viernes, junio 01, 2007

Soy un desastre. ¿O es una señal?

Confirmado. Soy lo peor del mundo. Lo mío ya no tiene ni nombre.
Ya he aguantado la charla de Raquel, la bronca de mi madre, y mi autoculpa, así que os pido que os ahorréis comentarios que me dejen más por los suelos.
Esta mañana tenía una entrevista en La Verdad, porque dejé el currículum en el stand que llevaron a mi universidad hace cosa de un mes. No sé por qué, francamente, pero el caso es que lo hice y me llamaron hace unos días.
No tenía puñetera gana de ir, pero como últimamente por aquí no dejo de escuchar reproches hacia mi persona por cuestiones de las prácticas de verano, pues he tenido que ir. Bueno, en realidad no he ido. Me he perdido por el camino.
No es culpa mía. El año pasado también me llamaron y fui con toda la ilusión del mundo, acompañada por mi madre, que sí sabía ir. Pero justo cuando entraba por la puerta, me llamaron al móvil para decirme que la chica con la que había quedado se había tenido que ir y que se aplazaba unos días, así que nos volvimos. La siguiente vez, que también me llevó mi madre, nos tuvieron hora y media esperando. Cuando llegué a la "entrevista" estaba tan harta de todo lo que tuviera que ver con ellos, que les dije que no me interesaba y que ya volvería en otoño.
Pensaba que me incluirían en una lista negra o algo parecido, pero por lo visto no gastan de eso, y me dieron otra oportunidad.
Esta vez no me ha acompañado mi madre porque estaba ocupada, y me he llevado a Raquel, que no sabía ir, pero cuando ya nos habíamos perdido resulta que sabía mil caminos más directos y más cortos :@
Como la chica me llama con nº oculto, no podía contactar con ella, así que después de visitar Zarandona, Monteagudo y Juan de Borbón, 45 min después de la hora acordada, se me ha ocurrido que todo eso podía tratarse de una señal del destino, y he tirado para la UMU a preguntar por mi codiciado máster.
Aquello es demasiado grande e inabarcable para mí, acostumbrada a la familiaridad de mi pequeña UCAM, pero tiene lo que necesito.
Cuando he llegado a mi casa he activado mi opción "oigoperonomeafecta" y he soportado una larga ristra de cosas irreproducibles sobre mi inutilidad en general y mi falta de respeto a la gente, y me he ido a dormir hasta la hora de la comida.
¿Tan difícil es entender que no quiera trabajar en un periódico este verano? Bastante tengo ya con la cantidad de problemas, la inseguridad e incluso el miedo que me supone terminar la carrera y enfrentarme a lo que venga después, como para que encima todo el mundo me eche cosas en cara y me presione para hacer cosas que no quiero.
En fin... tal día un año.
Pdt.: Pepita Jiménez es un rollo, así que he vuelto a Harry Potter.

martes, mayo 29, 2007

Wicked, memorias de una Bruja mala


Decepcionante. Esa es la primera palabra que me vino a la cabeza el sábado a las 6:30 de la mañana, cuando me terminé el libro después de la fiesta de graduación.

Días más tarde, como todo lo malo acaba olvidándose, ya no me parece tan decepcionante y echo de menos a alguno de sus personajes.


Wicked cuenta la historia de la Bruja del Oeste, la "malvada" bruja del Mago de Oz. Digo malvada entre comillas porque una vez superados los traumas y las posibles pesadillas que me pudiera causar una bruja verde que quería cargarse a una niña y maltratar a un perro, la bruja mala ya no me pareció tan mala.


Pónganse en su lugar. Viene una cría de vete tú a saber dónde montada en su casa y la aparca encima de tu hermana. Aunque haya días en los que me parecería genial que eso ocurriera, admito que debe joder bastante. Además, se queda con unos zapatos de rubíes que tú querías desde hace tiempo y se los pone con esos calcetines, después de todo el día correteando por el campo. Encima le hacen una fiesta por haber matado a tu hermana y la mandan de viaje. En el viaje conoce a un Espantapájaros que habla, un Hombre de Hojalata que habla (algún día os contaré la historia del Hombre de Hojalata, para quien no se haya leído el Mago de Oz), y un León, y se van cantando súper felices. Mientras, tú vas con tu escoba persiguiéndolos, a ver si muestran un poco de respeto por tu pérdida y de paso te devuelven los zapatos.


Por fin van a ver al Mago y, no sólo los colman de atenciones (véase peluquería, y relleno), sino que les prometen un montón de regalos con la única condición de que te maten. Ni cortos ni perezosos, en vez de mostrar algún tipo de reparo por matar a alguien que no les ha hecho nada, se van a buscarte a tu casa.


Cuando llegan intentas razonar por todos los medios pero el perro te ataca, la niña lloriquea y los otros tres te destrozan la guardia que llevas años entrenando. Coges un poquitín de fuego con tu escoba para que la niña pueda verte un poco mejor y... plas! te tira un cubo de agua en toda la cara, lo que te lleva a convertirte para siempre en un charco verde en tu habitación. Encima, va la nena y en vez de arrepentirse, te roba la varita. ¿La varita también? Tendrá poca vergüenza!!?


Pues el libro cuenta la historia desde que la pobre Elphie nace hasta que se la carga Dorothy. Te cuenta su infancia, despreciada por sus padres, que creen que es un castigo divino. También sus años de universidad, cargada de su hermana Nessarose, que no tiene brazos y la necesita para todo. Allí intentan reclutarla para que sirva al Mago, un tirano malo que quiere eliminar cualquier derecho que pudieran tener los Animales (que son animales con personalidad, incluso hay un par de profesores de su universidad que lo son), y ella aprovecha la primera oportunidad para huir. Se pasa años y años escondida en Ciudad Esmeralda trabajando secretamente para un grupo que planea la muerte del Mago, pero la encuentra Fiyero, un amigo de la uni y se hacen novios. Bueno, más bien amantes, porque él es un príncipe arkiji y está casado desde los seis o siete años. El caso es que la guardia del Mago encuentra a Fiyero después de un atentado fallido y lo matan.


Elphaba se mete a mónaca (monja) y años más tarde se va a la tierra de Fiyero a pedirle perdón a su mujer. Se lleva del convento a un niño que no tiene ni pajolera idea de quién es, pero que al final acaba sospechando que es su hijo, porque pasó los primeros años en estado de shock y es posible que llegara al convento embarazada.

Llega al Winkus, el país de Fiyero, que está en el fin del mundo o más allá. Por el camino va adoptando a un perro, un mono, tres cuervos y una colmena de abejas. Cuando llega, la mujer se hace su amiga y la acoge en su casa, con la condición de que no le cuente lo que le pasó en realidad. Elphie se atormenta porque lo que quiere es perdón, pero se queda. Vienen los del Mago otra vez y se lleva a la mujer, las hermanas y los niños, y ella se queda en el castillo experimentando. Para entonces todo el mundo se piensa que es una bruja, aunque ella no hace magia ni nada. Mientras, Nessa se las ha arreglado para separar su país del resto de Oz, y hacerle oposición al Mago.


Luego hay una serie de malentendidos, viajes en escoba y casas volando, y el final ya lo saben.

sábado, mayo 26, 2007

La promoción de la perfección


Como ya saben todos ustedes, ayer se graduó la 7ª promoción de Periodismo de la UCAM, promoción de la que mis amigas y yo formábamos parte. Claro, no podía ser de otra forma, ya que el 7 es el número de la perfección.
Una vez superados todos los "estreses" habidos y por haber (qué me pongo, qué me hago en el pelo, mierda, se me ha olvidado por completo el bolso y ahora no tengo ninguno que me pegue, joder, el que me han dejado es demasiado pequeño, ahora llego tarde, ahora tengo un coche atravesado en la puerta del garaje...) por fin llegué con el coche cargado de amigos a la universidad y empezó la tan esperada "exposición" ante todas las arpías, arpíos y sres. familiares, que por otra parte, tanto nos gusta a todos. Que si qué mona vas, me encanta tu vestido, llevas el pelo ideal, me recuerdas a Audrey Hepburn (claro claro, y qué más?)... Por regla general empiezo a desconfiar de mi aspecto cuando más de cinco personas me dicen lo bien que voy. Pero qué pijo! ayer llegué a un punto en que me lo creí. ¿Por qué no iba a ser verdad? Es más ¿qué importaba eso?
Allí estábamos las de siempre, con nuestras mejores galas y toda la ilusión del mundo. Además era verdad que íbamos todas muy bien, ¿para qué negarlo?
Después de hacernos unas cinco o seis...cientas fotos, tuvimos que ponernos la toga encima. Unas togas enoooooormes que picaban un montón, y con ellas ensayamos varias veces el "escalones arriba, escalones abajo".
A las 6 por fin empezó "el acto". Discurso de Arturo Merayo (muy emotivo, las primeras lloronas empezaron aquí [por supuesto yo no]. Luego imposición de becas,muy bonito también, con todo el mundo aplaudiendo y gritando "guapa, guapa", sobre todo Ludovica, que a jalear a la gente no hay quien le gane.
Luego dicurso de el padrino, José Mª García (que estuvo bien, pero me sobraron al menos 10 minutos), después el representante de los alumnos (con algún punto original, pero algo sosico para lo que todos esperábamos) y después el de Montoro (que me aburrió bastante), y por último el del presidente de la universidad, que fue extremadamente indignante, insultante, completamente fuera de lugar y vergonzoso (nuestras pobres familias se quedaron un poco estupefactos ante lo que oían, incluso algunos se salieron fuera). No voy a reproducir nada de lo que se dijo porque ni siquiera se merece que le dedique ese esfuerzo. Lo único que diré es que me pasé todo el discurso tramando planes para lograr que me echaran de allí, contando ángeles de la cúpula o cantando mentalmente el Aserejé.
Después, cuando por fin terminó el suplicio, cantamos el Gaudeamus y nos fuimos. Pero luego volvimos a entrar a hacernos más fotos y luego ya nos fuimos con nuestra familia. Las presentaciones,Fulanita, éste es Menganito, Menganito, ésta es Fulanita y luego a cenar!!
Tuve una suerte tremenda con mis compañeros de mesa, y la noche nos sirvió para planear nuestra cena alternativa exclusiva que tendrá lugar después del examen final de historia. Después baile, con unas canciones que nuestros padres habían bailado veinte años antes (Dancing Queen de ABBA, Stayin alive de los BeeGees, pero en una nueva versión, Self control (la de Soraya), Salta de Tequila (verdad?) y cosas por el estilo. El momentazo de la noche, una servidora bailando su canción favoritísima subida en una "plataforma" con la vicerrectora de comunicación audiovisual, las dos haciendo coreografía y todo. La de vídeos y fotos que tienen que estar circulando por las redes de messenger de toda la facultad!
A lo largo de la noche se sucedieron distintos momentos surrealistas que, al fin y al cabo, eran de esperar de la "promoción más surrealista", en palabras de una de nuestras queridas secretarias.
A las 3 y media nos fuimos a seguir a un cutrelux llamado Doble o nada, en el Zig Zag, que tenían la música más garrulator del mundo. Además de eso, era muy vieja en su mayoría; con decir que nos pusieron Saturday Night, aquel exitazo el verano del 94...
Llegué a mi casa a las 6, y entonces me puse a ver las fotos de la cámara, y a terminarme Wicked de una vez por todas, que ya estaba bien. Total, que eran las 6 y media cuando caí rendida en la cama.
A las 8:30 pitó el despertador, que había olvidado apagar por la mañana, pero después de buscar el móvil (se entiende que era el despertador del móvil) por toda la habitación y jurarle venganza, me volví a acostar.
A las 9:30 me despertó mi madre para irnos a la playa.
Ahora son las 23:08. Eso quiere decir que de las últimas 48 horas llevo despierta más de 38, así que me sé de una que se pira. Hasta mañana!!

lunes, mayo 21, 2007

El TFC tiene nota

A todos los que me han sufrido durante estos meses y han soportado estoicamente mis charlas monotemáticas y desquiciadas, a todos ellos, ya podéis dormir tranquilos porque la "etapa TFC" ha terminado oficialmente. El TFC tiene un 7'5.
Un día de éstos tal vez publique un post explicando algo de lo que he aprendido y alguna de las conclusiones, pero eso será otra historia.
Gracias.

viernes, mayo 18, 2007

Magnífico señor Bosé


Ayer por la noche, para celebrar que por fin me había quitado el puñetero TFC de encima, me fui con mi tía, una amiga suya y el marido de ésta a ver el concierto de Miguel Bosé. Bueno, lo cierto es que hubiera ido aunque no celebrara nada, porque es la gira del 30º aniversario de su carrera, y considero que ver a Miguel Bosé en directo es una de las cosas que se tienen que hacer al menos una vez en la vida.


A pesar de lo cansada que estaba, aguanté el concierto enterito, de principio a fin. ¿Aguanté?, no!! DISFRUTÉ.

Disfruté porque había un ambiente genial. Hacía tiempo que no iba a un concierto donde el público estuviera tan entregado. Además, como en la mayoría de conciertos que técnicamente no corresponden a lo que llaman "mi época" (y que tanto me gustan, también hay que decirlo), había gente de todas las edades, todas cantando, aplaudiendo, pegando saltos y participando durante toda la noche.


Tengo que admitir que aunque Miguel Bosé me gustaba, iba al concierto principalmente porque algunas de sus canciones forman parte de la banda sonora de mi infancia. Y de mi adolescencia también, por qué no. Una de mis primeras posesiones en CD fue el disco de la gira que hizo con Ana Torroja allá por el... 99 ó 2000.


Pero ahora, después del espectáculo de anoche, "es mi fans", como diría mi amigo Jose Ángel. Vaya conciertazo! Él sólo llenaba el escenario, y conseguía, con el más mínimo movimiento, que todo el mundo gritara.


Además, hay algo que tiene Bosé que no tiene nadie más, no lo sé, pero, ¿recordáis la canción esa de Don Diablo? Pues no sólo la cantó, sino que la bailó. Un señor de 50 tacos bailando (ese baile tan raro, por dios!) esa canción y, no sólo no quedaba extraño o ridículo, sino que miles de personas emocionadísimas disfrutaban como locas. Eso no lo hace cualquiera.
Y qué momentazo cuando cantó Nena (cualquiera de las dos veces).
En fin, touche, señor Bosé.

miércoles, mayo 16, 2007

Víspera de la defensa del TFC

No sé por qué, me encantan las vísperas. Incluso más que "el día importante" en cuestión. La víspera de mi cumpleaños, la de Navidad, la de Reyes, la del último día de clase, la de una fiesta...
En menos de 12 horas estaré defendiendo ante un tribunal mi TFC. Uf, quedan menos de 12 horas y todavía no me he terminado de hacer a la idea. Es todo muy extraño. Apenas ma he dado tiempo de prepararlo, pero por otra parte llevo meses haciéndolo. Tengo las sensación de poder contestar cualquier pregunta, justificar cualquier posible equivocación, admitir los errores, pero por otra parte no llevo nada completamente aprendido ni perfectamente ordenado en mi cabeza.
Tengo taaaanto sueño, que ni siquiera puedo mantener los ojos abiertos. Me voy a dormir, hala. Mañana madrugaré más.
Pdt.: 15:00h del Día D. Sobre el TFC, por el presidente del tribunal.

domingo, mayo 13, 2007

Para no hacer un viernes por la tarde


La profe de PES (periodismo especializado) nos mandó ir a un mitin: ZP el viernes en el Palacio de los Deportes, Rajoy el sábado en la Plaza de Toros y Llamazares el lunes en el Parque de Fofó, todos por la tarde.

Aunque mi intención era ir al del PSOE y PP para comparar, al final decidí ir solamente a uno y descansar toda una tarde en honor al partido político que no iba a disfrutar de mi presencia.

Con los 38º que caían, obviamente elegí el único sitio con aire acondicionado.
Me dije: Es a las siete y media, así que salgo a las seis y media, voy andando hasta la Redonda, me pillo el tranvía que me deja en la puerta, y llego pronto para escoger sitio.

Lo hice. El problema es que cuando me bajé del tranvía me di cuenta de que estaba en el Príncipe de Asturias, que siempre lo confundo con el otro polideportivo. Total, que me disponía a cruzar la ciudad de lado a lado y casi me pisa el tranvía que va en sentido opuesto, así que me dije: No seas tonta, vuelve a la Redonda y coge el autobús hasta las Atalayas.

Lo cogí. Pero me pasé de parada, así que tuve que andar como 10 minutos hasta llegar (por fin) al Palacio de los Deportes.

Allí me encontré con una chica de mi clase, y nos servimos de apoyo mutuo ante lo que nos encontramos nada más entrar. Llegamos a menos cuarto pero el chou no comenzó hasta las ocho, cuando apareció como por arte de magia un grupo de percusionistas, que hicieron lo que mi compañera definió como "batukada". Bastante rato después apareció Zapatero con Saura y Mª José Alarcón, la candidata a alcaldesa, y la multitud entró en una especie de éxtasis súper raro que me asustó bastante.

Independientemente de lo que se dijera allí, tomé nota de algunas cosas que no me gustaron en absoluto:

-El asesor de imagen es pésimo.
-De 20 minutos no se puede estar 17 diciendo lo que hace o no hace el otro partido (que es lo que hace el PP con el PSOE en el gobierno central).
-No se puede hablar, criticar o cuestionar nada de lo que se diga porque todo el mundo se girará y te echará mal de ojo.
-Es obligatorio reir todo lo que presente indicios de ser un chiste, aplaudir cada 30 segundos y asentir cada afirmación.

Al margen de todo esto, una vez que había conseguido que el segurata me dejara colarme en uno de los lugares reservados, mi tensión comenzó a bajar y bajar y bajar... hasta que todo comenzó a dar vueltas, la cabeza se me puso fría y me notaba la sangre correr, y tuve que salir huyendo hacia una escalera, buscando un lugar para sentarme. Entonces dejé de ver la marea roja que había a mi alrededor y en su lugar ví un montón de lucecitas blancas.

Cuando se me pasó un poco salí y busqué desesperadamente cocacola, y cuando estaba pagando llegó el autobús, y salí corriendo, y lo cogí, y me volví a marear, y luego me di cuenta de que lo había cogido en sentido contrario, y luego vi la hora y pensé que me iba a perder Entre fantasmas, y luego me di cuenta de que el reloj del bus iba atrasado y que me lo estaba perdiendo ya, y luego llegué...


Menos mal que todo se cura tirada en el sofá viendo La casa del lago.

miércoles, mayo 09, 2007

Galería de "arte" X


Ya hemos llegado a la decena de galerías de "arte", para bien o para mal.


Como viene siendo costumbre, la fotografía es pésima y quita mucha gracia de la poca que ya tenga de por sí el cuadro, así que nada, ahí está.

De las tres personas que lo han visto, a dos les ha gustado y a una no, pero claro, no cuentan porque dos son mis padres y la tercera en discordia es mi hermana, que nunca admitirá que le gusta algo que tenga que ver conmigo.


Lo pinté el sábado antes de comer, en un par de horas que tuve libres en medio de todo un fin de semana inmersa en las concluiones del TFC, para regalárselo a mis padres, que era su aniversario el sábado, y también para el día de la Madre (que ya séque es un invento de El corte inglés, pero está feo llegar el día con las manos vacías).


Y bueno, nada más por hoy, que ha sido un día demasiado laaaaaargo y necesito desconectar. Ya nos vemos otro día.

viernes, mayo 04, 2007

La chica del tiempo


Continuando por donde lo dejé...
Me fui con mi madre a Madrid a pasar el día. Parecía que ella estaba más nerviosa que yo, así que al final acabamos las dos bastante estresadas. Pero vamos, la idea del viaje era hacer una visita turística y, de paso, ir a la prueba en Antena 3.
Después de las visitas obligadas, o sea, la Puerta del Sol, la Gran Vía, La Casa del Libro, la Puerta de Alcalá, el Café del Real y poco más nos fuimos a San Sebastián de los Reyes.
Para ir teníamos 2 opciones: ir en metro hasta la Plaza de Castilla y de ahí en autobús, ir hasta la estación y coger el cercanías, y una tercera opción (desconocida hasta que nos lo dijo un señor en la estación, ya de vuelta a Murcia), que consistía en usar la línea de metro abierta uno o dos días antes.
Mi madre tiene mucha claustrofobia (yo también, pero me aguanto) y se negaba a ir en metro, pero finalmente y no sé cómo ni por qué, la convencí y nos montamos en uno.

La supuesta entrevista iba a ser a las 3, y nosotras llegamos algo más de media hora antes. Allí son tan amables que nos tuvieron en la puerta hasta las 3 y media, hora en la que empezó a caernos una lluvia torrencial encima. Luego pasaron lista, metieron a un grupo, bla bla bla... y por fin nos tocó.

Entramos 11: de mi universidad, 3 de periodismo, 1 de audiovisual-publicidad y 2 de publicidad (a las que no habían dicho que su entrevista no era ese día), del CEU de Elche 4 chicas (lo más pijo que ha pisado la tierra), y otra chica de Getafe.
Piensan que una entrevista personal no da la oportunidad de valorar bien a la persona, así que este año han optado por hacer reuniones en grupo, con debates y cosas por el estilo.
Primero tuvimos que debatir entre todos y ponernos de acuerdo para hacer una parrilla para el invierno que viene de un miércoles cualquiera, o sea, recolocar programas y presentadores, cambiar estructuras y colaboradores, introducir nuevos formatos..., y mientras la chica apuntaba lo que íbamos diciendo. Vamos, lo que sería un focus group.
Luego repartió distintos papeles y tuvimos que representar un informativo: dos hacían de presentadores y el resto teníamos que hacer un stand up de nuestra sección (sociedad, deportes, economía, política nacional...), improvisando una noticia real sin ningún texto para apoyarnos(en clase tenemos notas de prensa). Pero claro, éramos 11 y el último papelito llevaba escondido... el tiempo.

Por supuesto, me tocó a mí. En clase he presentado informativos y he hecho un montón de stand ups, pero nunca he dado el tiempo. La chica dijo que yo lo tenía más difícil, que lo tendría en cuenta para hacer la valoración, y todo el mundo me miraba con carica de pena. Pero yo estaba encantada porque iba a ser divertido. Me coloqué en una pared en blanco en la que me tuve que imaginar el gran mapa peninsular, cogí un bolígrafo, y me puse en el Levante. Como me había levantado antes de las 5 me había dado tiempo de ver el telediario, así que ya me sabía el tiempo que hacía: lluvia en Andalucía, inundaciones en Sevilla, granizo en Valencia y cielos cubiertos en la mayoría del país.
Pdt.: Me vine sin poder ver a Matías Prats :( pero vimos pasar a Susana Griso a unos metros.
Ppdt.: Ya tengo un lienzo nuevo. Es genial ir con un lienzo en blanco por la calle y ver un montón de cosas donde nadie ve nada.

lunes, abril 30, 2007

A ver qué pasa

Me pide Leo que escriba un post sobre una noticia que le di vía e mail. La verdad es que no es para tanto, pero me hizo mucha ilusión en su momento.
El caso es que el viernes pasado tuve que ir a la universidad a fotocopiarme unos apuntes de historia y mientras esperaba a mis amigas vi un cartel en el pasillo que anunciaba una prueba para unas prácticas en Antena3 para el miércoles siguiente, o sea, el miércoles pasado. Les dije que nos fuéramos a Madrid a ver qué pasaba, pero todas me dijeron que no porque el jueves había un examen de historia (oh, un parcial que vale un 15%, estás que me voy a perder un viaje por eso).
Me fui corriendo y eché uno de mis penosos currículums sin foto, y me dijeron que habría que hacer una selección de gente que iría a la prueba porque se habían presentado un montón, y que atrasarían la fecha.
Nada más llegar a mi casa avisé a mi amiga Ludovica, mi mejor opción para esa aventura. Habría estado súper bien que nos cogieran a las dos y nos pasáramos el verano en Madrid.
Pero no hubo suerte. Este viernes me llamaron de la universidad mientras compraba el pan, así que se perdió la llamada. Al volver, suena el teléfono y me dicen: -¡Menos mal que estás! Ya me estaba diciendo: si no está, la mato.
-Comorrrrr?(pienso yo).
-Ah mira, que te llamo del SOIL, que has sido seleccionada para ir a hacer la prueba a Madrid. Pásate el lunes a recoger la documentación.
-Oh! gracias! qué emoción más grande!! (bueno, en realidad no dije eso).
Y entonces, como es costumbre en mi familia, cogí el teléfono y me dispuse a hacer unas cuantas llamaditas, nada, lo normal: mi madre, mi padre y mi tía Loli, y luego una más a Ludovica, que se estaba echando la siesta del borrego. Luego un mensaje a Raquel, un e mail a Leo, y ya por la tarde una llamadita a mi abuela y a otra tía.
Luego Ludovica me dijo que ella no estaba seleccionada, lo que me jodió bastente, la verdad, así que nos tuvimos que ir a comprarnos una camiseta de 3'90, pero no encontramos nada chulo, así que nos vimos obligadas a tomarnos unos helados gigantes con mucho chocolate, y nada, ya está, esa es la historia.

martes, abril 24, 2007

Galería de "arte" IX

Tengo un examen de historia pasado mañana, así que debería estar estudiando. Como me pasa siempre que tengo que estudiar y no me apetece en absoluto, me pongo a hacer cualquier cosa improductiva. Total, que estaba mirando unas fotos y de pronto me he acordado de este cuadro, así que he corrido a la habitación y lo he buscado en una carpeta de dibujos viejos.

Si no he perdido la cuenta, aquí les dejo la novena entrega de la galería de "arte".



Están ustedes viendo el patio de mi cole en los primeros días de la primavera de 2001. La profe de plástica nos pidió que pintáramos las palmeras de delante de la puerta en estilo impresionista. Yo por aquel entonces entendía que un cuadro impresionista era un cuadro que se veía mejor de lejos, y que de cerca parecía hecho a base de manchas de colores. A decir verdad, es más o menos como definiría el impresionismo hoy, seis años más tarde.
Los 14 que teníamos plástica estábamos sentados en el suelo, sobre las líneas de salida de la pista de atletismo pintando las palmeras, y va la profesora y me dice que las palmeras no salen en el cuadro. Tal y como yo estaba sentada no veía las palmeras, sino su sombra, y decidí pintar las cosas como las estaba viendo, aunque eso a ella no le pareció muy bien. Como de costumbre, me dejó seguir pintando mis "troncos de palmera", porque siempre me tomaba como la palomica suelta de la clase (con cariño, claro).
El macetero de las palmeras es en realidad un banco, y mis amigas y yo siempre nos sentábamos en la parte de detrás, enfrente de la puerta. ¡Vaya recuerdos!
Creo que en realidad pinté el banco porque era importante para mí, especialmente en ese último curso en el colegio.
Ahí al ladito del cubo de basura, miramos cuántas cabíamos en el abrigo enoooooorme que me había comprado mi madre ese invierno pensando en que todavía iba a crecer más. Cabíamos tres bajo el abrigo abierto, y dos dentro del abrigo cerrado con cremallera.
También ahí nos peleamos cientos de veces, nos tiramos globos de agua, saltamos a la comba, al elástico, nos pegamos con las de la clase de mi hermana, también entre nosotras...
En marzo de 2001, el suelo quemaba, y nos pusimos la primera manga corta de la temporada (¡qué calor que hacía!). Olía súper bien porque los naranjos estaban cuajados de azahar.Mmmmm.

miércoles, abril 18, 2007

Ya sé lo que te pasa

¿Tienes migrañas, jaquecas, insomnio, pesadillas cuando consigues dormirte, has perdido peso, y hay días que sólo te apetece gritar?
Pues seguramente haya un TFC en tu vida.
Antes de nada, tengo que advertir que lo que diga aquí no se refiere a nadie en concreto, que no tiene nada que ver con mi tutor, ni mi grupo, ni mi tema, ni mi TFC, ni nada de nada, y que no debería utilizarse en mi contra;muchos opinamos lo mismo y estamos en profundo desacuerdo con esto.
EL TFC. ¿Qué es el TFC? Pues en teoría es el Trabajo de Fin de Carrera, algo que hay que hacer para completar la licenciatura. En la práctica, es mi amargamiento de este año, mi quebradero de cabeza, mi desesperación.
Es una verdadera lástima, porque os aseguro que hay muy pocas, poquísimas personas, que tuvieran más gana que yo de hacer el TFC. Pero las ganas se me fueron, y con razón.
Una de las cosas que menos me gustan de mi universidad es que es demasiado joven. Esto por una parte trae consigo muchísimas ventajas, pero tiene a su vez infinitos inconvenientes. Uno de ellos es que tienes durante todo el tiempo la sensación de ser un conejillo de indias, y eso es algo que a mí no me gusta. Todo suena a probatura, el TFC, una de ellas.
Resulta que desde hace unos pocos años el TFC, que toda la vida de dios ha sido individual, se hace por grupos. ERROR.
Tú llegas el primer día de 4º y es como cuando estás en primaria y te hueles que ese día toca "vacuna", o cuando tienes que ir al dentista a que te saquen algo por primera vez. Sabes que hay un peligro cerca y que te va a doler,todo el mundo te cuenta pero nadie te explica... pues así, pero con un trabajo. Entonces todo ocurre muy deprisa. Empiezan a circular toda clase de rumores y leyendas "aulianas" que hablan de un trabajo de 150 páginas mínimo, de un tribunal de 6 profesores, de que te tienes que leer 50 libros en un mes, de que ya tenías que tener el grupo hecho y pensado el tema...Todo esto luego es mentira pero claro, llega la primera reunión con los tutores, y el pánico y el sudor frío se apoderan de ti.
El caso es que nadie te explica exactamente lo que es un TFC, tienes que averiguarlo tú. Entonces tú llegas con tu grupo ante el profesor, y te dice que hay que elegir un tema. ¿Pero un tema para hacer QUÉ? Tardamos al menos dos meses en sacar en claro que:
-Eliges un tema que te guste.
-Te lees toda la bibliografía al respecto.
-Te planteas una hipótesis sobre ese tema.
-Haces una investigación para comprobar si acertaste con la hipótesis.
-Lo redactas todo y se lo enseñas al tutor.
-Si está mal, suspendes. Si está medio bien, vas ante un tribunal de 3 profesores y expones tu tema y tus conclusiones, hablando los 5 del grupo, en 20 minutos. Ellos te preguntan cosas sobre él, muy probablemente sobre lo que tengas peor.
-Si no te desmayas, apruebas con nota; si se te va la pinza, apruebas también, pero con menos.
A finales de año leí a Noelle-Neuman. Esta señora utilizaba varias veces referencias de tesinas de licenciatura de personas que se han convertido en gente importante, en expertos, en gente que aparece en mis apuntes. Entonces comprendí lo que realmente debía significar el TFC, y que el mío nunca llegaría a nada después de junio. No era un mero trámite para terminar la carrera, debía de ser algo más, había que aspirar a más, tenía que ser relevante.
Pero eso es imposible cuando haces un trabajo entre 5 personas. Para hacer un trabajo bien tiene que apasionarte el tema y tienes que tener un interés sobrehumano en descubrir algo, para lo cual haces una investigación lo más rigurosa posible, lees día y noche, te pateas bibliotecas y librerías, lees artículos en inglés si hace falta ("¿pero cómo voy a leer yo un artículo en inglés?")... Pero esto es imposible entre 5 personas.
Está bien que nos enseñen a trabajar en grupo pero este no es el momento de hacerlo. Todo el grupo no trabaja igual, ni dispone del mismo tiempo para hacerlo, ni los mismos medios, ni ganas, ni interés, y además surgen todo tipo de fenómenos paranormales como por ejemplo, que exista competencia dentro de un mismo grupo.
Luego te piden que el trabajo esté unificado, sea continuo y todo tenga relación entre sí, y que se ajuste a unas normas bibliográficas, metodológicas... Cuando tú eres un profesional, no un estudiante mindundi de 4º que sólo tienes ganas de terminar para poder irte lo más lejos posible, sí se puede hacer porque todos los del grupo tienen interés en hacer un trabajo bueno, útil, y académico.Pero los estudiantes mindundis sólo quieren que se lo aprueben, y lo hacen todo para salir del paso. En un TFC en grupo no se pone lo que está bien, sino lo que dice la mayoría.
Una vez que el TFC deja de ser algo riguroso y con tintes académicos se convierte en un trabajo de instituto. Pero no un trabajo de instituto cualquiera, sino uno que te quita tiempo de otras asignaturas, y de cualquier cosa en general. Los alumnos se justifican diciendo que prefieren suspender todas las asignaturas que haga falta con tal de aprobar el puñetero TFC. Por una parte es lógico si te viene mal quedar en verano con tu grupo pero, francamente, yo no quiero suspenderlo todo para aprobar con un 5 un trabajo que va a ir a la basura antes de terminar el año. Es como la selectividad en 2º de bachiller: todo el mundo pasa el curso histérico pensando en esos exámenes, olvidando que para poder presentarse tienen que aprobar todas las asignaturas del curso.
Podría seguir así infinitamente, pero me estoy ganando a pulso fama de quejarme demasiado, y eso es algo que no me gusta, así que corto y cambio.
Pdt.: Después de media hora intentándolo, no me deja poner separación entre párrafos, así que perdón por el "tochaco". Quien haya llegado al final que me lo diga, que tiene premio.

viernes, abril 13, 2007

Vacaciones en Roma Cap.6

Capítulo 6. Souvenirs.

Durante los días que estuve en Roma vi varias veces un libro que llevo buscando un montón de tiempo. Por desgracia, y también lógicamente, siempre estaba en italiano, así que no lo compré.

El penúltimo día, ese que bautizamos como "día de compras", iba buscando souvenirs que no llevaran escrito el nombre de la ciudad, que son los que más me gustan. Entonces vi algo en un escaparate que me llamó muchísimo la atención. Me pareció un regalo precioso para mi padre y entré decidida a comprarlo. Se trataba de un juego de escritura, con papel de escribir, un par de plumas, tinta, y algo de lacre.

Entonces lo vi. Lo vi y me quedé prendada al momento. Allí, en un expositor, se encontraba mi regalo para mí. Había un montón, de distintos colores y tamaños y allí, entre ellos, estaba mi libro en blanco.

Ya he comentado otras veces que hay pocas cosas materiales que me gusten más que un libro. Su forma, su tacto, sus páginas, el olor de las hojas... Luego ya está lo de dentro, que indudablemente es esencial, pero un libro para mí es un objeto precioso aunque sea, como éste, un libro en blanco.

Un libro en blanco ofrece tantas o incluso más posibilidades que uno escrito. Con un libro en blanco puedes jugar a ser escritora e inventarte tus propias historias, con aventuras y personajes fantásticos... o también puedes escribir simplemente todo lo que se te ocurra.

Después de un rato, al fin elegí uno y fui a buscar las plumas. Cuando las tuve en la mano comprendí que eso realmente me gustaba a mí, pero a mi padre... así que salí de la tienda con un paquete de regalo que contenía un pequeño libro de piel de dragón con piedras preciosas.

miércoles, abril 11, 2007

Vacaciones en Roma Cap.5


Capítulo 5.La Fontana di Trevi sí que está al volver de una esquina.


Toda mi vida había pensado que la Fontana estaba en una plaza enoooooooorme, soleada, llena de palomas y heladerías, no sé por qué. Debe de ser otra de las imágenes esas que se crean en mi cabeza y que al final termino creyéndome. Ésta en particular, tal vez vino de la mano de la peli de William Wyler.


Total, que antes de irme, mi madre y mi tía se encargaron de "bajarme de la burra" y me dijeron que era una plaza muy pequeña y que me iba a desilusionar. Hay veces que la gente me cuenta cosas y me entran por un oído y me salen por otro. No es culpa mía, de verdad, no lo hago aposta, es algo que me pasa desde siempre: mi cabeza selecciona lo que quiero oír. Lo que quiero decir con esto es que no me importó en absoluto, no que no les hiciera caso, ¿qué más daba que la plaza fuera pequeña?


La primera vez que pisé terrenos de Trevi tenía el corazón allá por la punta de la lengua por culpa del puñetero taxista temerario, y lo primero que iba a hacer era besar el suelo bajo mis pies, pero por suerte el peso y el volumen de las maletas no me lo permitieron. Digo por suerte, porque si se me hubiera ocurrido agacharme, podría haber muerto aplastada por las cientos y cientos de personas que se apretujaban a la vuelta de la esquina. Esto sí que era una esquina.


El tamaño de la plaza no me importó lo más mínimo, tal y como había sospechado, pero casi no podía ver la fuente, de toda la gente que había, y eso sí que me fastidió bastante, porque no sabía cuántas oportunidades iba a tener de volver.


Dice la tradición que tienes que echar una moneda al agua para asegurarte volver a Roma en el futuro; después de 10 minutos luchando con la maleta y con la gente, después del clave del taxi y sin tener idea de llegar al hotel, de lo último que tenía ganas era de volver, así que preferí dejar las moneditas donde estaban.


Como después de todo las cosas no son nunca tan horribles como parecen, dos días más tarde regresé y había como la mitad de gente. Gente, que no me impidió perderme entre ella para poder disfrutar de más rato de la maravilla que tenía ante mis ojos, porque necesitaba soledad aunque fueran dos minutos. Esta vez caían unas gotillas de lluvia y todavía tenía la manga del jersey mojada de un par de horas antes, así que tenía frío... pero eso no me importaba NADA.


Al rato me encontró Silvia:-¿Dónde te habías metido?

-Nada, aquí, que unos turistas querían que les hiciese una foto.

-Vámonos, ¿has tirado tu moneda ya?

La tiré y le pedí que me echara una foto, de recuerdo de cuando me enamoré de la Fontana di Trevi.

Cuando nos íbamos me volvió a preguntar por la moneda.

-Sí, una de 20 céntimos.

-¿Tanto?

-Sí, es que apuesto fuerte por la próxima vez :P

domingo, abril 08, 2007

Vacaciones en Roma Cap.4

Capítulo 4: El Panteón de Agripa está a la vuelta de la esquina.
Hace unos minutos las campanas de toda la ciudad se han puesto a tocar. Me encanta cuando esto pasa, y no sé por qué, este sonido me llena de optimismo.


De ninguna manera me gustaría que pareciera que el viaje me disgustó lo más mínimo; lo que pasa es que me quejo demasiado por todo. Además, sería difícil vivir más aventuras en tan pocos días, y en el fondo, eso es lo que me gusta.
No tengo muchas fotos buenas, pero algunas merecen la pena, así que las utilizaré en mis extrañas crónicas de las vacaciones en Roma.


Éste es el Panteón de Agripa. Yo lo conocía porque en Historia del Arte nos pusieron una diapositiva y me tuve que aprender algunas cosas. Pero no esperaba verlo a la vuelta de una esquina, y mucho menos, enfrente de un McDonald's. Si los antiguos romanos levantaran la cabeza...

Tomé esta foto el 25 de marzo a eso de las 5 y media, poco después de llegar a Roma, justo cuando íbamos a comer.

(Unos minutos después...)Estaba mirando algo de historia en un libro, pero es demasiado tarde y veo pocas cosas interesantes, así que voy a pasar de escribir datos históricos. Me han contado que tiene un agujero en la cúpula que es un círculo perfecto, por el que entra la luz, y que el suelo está perforado, aunque apenas se nota, para que se filtre el agua de la lluvia .

jueves, abril 05, 2007

Vacaciones en Roma Cap.3

Capítulo 3: Vete y encuéntrate cualquier cosa a la vuelta.
Alguien me odia.
No sé, me parece muy fuerte tener enemigos tan cabreados con sólo 21 años. Cuando tenga 50, qué? Bueno, eso si llego, porque mis enemigos han empezado a atentar contra mi vida.
Que no, que no exagero, en serio. Esperaron sigilosos hasta que me marché del país, y entonces se fueron hasta mi pobre coche y clavaron una navaja tres veces en una de sus ruedas. Con lo que no contaban era con que mi padre lo iba a coger antes de que yo volviera para pasarle la revisión. El coche se iba, se iba, se iba... y la rueda explotó.
El caso es que a mi padre no le pasó nada porque todavía no había salido a la autovía y no iba muy deprisa. Además, conduce desde hace más de 25 años y sabe controlar el coche. Ahora bien, yo hace cuatro días que me he quitado la L, y reconozco que a veces hasta me cuesta trabajo aparcar, así que... podría haberme matado!! Y no sólo a mí, sino a toda la gente de alrededor!!
A qué clase de mente enferma se le ha podido ocurrir semejante cosa?? Pero además, por qué?
Vale que a veces sea difícil de tratar, y que la boca me pierde muchas veces, y que no soy lo que se dice una buenísima persona pero... de verdad que (creo) que no le he hecho nada a nadie para que quiera matarme!
Dice mi madre que lo habrán hecho por ella, algo que sería mucho más comprensible (se entiende que en su caso ella tampoco se habría matado, que sólo habría tenido que cambiar una rueda), pero yo meto y saco el coche todos los días del garaje (porque esa es otra: ha sido dentro del garaje!!), y todo el vecindario sabe que el coche lo llevo yo siempre, es más, lleva una supernena!!!! ¿Alguien se imagina a una señora de 43 años con una supernena,un Coco y un Epi en el coche???? Vamos, que se nota que el coche lo llevo yo casi todo el tiempo.
Cuando mi padre me llamó a Roma y me lo contó todavía no sabían si se había pinchado o qué, pero el mecánico confirmó lo de las tres rajadas. Dicen que no le dé importancia, pero la verdad es que me trastoca un poco pensar que hay alguien por ahí que simplemente va a hacer daño, sin importarle las consecuencias que puedan tener sus gamberradas. Es alguien que ha salido de su casa con algo que pincha, que ha esperado a poder colarse en el garaje (me cuesta pensar que haya sido alguien de dentro), que se ha liado a tajadas con una rueda bastante gorda y luego ha salido como si nada, tan tranquilo.
¿Qué habré hecho ahora?

lunes, abril 02, 2007

Vacaciones en Roma Cap.2


Capítulo 2: Qué hacer cuando una quiere ver museos y otra quiere ver tiendas.

Esta es una de las cosas que más quebraderos de cabeza me causó durante mis andanzas por tierras extranjeras. Yo estaba totalmente alucinada ante todas las cosas que veía, muchas de las cuales conocía porque me entraron para selectividad en Historia del Arte.

Fui a ver la Boca de la Verdad, estuve por el Foro, entré en la Basílica de San Pedro y en el Museo del Vaticano y, por supuesto, eché una monedita en la Fontana di Trevi.

Pero en cambio, y por ser dos en vez de una, no pude entrar en el Palatino (3'50), subir a la cúpula de la Basílica (4), entrar al museo de la Basílica (3'50), ir a las catacumbas, montar en el "guiribús" (11 todo el día), ir a una exposición de las máquinas de da Vinci (ni siquiera se pudo preguntar), ni en el museo capitolino, ni en el que había en la Piazza Minerva, ni ver el Ara Pacis, ni entrar en el Panteón, ni en el Coliseo... y todo esto me fastidió bastante, porque me habría gasta do todo ese dinero y habría hecho esas colas muy a gusto.

El momento más "tenso" llegó cuando buscaba desesperadamente la Piedad por la Basílica de San Pedro y no la encontraba por ningún sitio. Entonces fue cuando vimos que había un museo y, al ver el precio, mi amiga se negó a entrar. En ese momento, sospechando que la escultura podía estar ahí dentro, canalicé toda mi ira y juré venganza (pero en silencio, claro, no se la podía jurar en alto porque es mi amiga). Menos mal que al final, ya cuando salíamos, la vi.

Allí estaba, preciosa, espectacular. Era lo más bonito que había visto en mi vida, o al menos eso me parecía en ese momento. Me disponía a buscar un sitio cómodo entre la gente para poder verla desde todos los ángulos y...
-Venga, vámonos ya, ya la has visto.

Agghhhhhhhhgggggggg!!!!!!!!!!!!!!!!! Luego estuvimos una media hora en la calle sin hacer nada esperando a otras dos de mi clase.

Más tarde fuimos a ver la Trinidad del Monte, en la Plaza de España, y me empeñé en subir. Menos mal que insistí, porque me hubiera perdido una de las vistas más bonitas de todo el viaje. Lo malo es que teníamos prisa por bajar, porque Dior estaba justo enfrente...

sábado, marzo 31, 2007

Vacaciones en Roma Cap.1

A petición vuestra, hoy inicio una serie de capítulos sobre mis Vacanze Romane:

Capítulo 1: Cómo sobrevivir en un lugar extraño cargada con dos maletas y sin saber llegar al hotel.

Llegamos mi amiga Silvia y yo al aeropuerto antes de las 5. Después de alegrarnos porque no habíamos perdido ninguna maleta, salimos a buscar un taxi que nos llevara al hotel, ella con una de 19 kilos y yo con una de 7 y pico y otra (sin ruedas) de unos 3.
Se supone que del aeropuerto al centro de Roma hay una tarifa de 40 euros pero nuestro taxista nos debió ver cara de pardillas porque nos sacó 60. Aunque claro, después de un viaje de 32 kilómetros a 140 por hora, de lo último que tenía ganas era de discutir con él. Total, que como no sabía llegar al hotel nos dejó en la Fontana di Trevi, una plaza en la que no cabíamos nosotras y nuestras maletas, de toda la gente que había allí metida.
Como teníamos hambre, nos pusimos a seguir carteles que anunciaban un McDonald's a 50 metros. Siempre estaba a 50 metros en otra dirección. Por fin lo encontramos, poco antes de las 6, y comimos viendo el Panteón de Agripa. Bueno, lo vi hasta que mi amiga decidió que quería comer dentro porque tenía frío.
Lo que vino después lo tengo algo borroso, pero básicamente buscamos un estanco para comprar dos billetes de autobús y encontramos uno que iba a la estación de Termini.
Bastante después llegamos a la estación, pero no sabíamos qué tren había que coger para llegar al puñetero hotel, ya que nadie conocía la dirección. Mucho más tarde llegamos a la oficina de turismo, donde nos dijeron que teníamos que ir hasta Flaminio. Luego volvimos a la taquilla, y la señora de allí nos dijo que había que coger un metro, pero nos dijo la dirección equivocada, así que después de dos paradas nos bajamos y lo volvimos a coger, pero al revés.
Flaminio daba bastante miedo. Cuando llegamos estaban recogiendo una especie de mercadillo, oscurecía y hacía frío. Las dos llevávamos las manos llenas de rozaduras de las maletas y a mí me dolía bastante la mano derecha (mi maleta lleva las ruedas muy juntas y cada dos por tres se giraba y me retorcía la muñeca). Inocentemente pensábamos que el hotel estaba en aquella plaza, pero no. Lo que había allí era una estación en la que teníamos que coger otro tren.
Después de preguntarle a mucha gente, por fin dimos con una pareja italiano-peruana que se molestaron en preguntar a los de la estación hasta estar totalmente seguros del lugar al que teníamos que ir, y nos acompañaron al tren. Debían de ser ya más de las 9 y media cuando ellos se bajaron y nos dejaron a cargo de dos señores negros de unos dos metros de alto, que conocían el hotel. Este viaje fue el más largo de mi vida y tenía unas ganas tremendas de llorar en plan histérico, porque estaba completamente desesperada. Por suerte tengo la costumbre de no llorar en público, así que me tocó a mí hacer de tranquila, mientras mi amiga me aseguraba que íbamos camino de la muerte. Bajar del tren no fue mucho más alentador que subir, ya que estaba totalmente oscuro y teníamos que andar por una acera de medio metro, con la carretera a la derecha y una especie de montaña llena de vegetación a la izquierda, de la que provenían toda clase de ruidos.
Un par de minutos después, llegamos al hotel.

viernes, marzo 23, 2007

Arrivederci!

Me voy, lo siento por vosotros, pero ahí os quedáis. En fin, qué le vamos a hacer, se siente :P
Si alguien me echa tantísimo de menos que no puede vivir sin mí, puede buscarme aquí

aquí



aquí





o por aquí...




Pero lo más seguro es que esté en algún puesto de helados.

Por fin el TFC se va a entregar, o sea, que está terminado, y ya puedo dormir tranquila. Menudas pesadillas que he tenido durante toda la semana!!
Ahora tengo que mentalizarme de que voy a subir a un avión, algo que me ha puesto bastante nerviosa esta mañana en un rato que no tenía nada en la cabeza y me ha venido de pronto a la mente. He estado taaaan ocupada estas semanas, que no me ha dado tiempo ni a preparar, ni a pensar, ni a nada de nada!
Pero ahora ya todo da igual; pasado mañana me voy del país.
Arrivederci!

miércoles, marzo 21, 2007

El vestido perfecto

Hace unos días (por fin!) encontré un pequeño momento para salir de compras, y me fui con mi amiga Ludovica a buscar el vestido de la graduación, esa prenda insignificante que, no sé por qué, me importa tantísimo. Bueno, es que es importante. Ese día tienes que ir bien porque saldrás en cientos de fotos que tus amigos (y enemigos) conservarán toda la vida.
Ludovica últimamente se está creando una nueva profesión, para cuando esto del periodismo falle: shopper (y es de las buenas!). Pero su imparable carrera hacia la cima se vió frenada bruscamente aquella tarde de lunes en que intentó buscar algo que me favoreciera/gustara/pudiera pagar. Yo ya se lo advertí; yo no voy a la ropa, la ropa llega a mí por casualidad; ya casi ni me molesto en elegir.
Cuando habíamos recorrido todo un centro comercial (y temíamos tener que cruzar al otro), un maniquí apareció de la nada con un vestido precioso y dije, a la vez que ella pensba: "Si en vez de amarillo fuera negro, ese sería el vestido".
Entramos como locas y no encontrábamos a nadie que trabajara allí (en serio, es que no hay nadie?; en el Corte inglés te paras dos segundos y ya te han aparecido tres personas!).
Finalmente, y después de interrogar a un par de gente confusa (y confundida) y de repasar toda la tienda, descubrimos que únicamente quedaba el vestido que llevaba el maniquí, que no sabían cuándo iban a traer más, y que en algún momento de la vida había existido en color negro.
Superada la angustia inicial, determinamos ir al centro comercial de enfrente a buscar allí algo parecido, porque ya sabíamos lo que queríamos, pero nada. Vuelta a casita con la cara larga, los ojos perdidos en el infinito, y las manos vacías.
Como en Murcia sólo hay una tienda como esa, no podía buscar durante la semana. Por suerte, tocaba fin de semana obligado a la playa, que está cerca de Torrevieja, donde sí que hay una tienda así. Si no lo encontraba, una amiga se había ofrecido a pedirle a su madre que lo buscara en Elche (sí, pero qué talla? Ni que fuera tan fácil!).
Total, que llego a Torrevieja, entro en la tienda arrastrando a mi padre y a mi hermana y... no hay maniquín! no hay catálogo donde pueda mostrar el vestido a nadie! la tienda es más pequeña! no está el vestido!!!!!!!!!!!!!
Tal era mi desesperación que creí que me iba a dar algo. Estaba súper mala, tenía un montón de trabajo de TFC, y había ido hasta allí para nada. De pronto, cuando me dirigía hacia la puerta... allí estaba, escondido en una percha que ya había mirado como dos veces... el vestido perfecto.