perfección.
Ahora bien. El 2008 sí que va a ser la perfección "añificada". Estoy segura de ello.
¡¡¡¡¡Feliz año nuevo a todos!!!!!
Ha habido de todo: bueno y malo, malísimo y peor, y muy muy bueno. No se han cumplido todas mis expectativas ni se han hecho realidad todos mis deseos (algunos se fueron definitivamente al traste hace casi un mes), pero tengo que decir que el balance final es bastante satisfactorio. Sí señor.
Ha sido un año en el que varios miembros de la familia han pasado por el hospital, pero ahora todos están estupendísimos (menos el pobre de mi tío). También ha sido el año en el que he terminado la carrera, el año en el que varios y gigantescos abismos se han abierto ante mí, el año de mi primer trabajo remunerado, de mis primeros impuestos, de mi primer jamón, de mi primer vuelo en avión, de ver a las Spice, de conocer a muchos y grandes amigos...
Una vez dijo John Cage en Ally McBeal que si echas la vista atrás y un año no te hace llorar de alegría o de tristeza, entonces, es un año perdido.
Y puedo decir que, aunque muy poca gente me haya visto, este año me he hinchado a llorar como pocos en mi vida. Así que no, el 2007 no ha sido un año perdido. Ha sido el año de la casi perfección.
Ahora bien. El 2008 sí que va a ser la perfección "añificada". Estoy segura de ello.
¡¡¡¡¡Feliz año nuevo a todos!!!!!
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jueves, diciembre 27, 2007
Felices Pascuas desde el pasado
A raíz del último post de Leo, recordé algo que tengo guardado desde hace como mil años, y que ya estuve a punto de colgar aquí la Navidad pasada.

Es una tarjetita que mide unos 6 ó 7 cm estuvo guardada durante siglos no se sabe dónde y, de pronto, un día apareció. Recuerdo perfectamente el día que la escribí, en el comedor de mis abuelos, sentada en la esquina de la mesa. Recuerdo quién estaba allí, y creo que incluso me atrevería a aventurar para quién la escribí. También recuerdo haber dibujado esos regalitos con lazo, y que me parecieron fabulosos.
No sé por qué no se envió. Tal vez a alguien le debió parecer demasiado mala, o incluso demasiado buena, y decidió guardarla. Me alegro de eso, porque así os puedo felicitar las Pascuas con ella.
miércoles, diciembre 26, 2007
Unas pocas explicaciones
Empecemos por el principio de los tiempos, como diría Manolito Gafotas:
Una enfermedad express.Es verdaderamente uno de los peores momentos de tu vida cuando te ataca un virus de esos del estómago, y más aun cuando lo hace en medio de un festival de chuches, chocolate y comidas varias como es la Navidad. Pero es realmente horrible cuando tres días más tarde te vas a meter 400 kilómetros en el cuerpo para asistir al concierto de tu vida. Por suerte, no hay nada que pueda conmigo y, con mucho esfuerzo, conseguí sobrevivir.
Un finiquito. Es cuando te echan a la calle y a cambio te dan un montón de dinero. Lo de la calle es malo, lo del dinero bueno, claro está, pero nos fastidió bastante el hecho de que, al finiquitarte, la paga extra te la dan con el finiquito, o sea, a fin de mes :( (nosotras la queríamos para el viaje!!).
El gordo de Navidad (que no el de la pastelería). No me ha tocado absolutamente nada de nada, ni siquiera una devolución. Pero tengo que admitir que ha sido bonito jugar varios números con los compañeros del trabajo.
La Navidad. La Navidad es la Navidad, ya sabéis. Y es mi época preferida del año, y de la vida y de todo. Luego nunca sale nada como lo planeo, pero de esperanzas se vive, así que... Feliz Navidad.
Un concierto. El concierto. Mejor hablaremos de esto más adelante.
Una enfermedad express.Es verdaderamente uno de los peores momentos de tu vida cuando te ataca un virus de esos del estómago, y más aun cuando lo hace en medio de un festival de chuches, chocolate y comidas varias como es la Navidad. Pero es realmente horrible cuando tres días más tarde te vas a meter 400 kilómetros en el cuerpo para asistir al concierto de tu vida. Por suerte, no hay nada que pueda conmigo y, con mucho esfuerzo, conseguí sobrevivir.
Un finiquito. Es cuando te echan a la calle y a cambio te dan un montón de dinero. Lo de la calle es malo, lo del dinero bueno, claro está, pero nos fastidió bastante el hecho de que, al finiquitarte, la paga extra te la dan con el finiquito, o sea, a fin de mes :( (nosotras la queríamos para el viaje!!).
El gordo de Navidad (que no el de la pastelería). No me ha tocado absolutamente nada de nada, ni siquiera una devolución. Pero tengo que admitir que ha sido bonito jugar varios números con los compañeros del trabajo.
La Navidad. La Navidad es la Navidad, ya sabéis. Y es mi época preferida del año, y de la vida y de todo. Luego nunca sale nada como lo planeo, pero de esperanzas se vive, así que... Feliz Navidad.
Un concierto. El concierto. Mejor hablaremos de esto más adelante.
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lunes, diciembre 24, 2007
Demasiado para asimilar

Madre mía, una enfermedad express, un finiquito, un viaje, el gordo, un concierto, y la Navidad... es demasiado para cualquiera. Como hay mucho que contar, vamos a dejar la Nochebuena en paz y ya veremos el miércoles por dónde empezamos.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
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viernes, diciembre 14, 2007
Al menos un día más
Hay que ver qué estresante puede llegar a ser un despido acechante!!
Hoy hemos pasado todo el día esperando a ver qué iba a ser de nuestras vidas. Por un lado, unas vacaciones obligatorias, por otro un finiquito y puerta y, por otro, una semana más (más sus correspondientes vacaciones obligatorias o finiquito).
Una y otra opción llevaban incluída la promesa de la vuelta (que no la permanencia) en enero, en un nuevo programa. Pero claro, eso es algo relativamente bueno cuando lo sabes con un poquito de tiempo. Pero no, en la tele todo es tan inmediato, que te enteras ahora de si te vas a la calle al final de la jornada.
Tan desesperada era nuestra situación que, después de comer hemos tenido sesión de camerino (cuánto tiempo hacía!!), y luego hemos tenido que salir a tomar café al mundo exterior (necesitaba un belmonte, de verdad). Después de eso, hemos esperado (im)pacientemente hasta nuestra hora de salir (tiene narices esperar y esperar a que te echen!!), a que volvieran Pilarisi, que habían salido a comer, para saber al menos si trabajábamos el lunes.
Finalmente, las finiquitadas han sido ellas, Pilarisi, y a nosotros nos han dado hasta el 24 para seguir personándonos en la tele (sólo personándonos, porque no podemos trabajar, ya que nuestro programa terminó ayer).
En fin, por lo que pueda pasar, ya he cogido una caja de las de los folios para ir metiendo todas mis cosas (hay que ver lo que se puede almacenar en 6 meses!!), y he copiado toda la extensa agenda de contactos, y todo lo que había en mi ordenador.
Por lo pronto, el lunes volvemos. Ya veremos qué pasa el martes.
Hoy hemos pasado todo el día esperando a ver qué iba a ser de nuestras vidas. Por un lado, unas vacaciones obligatorias, por otro un finiquito y puerta y, por otro, una semana más (más sus correspondientes vacaciones obligatorias o finiquito).
Una y otra opción llevaban incluída la promesa de la vuelta (que no la permanencia) en enero, en un nuevo programa. Pero claro, eso es algo relativamente bueno cuando lo sabes con un poquito de tiempo. Pero no, en la tele todo es tan inmediato, que te enteras ahora de si te vas a la calle al final de la jornada.
Tan desesperada era nuestra situación que, después de comer hemos tenido sesión de camerino (cuánto tiempo hacía!!), y luego hemos tenido que salir a tomar café al mundo exterior (necesitaba un belmonte, de verdad). Después de eso, hemos esperado (im)pacientemente hasta nuestra hora de salir (tiene narices esperar y esperar a que te echen!!), a que volvieran Pilarisi, que habían salido a comer, para saber al menos si trabajábamos el lunes.
Finalmente, las finiquitadas han sido ellas, Pilarisi, y a nosotros nos han dado hasta el 24 para seguir personándonos en la tele (sólo personándonos, porque no podemos trabajar, ya que nuestro programa terminó ayer).
En fin, por lo que pueda pasar, ya he cogido una caja de las de los folios para ir metiendo todas mis cosas (hay que ver lo que se puede almacenar en 6 meses!!), y he copiado toda la extensa agenda de contactos, y todo lo que había en mi ordenador.
Por lo pronto, el lunes volvemos. Ya veremos qué pasa el martes.
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miércoles, diciembre 12, 2007
La primera de la Navidad
Así que, como no me cabe en un sobre, y seguramente pasen unos días hasta que la vea (además de que la señora no me ha dado su dirección nueva), señoras y señores, aquí tienen la primera que he terminado: la de Ludovica!!
jueves, diciembre 06, 2007
Ya es Navidad en el barrio
Esta semana, a ser posible, mañana mismo, empezaré a mandar las tarjetas de Navidad, para hacer llegar mi enorme espíritu navideño a los confines del mundo (nunca se sabe lo que puede hacer Correos con tus cartas). Así que si alguno de ustedes quiere recibir una, que me mande cuanto antes al correo su dirección, porque tengo que elegirlas bien, y eso me llevará algún tiempo.
domingo, diciembre 02, 2007
El momento más vergonzoso de mi vida
En mi vida, como en la de todo el mundo, ha habido multitud de momentos vergonzosos. No sé; aquella vez que nos equivocamos de día y fui vestida de ratón para la obra del colegio, que era al día siguiente, o cuando una ola se llevó mi biquini (o las otras 20 veces que ha pasado), o cuando salió una foto mía en el periódico con Superman para felicitarme el cumpleaños, o el día que apareció una chuleta de mi madre en el diccionario de latín que estaba usando en el examen y tuve que explicárselo al profesor, o mejor, el gol que una profesora me coló entre los pies en el partido del día del patrón el año pasado (todavía se comenta)... todas esas veces (y muchas más), me han entrado ganas de excavar un agujero en el suelo y huir por él hasta la conchinchina o más allá. Pero el momento que se lleva la palma, el peor de todos, el que me va a perseguir TODA la vida ocurrió la noche del viernes.
Esa fatídica noche en la que, una vez más, le hice caso a Raquel y, una vez más, hice el GILIPOLLAS. Y la pago con Raquel porque fue la última en decírmelo, pero muchos de vosotros también tenéis la culpa!!!!
Pero sin rencor, eh? Ya se la ha cargado la pobre Raquel; ahora la odio más que nunca. Pero se pasará en un par de décadas, porque es mi amiga y ella me dijo sin maldad aquello de "díselo".
Pero que caiga sobre vuestras conciencias!!
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miércoles, noviembre 28, 2007
Una raíz cuadrada
Cuando éramos pequeños, mi tío Javi y yo siempre estábamos discutiendo de cualquier cosa. Como tiene siete años largos más que yo, lo que más le gustaba era hacerse el listillo conmigo. Un día, estábamos en su habitación y me dijo: A ver, a que no sabes cómo se hace una raíz cuadrada.
Aquel día en concreto yo tendría unos cuatro años, así que era de esperar que le dijera que no tenía ni idea de cómo se hacía. Sin embargo, le contesté: Pues claro: coges un cuadrado, le echas tierra y plantas algo. Cuando salga, tendrá la raíz cuadrada.
Mi tío, se me quedó mirando un rato largo, y yo le dije: ¿Qué? en plan chulo. No sé lo que se le debió pasar por la cabeza, pero estalló a reír como un loco.
Años más tarde, este momento volvió a mi mente cuando en el cole nos explicaron las raíces cuadradas (por cierto, una de las cosas más inútiles de la vida), y comprendí lo que debió pensar ese crío de 12 años que se creía mucho más listo que yo.
Pero un día, paseando por la calle, descubrí que yo tenía razón..JPG)
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miércoles, noviembre 21, 2007
Mis 20 series de televisión preferidas
María me manda este meme, que consiste en enumerar mis 20 series de televisión favoritas, para que luego las comentemos entre todos. Ella, siempre saliéndose de la norma, hace dos listas: la de series de personas, y series de dibujos. Yo las pongo todas juntas.
-Ally McBeal.
-Las chicas Gilmore.
-Embrujada.
-Cheers.
-Aquí no hay quien viva.
-Fraggle Rock.
-Perdidos.
-CSI Las Vegas.
-Entre fantasmas.
-Mujeres desesperadas.
-Futurama.
-Friends.
-Médium.
-Se ha escrito un crimen.
-Lois y Clark. Las nuevas aventuras de Superman.
-Heidi.
-El cuentacuentos.
-Teatro de cuento de hadas (no recuerdo si se llamaba así, pero es la traducción del inglés).
-Las chicas de oro (perece mentira que tenga tanta actualidad con lo vieja que es esta serie).
-Las gemelas de Sweet Valley (hace años que no las veo).
-Calle Nueva (el final).
-Embrujadas (al principio).
También me gustaba Flash, V, y ver Maggiver con mi abuelo. Y ahora también Cinco hermanos y Anatomía de Grey, pero no son favoritas.
Pdt.: No las contéis más, que ya sé que hay 22.
Os lo paso a todos, hala.
-Ally McBeal.
-Las chicas Gilmore.
-Embrujada.
-Cheers.
-Aquí no hay quien viva.
-Fraggle Rock.
-Perdidos.
-CSI Las Vegas.
-Entre fantasmas.
-Mujeres desesperadas.
-Futurama.
-Friends.
-Médium.
-Se ha escrito un crimen.
-Lois y Clark. Las nuevas aventuras de Superman.
-Heidi.
-El cuentacuentos.
-Teatro de cuento de hadas (no recuerdo si se llamaba así, pero es la traducción del inglés).
-Las chicas de oro (perece mentira que tenga tanta actualidad con lo vieja que es esta serie).
-Las gemelas de Sweet Valley (hace años que no las veo).
-Calle Nueva (el final).
-Embrujadas (al principio).
También me gustaba Flash, V, y ver Maggiver con mi abuelo. Y ahora también Cinco hermanos y Anatomía de Grey, pero no son favoritas.
Pdt.: No las contéis más, que ya sé que hay 22.
Os lo paso a todos, hala.
sábado, noviembre 17, 2007
Una sombra misteriosa
Hace unas semanas publicaba X una serie de posts sobre grafittis que se ha ido encontrando en sus viajes. Le dije que cuando saliera con la cámara le pasaría algunos de aquí, y éstos son los que más me han gustado.

jueves, noviembre 15, 2007
La libertad tiene dos ruedas
Sí sí, dos ruedas. O al menos la mía.
Hace unas tres semanas, iba o venía (no recuerdo bien) del Mercadona y, cuando me vine a dar cuenta, estaba dentro de una tienda de bicis dejando 10 euros de señal para pasar al día siguiente a recoger una preciosa bicicleta plegable negra y gris metalizado.
Hace unas tres semanas, iba o venía (no recuerdo bien) del Mercadona y, cuando me vine a dar cuenta, estaba dentro de una tienda de bicis dejando 10 euros de señal para pasar al día siguiente a recoger una preciosa bicicleta plegable negra y gris metalizado.
Vaya pasada (la verdad es que me conformo con poco), ojalá la hubiera tenido siempre. No hay nada como pasear y pasear, con el viento en la cara, entre limoneros y naranjos, escuchando música, o pájaros, o lo que sea. Eso, o por las callejuelas del centro (el downtown, claro).
Me encanta mi bicicleta nueva. Hombre, no es de color lila y rosa, como siempre había querido, ni lleva cintas colgando del manillar... ni siquiera una cesta de mimbre. Pero da igual. Me gusta.
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domingo, noviembre 11, 2007
El poder de una canción
Hay canciones que te acompañan en los momentos decisivos de tu vida. Hay canciones que te hacen sentir bien, que te animan, que te sirven de refugio, que te arropan y te alejan de todo lo demás.
Siempre he tenido determinadas canciones que me hacían sentir así, pero fue el viernes cuando realmente comprendí el enorme poder que puede tener una canción.
Esta semana ha sido una de las peores de mi vida, de verdad. Como ya venía mal del finde, el lunes hice lo que hago siempre que necesito un cambio urgente: cortarme el pelo. El martes no fue mal día, pero el miércoles empezaron a torcerse las cosas a lo bestia.
Para el que no lo sepa, la semana anterior habían sentenciado de muerte a mi programa, y nos habían puesto a preparar un programa del corazón. No me hacía mucha gracia, por no decir ninguna, pero siempre sería mejor que lo mío. En cualquier caso, representaba una oportunidad de cambio que necesitaba con urgencia, así que empezamos a ponerle mucha ilusión y empeño para aprender a montar vídeos y todo eso. Vamos, lo que viene a ser prepararse para un nuevo proyecto.
El jueves, de pronto, cuando ya creía el otro programa borrado para siempre de mi vida, van y nos dicen que tendríamos que preparar cinco refritos más (como los que habíamos hecho la semana anterior). Al rato nos vuelven a llamar a otra reunión y nos dicen que hay que hacerlos entre lunes y martes, no jueves y viernes, como pensábamos.
Empecé a sentirme realmente mal. No me apetecía hablar, ni moverme, ni nada de nada. Pero es que van y nos llaman otra vez, ahora para decirnos que el programa sigue hasta diciembre.
Pasé todo el día yendo cada dos por tres al único sitio donde podía estar sola, un aseo del piso de abajo, donde pasaba varios minutos llorando. Mis amigos estaban todo el tiempo intentando animarme, pero eso sólo hacía que me agobiara más. Incluso llegué a ir dos veces a RR.HH. para informarme de lo que tenía que hacer para dejar el trabajo cuanto antes, pero las dos veces el chico estaba ocupado. No sé qué hubiera pasado si llego a ir una tercera.
El viernes, me levanté tres horas antes para intentar ir de buen humor, porque me pongo bastante estúpida, y al final lo acabo pagando con la pobre Inma (pero es que se lo merece!!). Otra reunión. Esta vez nos dijeron que, además de los cinco refritos que había que preparar para grabar lunes y martes, había que grabar otros cuatro programas normales para jueves y viernes. Aquí es donde entra Downtown, de Petula Clark.
Esta canción la había escuchado antes, pero se me quedó en la cabeza a raíz de un par de episodios de Perdidos, donde la escucha un personaje llamado Juliet, que es mi favorito. El caso es que esa misma mañana me la había metido en el mp4, así que nada más salir de esa horrible reunión y de jurar y perjurar que no iba a entrar más veces en ese despacho fatídico tuve un ataque de risa histérica, y luego me puse a oír una y otra vez esta canción. Gloria hizo lo mismo, y así estuvimos las dos toooodo el día, escuchándola una y otra vez. Y otra y otra y otra... Y el caso es que después de escuchar una canción como 40 veces se le podría coger algo de manía, pero no. Esta canción era lo único que hacía que no nos fuéramos de allí corriendo hasta desaparecer de la vista de esa horrible gente. Escuchadla si podéis.
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domingo, noviembre 04, 2007
Sintiéndolo en el alma, no puedo ir
¿Sabéis esas veces que mentís un poquito a alguien y luego os entra un remordimiento enorme?
Yo sí. El viernes fue una de esas veces.
Estaba en el trabajo haciendo tiempo hasta las seis (porque ya había terminado los guiones de esta semana), pidiendo unos libros a Madrid, cuando me llamó Ludovica (ésta es la otra parte de la historia).
-¿Tienes planes para esta noche?
-Nop!
-Nos vamos a un concierto.
-...
-Necesito tu coche, nos vamos a Cartagena.
-No puedo. (Aquí es donde me puse mala de repente).
Ahora, y antes de que Ludovica traspase el ordenador y me mate, explico mi situación.
La verdad es que me dolía un poco la cabeza, pero no era eso lo que me pasaba. Un mal presentimiento rondaba mi cabeza. Ni de lejos me imaginaba lo que era, pero lo cierto es que estaba ahí.
Yo tenía otros planes para esa tarde.Iba a ir al centro comercial a comprar un par de camisetas para salir adelante mientras no me diera tiempo de sacar la ropa de invierno. Pero al salir del trabajo, fui directamente a mi casa. Allí no pasaba nada.
Me fui a dar una vuelta solitaria por el centro, compré unas películas y unos buñuelos de viento, y fui a mi casa a comerlos con mi familia.
Nada más abrir la puerta, cargada de bolsas,con un paquetito de dulces en la mano, y gritando: ¡¡Mami, traigo una sorpresa!!
Entonces fue cuando la vi llorando en el teléfono. Su tío de Castellón, el tito Paco, al que fuimos a visitar hace un par de semanas, había muerto veinte minutos antes.
Yo sólo pensaba en mi abuela, en cómo se lo íbamos a decir, en cómo se lo iba a tomar. Luego pensé en mi tía Carmen, y me dio una pena tremenda. Entonces fui corriendo a casa de mi abuela, que era donde tenía que estar, y me alegré enormemente de ser una mentirosa. Aunque esté muy mal hacerlo. Pero me perdonará.
Yo sí. El viernes fue una de esas veces.
Estaba en el trabajo haciendo tiempo hasta las seis (porque ya había terminado los guiones de esta semana), pidiendo unos libros a Madrid, cuando me llamó Ludovica (ésta es la otra parte de la historia).
-¿Tienes planes para esta noche?
-Nop!
-Nos vamos a un concierto.
-...
-Necesito tu coche, nos vamos a Cartagena.
-No puedo. (Aquí es donde me puse mala de repente).
Ahora, y antes de que Ludovica traspase el ordenador y me mate, explico mi situación.
La verdad es que me dolía un poco la cabeza, pero no era eso lo que me pasaba. Un mal presentimiento rondaba mi cabeza. Ni de lejos me imaginaba lo que era, pero lo cierto es que estaba ahí.
Yo tenía otros planes para esa tarde.Iba a ir al centro comercial a comprar un par de camisetas para salir adelante mientras no me diera tiempo de sacar la ropa de invierno. Pero al salir del trabajo, fui directamente a mi casa. Allí no pasaba nada.
Me fui a dar una vuelta solitaria por el centro, compré unas películas y unos buñuelos de viento, y fui a mi casa a comerlos con mi familia.
Nada más abrir la puerta, cargada de bolsas,con un paquetito de dulces en la mano, y gritando: ¡¡Mami, traigo una sorpresa!!
Entonces fue cuando la vi llorando en el teléfono. Su tío de Castellón, el tito Paco, al que fuimos a visitar hace un par de semanas, había muerto veinte minutos antes.
Yo sólo pensaba en mi abuela, en cómo se lo íbamos a decir, en cómo se lo iba a tomar. Luego pensé en mi tía Carmen, y me dio una pena tremenda. Entonces fui corriendo a casa de mi abuela, que era donde tenía que estar, y me alegré enormemente de ser una mentirosa. Aunque esté muy mal hacerlo. Pero me perdonará.
jueves, noviembre 01, 2007
Mi primer Halloween
En mi casa, mi familia, mi barrio y en todos sitios siempre se ha visto muy mal celebrar Halloween. Bueno, no sé si mal del todo, pero el caso es que nunca se ha celebrado. Tampoco es que se vea mal; simplemente es una fiesta que nos ha llegado tarde.
Pero este año, después de todo el tiempo que estuve escribiendo un programa especial de Halloween, teniendo un gorro y una escoba comprados hace cuatro años y sin estrenar, y unos zapatos y unos calcetines del mago de oz, todo eso unido a que aprovecho la mínima oportunidad para disfrazarme (totalmente heredado de mi abuelo), sólo faltaba un ligero empujoncito para salir disfrazada.
El empujoncillo en cuestión me lo dio María, disfrazada de Ángel de la Muerte. Por cierto, en su blog sí que hay una crónica completita de la noche.
En cuanto a mi disfraz, era demasiado evidente que me iba a vestir de bruja del Mago de Oz, salvo por la nimiedad de que no tengo capa.
El otro día salí de compras con María un ratito después del trabajo, y volví con unas alas y con el regalo de cumple de Ludovica, que ya viene por ahí.
¿Una bruja con alas? Claro, yo. "Ser mágico oscuro", de eso iba. Un poco avanzada la noche, pasé a denominarme "ser mágico oscuro maligno", porque no hay nadie que ponga cara de mala mejor que yo (la verdad es que doy demasiado miedo en algunas fotos).
Total, que ayer, primera noche de frío invernal, salimos de fiesta a congelarnos, y la impresión general fue bastante buena, la verdad.
El otro día, después de habernos hartado de muñecos de chocolate de Halloween, me dijo una compañera en el trabajo que si celebraba Halloween iría al infierno. ¿Será posible?
Le contesté que mejor, porque así estaría con todos mis amigos y mis seres queridos y me lo pasaría muy bien. Ayyyyyy, esta Inma...
Pero este año, después de todo el tiempo que estuve escribiendo un programa especial de Halloween, teniendo un gorro y una escoba comprados hace cuatro años y sin estrenar, y unos zapatos y unos calcetines del mago de oz, todo eso unido a que aprovecho la mínima oportunidad para disfrazarme (totalmente heredado de mi abuelo), sólo faltaba un ligero empujoncito para salir disfrazada.
El empujoncillo en cuestión me lo dio María, disfrazada de Ángel de la Muerte. Por cierto, en su blog sí que hay una crónica completita de la noche.
En cuanto a mi disfraz, era demasiado evidente que me iba a vestir de bruja del Mago de Oz, salvo por la nimiedad de que no tengo capa.
El otro día salí de compras con María un ratito después del trabajo, y volví con unas alas y con el regalo de cumple de Ludovica, que ya viene por ahí.
¿Una bruja con alas? Claro, yo. "Ser mágico oscuro", de eso iba. Un poco avanzada la noche, pasé a denominarme "ser mágico oscuro maligno", porque no hay nadie que ponga cara de mala mejor que yo (la verdad es que doy demasiado miedo en algunas fotos).
Total, que ayer, primera noche de frío invernal, salimos de fiesta a congelarnos, y la impresión general fue bastante buena, la verdad.
El otro día, después de habernos hartado de muñecos de chocolate de Halloween, me dijo una compañera en el trabajo que si celebraba Halloween iría al infierno. ¿Será posible?
Le contesté que mejor, porque así estaría con todos mis amigos y mis seres queridos y me lo pasaría muy bien. Ayyyyyy, esta Inma...
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