Creo que es importante no perder todo el contacto con la gente del colegio, porque son los que te conocían cuando eras pequeño. Es decir, que aunque en esencia somos la misma persona, de vez en cuando hay que prestarle algo de atención a lo que fuimos.
Así que esta mañana, nada más subir la escalera, se ha dicho aquello de “¿Os acordáis? Aquí es donde a Pilar se le salió la rodilla”. Nunca podré olvidar ese día. Y viendo las fotos del viejo tobogán: “José Antonio López López se tiró de cabeza y se hizo una brecha en la frente”.
Hablando con una de las profesoras, Paco le ha dicho que no tendrían queja de nuestra promoción, comparándola con los niños de ahora, a lo que ella le ha contestado que cada curso tiene lo suyo. Ahí he agachado la cabeza y le he dado la razón. ¡Qué podía hacer! La verdad es que mis últimos años en el cole me comporté como una delincuente en potencia. María se portaba mejor que yo ;-) pero mi amiga Ana se acuerda de todo. Además, como nos vemos menos, podemos repetir siempre las mismas anécdotas. Sólo hay que decirle:
-Ana, ¿te acuerdas aquella vez que Elena trajo un bote de sangre artificial a clase, y yo me distraje pintándome el brazo, y Mª Eugenia me hizo salir a la pizarra y casi le da algo cuando me vio?
-Ana, ¿te acuerdas cuando pinté una bombilla en la pizarra y cada vez que el de física y química pasaba por delante hacíamos como que sonaba un pito?
-Ana, ¿te acuerdas cuando mi examen de física y química se puso a dar botes?
-Mira Ana, nuestro banco. ¿Te acuerdas cuando llegué con el abrigo gigante que me compró mi madre y nos metimos tres dentro? ¿Y cuando le hicimos creer a Sandra que Mariló tenía un hijo?
-¿Y cuando nos castigaban y nos mandaban a la biblioteca a copiar?
-Y mira, aquí hacíamos cola cuando nos tocaba vacuna, y aquí nos cambiamos de ropa cuando hicimos el baile de Grease.
¿Y el uniforme? ¡Eso sí que es un trauma en condiciones! Uno ha confesado que no se ha vuelto a poner un suéter granate. Yo, ni suéter ni nada; nada granate. Es más, tampoco he podido volver a ponerme una camisa blanca; sólo me he puesto una y fue para la orla de la universidad.
Hemos empezado a organizar una cena para el viernes. A ver si hay suerte y podemos seguir repitiendo las mismas viejas historias.


