miércoles, marzo 05, 2008

Kilos y kilos de lectura acumulada

Llevo ya varios días dándole vueltas, y es que mi extraña manía de llevar varios libros a la vez, al final ha podido conmigo.
Esta tarde he dado un repaso a la habitación para saber cuántos eran, por curiosidad, y así es como ha quedado la cama.Éstos son los libros que repaso por las mañanas (además de los que no me traigo de la biblio), los de lectura que tengo empezados, y algunos que están en cola.

Por ejemplo, Cinco moscas azules, de Carmen Posadas, que me lo compré el viernes, después de haber conocido a la autora. Cuando conseguí hablar con ella le dije: Tengo que admitir que nunca he leído un libro suyo; pero estoy enganchada a los artículos, muchas gracias.
Eso fue martes por la noche, y el viernes ya había empezado. Pero me obligué a dejarlo porque es materialmente imposible seguir así.
También hay tres libros que son regalo de Ludovica: Audrey Hepburn en el recuerdo, La bruja de Portobello, y el Manual de la perfecta cabrona, dos de mi cumple, y otro de esta Navidad.
¿Qué más? Ah, claro! Harry Potter, cómo no. En otras circunstancias ya lo habría terminado, como mi primo, que se lo leyó en día y medio, pero es que como ya me lo leí este verano por partida doble... pues me permito ir más despacio.
También está Nieve en Venecia, un libro del que me enamoré en el Fnac un día de agosto/septiembre pero no lo compré (creo que lo dejé para comprar El niño del pijama de rayas :S); luego lo volví a ver y me volvió a fascinar el resumen de detrás, pero tampoco lo compré. Después mi madre lo estuvo buscando para mi cumple por toda Murcia menos en esa tienda, así que no lo encontró, y ya no lo volví a ver. Fue en Madrid, en la Casa del libro, donde conseguí comprarlo el día del concierto de las Spice Girls.
Allí mismo también compré Cien años de soledad, un libro que ya había intentado que me comprara mi madre, también allí, cuando fuimos para la prueba de Antena 3.
En cuanto a Nieve en Venecia, igual que con El niño... me imaginé una historia bastante más de mi gusto que la que realmente cuenta, aunque el libro está bien. Puede ser que un día me lance a escribir mis propias versiones de éstos dos.
Cien años de soledad, no lo he empezado porque es demasiado gordo y no quiero dejarlo a medias, así que seguramente caiga en verano.
Y por último, Firmin, los últimos 16 euros y pico que me gasto en un libro hasta dentro de mucho, porque después del portátil estoy bastante pobre :( Sólo llevo unas 20 páginas, pero de momento, por lo menos, no está mal.
El resto, libros de los de estudiar. Hay algunos de los que estoy especialmente orgullosa porque son los primeros que me compré para el doctorado. Y los demás, de la biblioteca (que por cierto, ahora que lo veo, llevo retraso con el de Rodrigo Alsina; mañana lo devuelvo).
Bueno, todo este rollo venía a que me hacen falta varios pares más de ojos. Uf!

sábado, marzo 01, 2008

Trabajo, sueños y otras cosas

Acabo de tener un sueño. Pero no un sueño cualquiera, sino uno importante, de esos con sentido, así que, como ahora duermo rodeada de papeles y bolígrafos, he podido tomar nota antes de que se esfume para poder reflexionar sobre él.

Hace unos días, una compañera del trabajo (que tampoco sigue en la tele), intentaba convencerme de que llevara mi currículum con el de ella para ver si nos contrataban otra vez. Le dije que ni loca, porque no había nada que me apeteciera menos que volver allí. Es así; ahora soy más feliz. Peeeero es obvio que antes o después voy a tener que trabajar en algún sitio, al menos hasta que consiga una beca. Aquí es donde comienza el sueño.

Lunes (éste lunes) por la mañana. No sé cómo, estoy en la tele. Nos han llamado a las dos para trabajar en un programa en teoría informativo y de calidad (ya por la tarde comprobé que no era así). Vuelvo a mi antigua mesa, el chico que estaba allí retira con gusto sus cosas, mi antiguos jefes encantados de tenerme allí... todo bien, salvo que yo estaba preocupada porque no sabía a qué hora iba a salir y no iba a poder ir a la biblioteca a estudiar.

Va avanzando el día, y voy recordando todas las cosas que solía hacer en un día normal, y me imagino que estoy en la calle y hago una lista:
-La brisa en la cara.
-El sol del mediodía en la cabeza.
-El café de por las mañanas.

La lista iba a seguir, pero en ese momento me interrumpe uno de los jefazos. Hacemos el programa (que ya he dicho que al final no me gustaba), nos cuenta sus problemas como hacía siempre, hay mucho estrés por la redacción... vamos, lo que era un día normal.
Esto ahora escrito, y conforme pasan los segundos va perdiendo mucha emoción e intensidad, lo sé, pero os aseguro que he pasado toda la noche trabajando.

Mientras todo esto ocurría, yo seguía haciendo planes mentales para ver cómo podía hacer para organizarme de nuevo la semana. Más avanzado el día, lo que quería era irme de allí y no volver el martes. Al fin y al cabo, me habían liado para estar allí, porque yo no conseguía recordar cuándo demonios les había pedido que me dejaran volver. Seguro que todo había sido culpa de la otra. Llegado a este punto, tengo que decir que la otra no era realmente la otra sino un personaje de ficción que, para que me entendáis más, es más o menos como la "zorra implacable" de House (pero tampoco era esa).

Al final del día, cuando ya estaba de noche (el momento habitual de salir de la tele), mientras el jefazo de antes intentaba hacerme una serie de tests que, según él, demostrarían si yo iba a seguir trabajando o estudiando, el otro jefazo se acerca muy muy enfadado al despacho, y se descubre todo el pastel: la otra, cansada de que le dieran largas para volver, se había inventado que nos habían contratado, con el pensamiento de que, si hacía muy bien el trabajo mientras que no se sabía la mentira, luego la dejarían allí (¿por qué me metía a mí en esto?).

Al poco, suena el Please don't stop the music que me despierta todos los sábados a las 7:30. Y cojo el móvil y lo apago encantada, y doy gracias a lo que sea porque necesito hacer lo que estoy haciendo, aunque me levante un sábado a esta hora. Siempre está bien ver amanecer...

pdt.: no me da tiempo a corregir porque, claro, tengo clase; así que perdón por los fallos.

viernes, febrero 22, 2008

Sobre ovejas y protestas

"Se han prometido al pueblo español cosas fantásticas, sin que piensen por un momento si se pueden realizar, porque eso, la realización de sus promesas, importa poco a los políticos que buscan sólo halagar a las muchedumbres que les escuchan con palabras tremebundas y excitándolas, para que, así, borrachas, inconscientes, vayan como un rebaño de ovejas a las urnas, o como un rebaño de búfalos a la revolución. A eso se llama democracia, y cuando se les inculpa por esa conducta, dicen que a las masas no se les puede hablar de asuntos difíciles, porque las masas no los entienden. Esa es la idea que tienen de las masas esos pseudodemócratas. Pero yo os digo que la idea más difícil del mundo puede ser expuesta de manera que la comprenda el entendimiento más humilde y el alma más inculta, si el que la expone la piensa antes de verdad y pone un poco de calor, un poco de entusiasmo para transmitirla al prójimo menos ilustrado [...]".
"La política democrática es sin duda algo que se hace por el pueblo. Toda la verdadera política democrática tiene que ser educación y enseñanza del pueblo. No hay, pues, excusas: los que no comunican al pueblo con precisión sus ideas sobre el Estado que van a hacer es que no las tienen y, hallándose por dentro vacíos, transmiten a las muchedumbres esas vacuidades interiores en sus discursos. Esto es lo que no puede ser, esto es de lo que tenemos todos que protestar".

ORTEGA Y GASSET Escritos políticos.

sábado, febrero 16, 2008

Sweeney Todd. El barbero diabólico de la calle Fleet.

Sangre, sangre, y más sangre. Sip.
Eso es lo que nos encontramos ayer José Manuel y yo en un intento desesperado de despejarnos tras cinco horas seguidas de clase. Que la clase está muy bien, no digo yo que no, pero cinco horas con un descanso de 10 minutos es muy superior a mis fuerzas.

Así que a la salida nos fuimos al cine. Bueno, exactamente a la salida no; como conducía yo, el camino hasta el cine se alargó algunas calles de más.
El caso es que llegamos al cine y nos pusimos en la cola mientras elegíamos película, y la que mejor pintaba era la del barbero asesino.
Empezó muy al estilo Tim Burton: oscura, sucia, victorianos blanquecinos y ojerosos... lo normal.
PERO también muy al estilo de Burton, era un musical. Un musical de los que no me gustan.
Porque hay musicales fantásticos, pero otros que son... ¿cómo decirlo? Un bodrio.
Algún día hablaré sobre los musicales que me gustan, pero la peli del barbero es de los que no soporto. Una cosa es que te pongas a cantar algo con melodía y sentido, y otra que simplemente canturrees sin ton ni son. Sin venir a cuento, vamos. Y la mayoría de canciones de la peli eran así. Además, quedaba bastante surrealista el barbero cortando cuellos mientras cantaba.

En fin, quitando ese pequeño detalle inesperado (en el tráiler escuché un poco de una canción, pero me pensé que sería de coña y que sólo cantarían esa :S ), es una película de lo más sangrienta. Hay sangre por todas partes. Sangre, sangre, sangre... y cuando pensabas que no podía haber más sangre... pues sí, en un cuerpo humano hay más sangre. Sangre a chorros, a borbotones.
Kill Bill vol.1, por ejemplo, también tiene una escena con mucha sangre, esa que se va a Japón a cargarse a 500 personas con su catana súper afilada, pero es una sangre muy de cómic, muy irreal.
En cambio, el señor Sweeney Todd revanaba cuellos que salpicaban mucha mucha sangre (agh, odio escribir la palabra sangre tantas veces), cuellos que se quedaban un rato abiertos mientras aquello chorreba. Total, que salí del cine mareada perdida.
Por otra parte, es genial que sólo cortara cuellos, porque con la cantidad inhumana de tostones que me había zampado, no hubiera podido soportar cualquier otra cosa fuera del cuerpo.

De todas formas, que no parezca que la película no me gustó, porque tampoco diría eso. Además, merece la pena ir a verla, aunque sólo sea porque sale Alan Rickman, que siempre es un punto a favor.

martes, febrero 12, 2008

¿Quién se podría haber resistido a la tentación?

Este finde montaron en el jardín de Floridablanca, el de mi barrio, un mercadillo medieval. Como el viernes salí de carnaval con Ludovica y cía., tuve que esperar al sábado para poder ir.
Estaba hasta los topes de gente de dentro y fuera del barrio, pero casi todas eran caras conocidas, algo que me trasladó por unos instantes al pueblo de Stars Hollows.
Había de todo: ponys, monedas antiguas, cofres del tesoro, minerales y fósiles, libros, dulces dulces y más dulces, manzanas de caramelo, tiendas con brujas y bolas de cristal... iba paseando y de pronto me encontré con un puestecillo abarrotado hasta los topes de lámparas antiguas... y una llamó mi atención.
Sin pensarlo dos veces la compré y la llevé envuelta y bien agarrada hasta que llegué a mi casa.
El momento que tanto había esperado... iba a frotar mi propia lámpara de genio!!

sábado, febrero 09, 2008

Sentando la cabeza


Pasados unos días desde mi última determinación, explico un poco de qué iba la cosa, porque hay quien se ha liado un poco (jeje).

Hace un par de semanas que (por fin) empecé los cursos de doctorado, algo que algunos ya sabíais. Lo que a lo mejor no era tan conocido era mi pavor hacia este proyecto. Un pavor que se enfrentaba directamente con mis ganas de que salga bien y de conseguir mi propósito final.

Así, superada la primera semana como jubileta (una gran prueba psicológica), y ahora también el primer mes como estudiante recuperada del mundo laboral, puedo decir que mi plan de rehabilitación marcha según lo previsto. ¡Ya está bien de tanta tontería y tanta gaita!

Por lo pronto, he vuelto a familiarizarme con ese lugar llamado biblioteca, y ha sido fascinante su redescubrimiento no habiendo exámenes de por medio. Así que martes, miércoles y jueves pasé todas las mañanas entre libros de teoría, lo que sumado a las 15 horas de clase entre jueves, viernes, y hoy sábado, creo que ya estoy preparada para comenzar la jornada intensiva el lunes.
La prueba de fuego fue ayer, que salí de carnaval con unas amigas, y en vez de seguir con la fiesta, me fui a mi casa para repasar un poco antes de acostarme. Eran casi las dos, me tenía que levantar a las ocho, y me hubiera encantado irme a bailar con las demás, pero en ese momento, con el libro en la mano, me sentí un poco orgullosa de mí misma (aunque pueda estar un poco mal decirlo).

Sigo sin tener objeto de estudio, pero en los últimos días mi capacidad para generarlos ha aumentado bastante, así que yo creo que la semana que viene, cuando haya leído más, caerá uno más o menos aceptable. Para eso me está ayudando bastante dar un repaso a todas las tesis que se han hecho sobre comunicación (sólo españolas), y ver sobre qué la hicieron los que ahora van a ser mis autores de referencia. De entrada, he podido ver con cierto alivio que la tesis no tiene por qué suponer un encasillamiento perpetuo en un determinado tema.

Y por último, por fin he encontrado el artículo que había leído de Marta Rizo (ver el post del congreso), y no es el que yo pensaba en un principio. Me ha vuelto a sorprender mi memoria, porque podía ver el nombre de la autora escrito en el folio; es más, podía incluso reconocer el tipo de letra y hasta el tamaño... pero no podía leer el título!! Pues bien, hoy en clase, de pronto, me he acordado (a buenas horas!).
Pdt.: Esto último no tiene mucha importancia, pero es que, ¡hay que ver lo que es la mente!

martes, febrero 05, 2008

Voy a perder el miedo

"Voy a perder el miedo
el miedo a perder.
Voy a aprender poco a poco
a ser quien quiero ser".
Lo escribo en naranja porque es una canción de Alaska. Quedaros con la fecha de hoy, porque hoy soy mayor que ayer. Soy mayor que ayer y he decidido que hasta aquí han llegado las dudas, los madresmías y las crisis existenciales estúpidas. Ha llegado el momento de avanzar y de luchar por aquello que quiero conseguir. Dicho esto, me voy a seguir estudiando.

sábado, febrero 02, 2008

Una intrusa entre investigadores


Hace algo más de un mes, vi el anuncio de un congreso en el Portal de la Comunicación, y decidí apuntarme; si el congreso no estaba bien, al menos saldría de viaje.
En aquel momento no era consciente de la enorme importancia de este acontecimiento. De hecho, creo que muchos de los que fueron no se esperaban tanto éxito.

Yo allí era realmente una intrusa: no presentaba ninguna comunicación, no soy profesora, ni investigadora, ni nada de nada. Sólo he ido tres días a los cursos de posgrado.
Ser una intrusa no era del todo un inconveniente, ni mucho menos. Me permitió observar todo desde una perspectiva que muchos ya querrían. No tenía nada que perder, pero todo por ganar.
Sabía que estaba rodeada de toda esa gente que ha aparecido en los apuntes durante la carrera, pero de vista conocía a muy pocos. Así pude hablar con ellos con toda la inocencia y libertad del mundo (algo que no estoy segura de que fuera bien recibido, pero nadie dio muestras de que eso le molestara).
Mi decisión de asistir al congreso fue muy aplaudida por alguna gente, algo que finalmente terminó de convencerme de que había hecho bien en ir.

Durante estos días, he tenido la enorme oportunidad de escuchar a Enrique Bustamante, Mª Luisa Humanes, Enric Saperas, Rosa Berganza, Manuel Martínez Nicolás, Manuel Martín Algarra, Juan José Igartua, Jesús Timoteo Álvarez, Marta Rizo (mi momento estelar fue: "estoy segura de que he leído algo tuyo". Y es verdad que lo he hecho, pero no recordaba el nombre del artículo), Esteban López Escobar, Rodrigo Alsina,Teresa La Porte, Leonarda García... y otro montón de grandes (unos más que otros) de la investigación.

También he conocido a muchos profesores de las universidades de alrededor (que nunca viene mal), y he vuelto a mi casa con dos tarjetas de visita, que por lo visto es costumbre repartirlas en los congresos (tengo que enterarme de eso).

También me ha servido para hacer importantes reflexiones sobre el inmenso proyecto en el que me acabo de embarcar: he empezado un embarazo de 4 años:
Hay tres preguntas que una mujer embarazada escucha hasta la saciedad durante los primeros meses, que es precisamente cuando menos sabe de lo que le espera:
-¿Para cuándo es?
-¿Es niño o niña?
-¿Qué nombre le vas a poner?
Pues bien, hay tres preguntas que una estudiante de posgrado recibe una y otra vez durante las 24 horas del día (esté en un congreso o en la panadería):
-¿Para cuándo es?
-¿De qué va la tesis?
-¿Quién te la lleva?

A Miquel Rodrigo Alsina, que tuvo el honor de ser el primer interrogador del congreso, le expliqué que no lo sabía; a los profesores de la UMU les hablé sobre algunos temas de mi interés; al tercero, Aguado, le contesté antes de que terminara la primera pregunta: "llevo una semana, no lo sé, y no sé quién me la lleva", lo que le provocó una gran carcajada. Lugo me disculpé y le expliqué todo desde el principio. Después, opté por inventar diferentes temas de tesis según con quién estuviera hablando.

En fin, como ya llevo bastante rollo por hoy, seguiré otro día con el resto de conclusiones del congreso.

lunes, enero 28, 2008

Dios mío...¡que me voy de viaje!

Madre mía, estoy atacadísima de los nervios!!
Mañana a estas horas estaré sobrevolando vuestras cabezas hacia la otra esquina del país.
Llevo más de un mes planeando este viaje, y he hablado de él continuamente desde hace días pero... parece que nunca terminas de hacerte a la idea de que te vas de viaje hasta que un día te acuestas y de pronto vuelves a encender la luz, miras el calendario y dices "dios mío, pero si me voy pasado mañana!!", que es justo lo que me pasó a mí el otro día.

Ahora mismo estoy atacadísima de los nervios, con la maleta sin hacer, y hablando muy muy rápido, y eso que estoy sola en mi casa!! (Uf) Pero por lo menos he conseguido terminar la lista de todas las comunicaciones a las que quiero ir.

Tengo una maleta nueva, unas botas de agua (que seguramente no me llevaré), un abrigo nuevo y unos bambos nuevos... guantes, bufandas, gorros... ojalá nieve!

Hoy ha tocado día de visitas. Mi familia está siempre muy pendiente de mí, así que desde hace dos días no para de llamar gente y de invitarme a su casa, y a tomar cafés, y de decirme "llévate esto", "llévate esto otro", "has llamado a la tita Carmen?" (ups, al final no la he llamado).

En fin... que os dejo por unos días, ya os contaré. Pero ahora me voy corriendo a por unas cosillas que me faltan y a hacerle la tercera visita de hoy a mi abuela. BYe!

viernes, enero 25, 2008

Spice Girls Capítulo 3

Madrid, 23 de diciembre. Día D. Más cerca de la hora H.
Otro día continuaré hablando de mi extraño paseo por las calles desiertas de Madrid, pero ahora hay que seguir con las Spice Girls.

Toda mi vida había querido ir a ver a Alaska, pero tengo que decir que esa espera fue mucho más corta que la de este concierto. Todo el jaleo empezó en junio o julio, cuando Yosua me comentó lo de la gira. Automáticamente me apunté al viaje, aunque no pudiera ir al concierto: quería estar en Madrid una noche así.

Pasaron las semanas, y entonces hubo que apuntarse a un sorteo que te daba opción a comprar 6 entradas antes de que salieran a la venta corriente.

Los últimos días de septiembre empezaron a salir los ganadores de los sorteos de cada ciudad a la que iban. Por fin, a primeros de octubre salió Madrid y me tocó entrada. Sin pensarlo ni media vez más, la pagué y luego comuniqué en mi casa que era de verdad que me iba.

Siguieron pasando las semanas, y luego los meses y, por fin, llegó la semana del concierto. Me puse mala, empezamos a oír rumores de que se iba gente a la calle, y nos finiquitaron, así que tampoco cobramos la extra hasta mucho tiempo después (ya en enero). Todo esto ayudó a deslucir considerablemente mi semana favorita del año: la de antes de Navidad.
Aviso para el año que viene: ni conciertos, ni viajes, ni nada; que nada ni nadie me moleste esa semana, porque me enfado.

Todo este tiempo, unos cinco meses, de pronto se convirtió en diez años.
Pasó en la cola, cuando llevábamos en la puerta del Madrid Arena más de dos horas. Quedaba menos de un metro para llegar hasta la valla; estábamos cogidas del brazo para no separarnos, como si fuéramos amigas de toda la vida (conocí a las amigas de María apenas unas horas antes).

Acabábamos de pasar uno de los peores momentos de nuestra vida cuando la gente del final y la de los lados habían empezado a empujarnos (la peluca naranja gigante que llevaba en la mochila me salvó, de verdad), pero allí seguíamos nosotras, bastante separadas unas de otras pero agarradas como si nuestra vida dependiese de ello. En ese momento, fue cuando pasaron los diez años. Por un segundo dejé de estar en la cola y volví al patio del colegio, a la cinta de cassette, al póster que rompí porque un día me peleé con mis amigas por culpa de las jodías Spice, a la pulsera de Victoria que, de repente, todas queríamos porque era la única que había en la tienda (y nos volvimos a pelear), volví al día en que nos disfrazamos de Spice Girls y había una repe porque éramos seis...


Seguirá continuando...

miércoles, enero 23, 2008

Spice Girls Capítulo 2

Madrid, 23 de diciembre. Día D.

El despertador sonó sobre las 6, o quizá era antes. Varias veces más, me negué a salir de la cama a aquellas horas, así que los otros tres cogieron lo que quedaba de la caja de donuts que habíamos cenado por la noche (único sustento que se llevaban para todo el día; ni agua ni nada de nada), sus pelucas, sus boas y una manta, y se fueron. Aquí termina mi historia con ellos hasta muchas horas más tarde.
Ya que estaba despierta (en la calle Fuencarral todavía había mucho jaleo a esas horas), hice una lista de todos los sitios a los que tenía que ir esa mañana, y me volví a dormir hasta las 8:30.
No sé si fue por el despertador, o por el silencio sepulcral que había de pronto en la calle, pero me vestí y me lancé al exterior.
Un domingo a las 9 de la mañana no hay NADIE en Madrid. Pues mejor para mí. En lugar de tropezar con la gente o hacer cola para pasar entre una pared y un quiosco, tenía que andar dando vueltas sobre mí misma para asegurarme de que nadie se me acercaba, pero eso era lo de menos. Lo mejor era que tenía Madrid para mí solita.
La calle Fuencarral sí que daba un poco de miedo; al salir sólo me tropecé con tres prostitutas y dos barrenderos. Nadie más.
Así que eché a andar sin rumbo ni destino. Al llegar a uno de los extremos de la Gran Vía pasó algo. Iba yo sola, como en una peli de miedo, y de pronto me encontré rodeada de policías y ambulancias del SAMUR. Había por lo menos 20 agentes y varios coches que bloqueaban todo un carril. Y allí, en medio, yo.
Tenía la horrible sensación de no tener que estar allí en ese momento, pero no parecía que ninguno de ellos me hubiera visto. Me paré en seco intentando ser invisible y rezando para no estar en el centro de algo grave.
Entonces fue cuando vi el coche destrozado y el cristal roto. Más tarde, mi hermana me habló sobre un alunizaje que salió en las noticias, así que sería eso.
Tenía pensamientos de ir a San Ginés a desayunar pero como no me pillaba de camino, seguí andando. Así, llegué hasta el Café de Gijón, donde sólo había un señor, que me tomó por madrileña, y charlamos sobre los turistas. Aqúel lugar es fascinante. Sus paredes han sido testigos de la historia, de la literatura, del arte...

Continuará...

lunes, enero 21, 2008

Spice Girls Capítulo 1

Bueno, ya está bien de remolonear por aquí sin escribir nada, sobre todo porque cosas para escribir se me ocurren a montones. Así que vamos a empezar, por ejemplo... con las Spice Girls, que ya toca.
Madrid, sábado 22 de diciembre de 2007.
Para ponernos en situación, hay que recordar que a mitad de esta semana estuve fatal del estómago, y el viaje se vio en serio peligro. Día del sorteo de Navidad, en el que no me tocó nada.
Habíamos llegado a Madrid a mediodía, recortamos el flequillo de una peluca para que Yosua se disfrazara de Mel C, salimos a comer (pero yo no comí nada), y luego de paseo a la Plaza Mayor, para comprar algo para disfrazarnos en el concierto. Compramos pelucas como las del 11811 de varios colores y algunas gafas y cuernos de reno con luces de colores, y nos paseamos por allí con esas pintas. Allí vimos a dos profesores de la uni a los que por supuesto no saludamos, por razones obvias. Luego fuimos a la Puerta del Sol, donde había una concentración de un foro de las Spice al que pertenecían dos de nosotros.
Allí, a Luxi y Gloria se les empezó a pasar por la cabeza que esos fans iban a irse ya a la cola (eran las 19h, y el concierto empezaba a las 21:30 del día siguiente), y que estaban tramando planes para que nosotros pensáramos que iban a ir mucho más tarde para en realidad ir ellos antes...
Al llegar al hostal, la cosa empezó a preocuparme porque ellos ya hablaban en serio. Yo no entendía que se quisieran ir a las diez de la noche al lugar más peligroso de España: la Casa de Campo. "Os van a robar hasta las entradas!!" les decía yo.
En ese momento, cogí el móvil, llamé a María, que estaba con unas amigas en otro hotel y les pregunté que cuándo iban ellas. "Después de comer", me dijeron; "me voy con vosotras", les dije.

Y entonces Sherezade dijo: "Si esperáis a mañana conoceréis de las muchas aventuras que acontecieron el día del concierto en un Madrid aparentemente plagado de gente..."

lunes, enero 14, 2008

Se armó el belén (y luego se desarmó)

Ya estoy aquí de vuelta, después de una necesaria semana de meditación y reflexión.
Aunque hace días que la Navidad terminó, como "hasta San Antón Pascuas son", aprovecho la tarde de hoy para hacer una muestra de belenes. Éste primero, es el que montamos en mi casa desde tiempos inmemoriales. Bueno, inmemoriales no; recuerdo cuando mi madre le regaló a mi padre las tres figuras principales. Sería su santo, o sea, el día del padre, porque estábamos en casa de mis abuelos, concretamente en la cocina. Eso tuvo que ser... allá por el 93, o incluso antes.
Con el tiempo, mi madre fue comprando el resto de figuras en escayola, y las pintó ella misma.
Es muy bonito, precioso, pero con su llegada se terminó aquello de "montar el belén", ya que estaba totalmente prohibido tocarlo, acercarse a él y, sobre todo, mover las figuras.
Lo ponemos dentro de la chimenea, que queda muy bien.

Éste otro es el que poníamos antes, que seguramente sería el que ponían mis abuelos. Vamos, el de plástico de toda la vida, que me tiene totalmente enamorada. Me gusta muchísimo.
Hace unos años empecé a construir un belén en la playa, para poder poner estas figuras en algún lugar.
Pero este año, por fin, he conseguido convencer a mis padres de que el zapatero de la entrada, aquí en Murcia, era el sitio perfecto para colocarlo.
Un día de noviembre o primeros de diciembre, alguien tuvo la maravillosa idea de hacer una fiesta de disfraces. Pero no unos disfraces cualesquiera, sino de personajes del belén; es decir, Papá Noel tenía la entrada vetada a la casa de Ludovica, que fue el escenario de este belén tan surrealista.
La fecha ya lo adelantaba: 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes. ¿Qué no iba a pasar un día como aquél?
Cuando llegué con una pastora a su casa, salió a recibirnos un perro desconocido, perteneciente a una señora desconocida que se había apuntado a la fiesta. Claro, si pones en la puerta un cartel que dice: "Si todavía eres inocente, pasa y tómate algo", ¿qué quieres que pase?
Posar para esta foto fue el momento más raro de mi vida, de verdad. Por eso la cuelgo aquí, excepcionalmente, porque la ocasión lo merece.

lunes, diciembre 31, 2007

2007: El año de la (casi) perfección

El año pasado por estas fechas, vaticiné que el 2007 iba a ser un año perfecto. Como casi siempre, mis vaticinios fueron en su mayor parte correctos.
Ha habido de todo: bueno y malo, malísimo y peor, y muy muy bueno. No se han cumplido todas mis expectativas ni se han hecho realidad todos mis deseos (algunos se fueron definitivamente al traste hace casi un mes), pero tengo que decir que el balance final es bastante satisfactorio. Sí señor.

Ha sido un año en el que varios miembros de la familia han pasado por el hospital, pero ahora todos están estupendísimos (menos el pobre de mi tío). También ha sido el año en el que he terminado la carrera, el año en el que varios y gigantescos abismos se han abierto ante mí, el año de mi primer trabajo remunerado, de mis primeros impuestos, de mi primer jamón, de mi primer vuelo en avión, de ver a las Spice, de conocer a muchos y grandes amigos...

Una vez dijo John Cage en Ally McBeal que si echas la vista atrás y un año no te hace llorar de alegría o de tristeza, entonces, es un año perdido.
Y puedo decir que, aunque muy poca gente me haya visto, este año me he hinchado a llorar como pocos en mi vida. Así que no, el 2007 no ha sido un año perdido. Ha sido el año de la casi perfección.

Ahora bien. El 2008 sí que va a ser la perfección "añificada". Estoy segura de ello.
¡¡¡¡¡Feliz año nuevo a todos!!!!!

jueves, diciembre 27, 2007

Felices Pascuas desde el pasado

A raíz del último post de Leo, recordé algo que tengo guardado desde hace como mil años, y que ya estuve a punto de colgar aquí la Navidad pasada.

Es una tarjetita que mide unos 6 ó 7 cm estuvo guardada durante siglos no se sabe dónde y, de pronto, un día apareció. Recuerdo perfectamente el día que la escribí, en el comedor de mis abuelos, sentada en la esquina de la mesa. Recuerdo quién estaba allí, y creo que incluso me atrevería a aventurar para quién la escribí. También recuerdo haber dibujado esos regalitos con lazo, y que me parecieron fabulosos.

No sé por qué no se envió. Tal vez a alguien le debió parecer demasiado mala, o incluso demasiado buena, y decidió guardarla. Me alegro de eso, porque así os puedo felicitar las Pascuas con ella.


miércoles, diciembre 26, 2007

Unas pocas explicaciones

Empecemos por el principio de los tiempos, como diría Manolito Gafotas:

Una enfermedad express.Es verdaderamente uno de los peores momentos de tu vida cuando te ataca un virus de esos del estómago, y más aun cuando lo hace en medio de un festival de chuches, chocolate y comidas varias como es la Navidad. Pero es realmente horrible cuando tres días más tarde te vas a meter 400 kilómetros en el cuerpo para asistir al concierto de tu vida. Por suerte, no hay nada que pueda conmigo y, con mucho esfuerzo, conseguí sobrevivir.
Un finiquito. Es cuando te echan a la calle y a cambio te dan un montón de dinero. Lo de la calle es malo, lo del dinero bueno, claro está, pero nos fastidió bastante el hecho de que, al finiquitarte, la paga extra te la dan con el finiquito, o sea, a fin de mes :( (nosotras la queríamos para el viaje!!).
El gordo de Navidad (que no el de la pastelería). No me ha tocado absolutamente nada de nada, ni siquiera una devolución. Pero tengo que admitir que ha sido bonito jugar varios números con los compañeros del trabajo.
La Navidad. La Navidad es la Navidad, ya sabéis. Y es mi época preferida del año, y de la vida y de todo. Luego nunca sale nada como lo planeo, pero de esperanzas se vive, así que... Feliz Navidad.
Un concierto. El concierto. Mejor hablaremos de esto más adelante.

lunes, diciembre 24, 2007

Demasiado para asimilar


Madre mía, una enfermedad express, un finiquito, un viaje, el gordo, un concierto, y la Navidad... es demasiado para cualquiera. Como hay mucho que contar, vamos a dejar la Nochebuena en paz y ya veremos el miércoles por dónde empezamos.


¡¡¡Feliz Navidad!!!

viernes, diciembre 14, 2007

Al menos un día más

Hay que ver qué estresante puede llegar a ser un despido acechante!!
Hoy hemos pasado todo el día esperando a ver qué iba a ser de nuestras vidas. Por un lado, unas vacaciones obligatorias, por otro un finiquito y puerta y, por otro, una semana más (más sus correspondientes vacaciones obligatorias o finiquito).

Una y otra opción llevaban incluída la promesa de la vuelta (que no la permanencia) en enero, en un nuevo programa. Pero claro, eso es algo relativamente bueno cuando lo sabes con un poquito de tiempo. Pero no, en la tele todo es tan inmediato, que te enteras ahora de si te vas a la calle al final de la jornada.

Tan desesperada era nuestra situación que, después de comer hemos tenido sesión de camerino (cuánto tiempo hacía!!), y luego hemos tenido que salir a tomar café al mundo exterior (necesitaba un belmonte, de verdad). Después de eso, hemos esperado (im)pacientemente hasta nuestra hora de salir (tiene narices esperar y esperar a que te echen!!), a que volvieran Pilarisi, que habían salido a comer, para saber al menos si trabajábamos el lunes.

Finalmente, las finiquitadas han sido ellas, Pilarisi, y a nosotros nos han dado hasta el 24 para seguir personándonos en la tele (sólo personándonos, porque no podemos trabajar, ya que nuestro programa terminó ayer).

En fin, por lo que pueda pasar, ya he cogido una caja de las de los folios para ir metiendo todas mis cosas (hay que ver lo que se puede almacenar en 6 meses!!), y he copiado toda la extensa agenda de contactos, y todo lo que había en mi ordenador.
Por lo pronto, el lunes volvemos. Ya veremos qué pasa el martes.

miércoles, diciembre 12, 2007

La primera de la Navidad

Siempre mandaba a mi tía Carmen de Castellón la primera tarjeta de cada Navidad (porque la suya siempre era la primera que recibía). Pero dadas las circunstancias, este año no creo que sea apropiado enviarle una.
Así que, como no me cabe en un sobre, y seguramente pasen unos días hasta que la vea (además de que la señora no me ha dado su dirección nueva), señoras y señores, aquí tienen la primera que he terminado: la de Ludovica!!

jueves, diciembre 06, 2007

Ya es Navidad en el barrio


Esta semana, a ser posible, mañana mismo, empezaré a mandar las tarjetas de Navidad, para hacer llegar mi enorme espíritu navideño a los confines del mundo (nunca se sabe lo que puede hacer Correos con tus cartas). Así que si alguno de ustedes quiere recibir una, que me mande cuanto antes al correo su dirección, porque tengo que elegirlas bien, y eso me llevará algún tiempo.

domingo, diciembre 02, 2007

El momento más vergonzoso de mi vida

En mi vida, como en la de todo el mundo, ha habido multitud de momentos vergonzosos. No sé; aquella vez que nos equivocamos de día y fui vestida de ratón para la obra del colegio, que era al día siguiente, o cuando una ola se llevó mi biquini (o las otras 20 veces que ha pasado), o cuando salió una foto mía en el periódico con Superman para felicitarme el cumpleaños, o el día que apareció una chuleta de mi madre en el diccionario de latín que estaba usando en el examen y tuve que explicárselo al profesor, o mejor, el gol que una profesora me coló entre los pies en el partido del día del patrón el año pasado (todavía se comenta)... todas esas veces (y muchas más), me han entrado ganas de excavar un agujero en el suelo y huir por él hasta la conchinchina o más allá. Pero el momento que se lleva la palma, el peor de todos, el que me va a perseguir TODA la vida ocurrió la noche del viernes.
Esa fatídica noche en la que, una vez más, le hice caso a Raquel y, una vez más, hice el GILIPOLLAS. Y la pago con Raquel porque fue la última en decírmelo, pero muchos de vosotros también tenéis la culpa!!!!
Pero sin rencor, eh? Ya se la ha cargado la pobre Raquel; ahora la odio más que nunca. Pero se pasará en un par de décadas, porque es mi amiga y ella me dijo sin maldad aquello de "díselo".
Pero que caiga sobre vuestras conciencias!!

miércoles, noviembre 28, 2007

Una raíz cuadrada

Cuando éramos pequeños, mi tío Javi y yo siempre estábamos discutiendo de cualquier cosa. Como tiene siete años largos más que yo, lo que más le gustaba era hacerse el listillo conmigo. Un día, estábamos en su habitación y me dijo: A ver, a que no sabes cómo se hace una raíz cuadrada.
Aquel día en concreto yo tendría unos cuatro años, así que era de esperar que le dijera que no tenía ni idea de cómo se hacía. Sin embargo, le contesté: Pues claro: coges un cuadrado, le echas tierra y plantas algo. Cuando salga, tendrá la raíz cuadrada.
Mi tío, se me quedó mirando un rato largo, y yo le dije: ¿Qué? en plan chulo. No sé lo que se le debió pasar por la cabeza, pero estalló a reír como un loco.
Años más tarde, este momento volvió a mi mente cuando en el cole nos explicaron las raíces cuadradas (por cierto, una de las cosas más inútiles de la vida), y comprendí lo que debió pensar ese crío de 12 años que se creía mucho más listo que yo.
Pero un día, paseando por la calle, descubrí que yo tenía razón.

miércoles, noviembre 21, 2007

Mis 20 series de televisión preferidas

María me manda este meme, que consiste en enumerar mis 20 series de televisión favoritas, para que luego las comentemos entre todos. Ella, siempre saliéndose de la norma, hace dos listas: la de series de personas, y series de dibujos. Yo las pongo todas juntas.

-Ally McBeal.
-Las chicas Gilmore.
-Embrujada.
-Cheers.
-Aquí no hay quien viva.
-Fraggle Rock.
-Perdidos.
-CSI Las Vegas.
-Entre fantasmas.
-Mujeres desesperadas.
-Futurama.
-Friends.
-Médium.
-Se ha escrito un crimen.
-Lois y Clark. Las nuevas aventuras de Superman.
-Heidi.
-El cuentacuentos.
-Teatro de cuento de hadas (no recuerdo si se llamaba así, pero es la traducción del inglés).
-Las chicas de oro (perece mentira que tenga tanta actualidad con lo vieja que es esta serie).
-Las gemelas de Sweet Valley (hace años que no las veo).
-Calle Nueva (el final).
-Embrujadas (al principio).

También me gustaba Flash, V, y ver Maggiver con mi abuelo. Y ahora también Cinco hermanos y Anatomía de Grey, pero no son favoritas.

Pdt.: No las contéis más, que ya sé que hay 22.
Os lo paso a todos, hala.

sábado, noviembre 17, 2007

Una sombra misteriosa

Hace unas semanas publicaba X una serie de posts sobre grafittis que se ha ido encontrando en sus viajes. Le dije que cuando saliera con la cámara le pasaría algunos de aquí, y éstos son los que más me han gustado.




Pinchad en las fotos para ampliarlas, que merece la pena.


jueves, noviembre 15, 2007

La libertad tiene dos ruedas

Sí sí, dos ruedas. O al menos la mía.
Hace unas tres semanas, iba o venía (no recuerdo bien) del Mercadona y, cuando me vine a dar cuenta, estaba dentro de una tienda de bicis dejando 10 euros de señal para pasar al día siguiente a recoger una preciosa bicicleta plegable negra y gris metalizado.
Siempre he querido tener bicicleta en Murcia, y ese día no pude dejar escapar la oportunidad.
Vaya pasada (la verdad es que me conformo con poco), ojalá la hubiera tenido siempre. No hay nada como pasear y pasear, con el viento en la cara, entre limoneros y naranjos, escuchando música, o pájaros, o lo que sea. Eso, o por las callejuelas del centro (el downtown, claro).
Me encanta mi bicicleta nueva. Hombre, no es de color lila y rosa, como siempre había querido, ni lleva cintas colgando del manillar... ni siquiera una cesta de mimbre. Pero da igual. Me gusta.

domingo, noviembre 11, 2007

El poder de una canción

Hay canciones que te acompañan en los momentos decisivos de tu vida. Hay canciones que te hacen sentir bien, que te animan, que te sirven de refugio, que te arropan y te alejan de todo lo demás.
Siempre he tenido determinadas canciones que me hacían sentir así, pero fue el viernes cuando realmente comprendí el enorme poder que puede tener una canción.
Esta semana ha sido una de las peores de mi vida, de verdad. Como ya venía mal del finde, el lunes hice lo que hago siempre que necesito un cambio urgente: cortarme el pelo. El martes no fue mal día, pero el miércoles empezaron a torcerse las cosas a lo bestia.
Para el que no lo sepa, la semana anterior habían sentenciado de muerte a mi programa, y nos habían puesto a preparar un programa del corazón. No me hacía mucha gracia, por no decir ninguna, pero siempre sería mejor que lo mío. En cualquier caso, representaba una oportunidad de cambio que necesitaba con urgencia, así que empezamos a ponerle mucha ilusión y empeño para aprender a montar vídeos y todo eso. Vamos, lo que viene a ser prepararse para un nuevo proyecto.
El jueves, de pronto, cuando ya creía el otro programa borrado para siempre de mi vida, van y nos dicen que tendríamos que preparar cinco refritos más (como los que habíamos hecho la semana anterior). Al rato nos vuelven a llamar a otra reunión y nos dicen que hay que hacerlos entre lunes y martes, no jueves y viernes, como pensábamos.
Empecé a sentirme realmente mal. No me apetecía hablar, ni moverme, ni nada de nada. Pero es que van y nos llaman otra vez, ahora para decirnos que el programa sigue hasta diciembre.
Pasé todo el día yendo cada dos por tres al único sitio donde podía estar sola, un aseo del piso de abajo, donde pasaba varios minutos llorando. Mis amigos estaban todo el tiempo intentando animarme, pero eso sólo hacía que me agobiara más. Incluso llegué a ir dos veces a RR.HH. para informarme de lo que tenía que hacer para dejar el trabajo cuanto antes, pero las dos veces el chico estaba ocupado. No sé qué hubiera pasado si llego a ir una tercera.
El viernes, me levanté tres horas antes para intentar ir de buen humor, porque me pongo bastante estúpida, y al final lo acabo pagando con la pobre Inma (pero es que se lo merece!!). Otra reunión. Esta vez nos dijeron que, además de los cinco refritos que había que preparar para grabar lunes y martes, había que grabar otros cuatro programas normales para jueves y viernes. Aquí es donde entra Downtown, de Petula Clark.
Esta canción la había escuchado antes, pero se me quedó en la cabeza a raíz de un par de episodios de Perdidos, donde la escucha un personaje llamado Juliet, que es mi favorito. El caso es que esa misma mañana me la había metido en el mp4, así que nada más salir de esa horrible reunión y de jurar y perjurar que no iba a entrar más veces en ese despacho fatídico tuve un ataque de risa histérica, y luego me puse a oír una y otra vez esta canción. Gloria hizo lo mismo, y así estuvimos las dos toooodo el día, escuchándola una y otra vez. Y otra y otra y otra... Y el caso es que después de escuchar una canción como 40 veces se le podría coger algo de manía, pero no. Esta canción era lo único que hacía que no nos fuéramos de allí corriendo hasta desaparecer de la vista de esa horrible gente. Escuchadla si podéis.

domingo, noviembre 04, 2007

Sintiéndolo en el alma, no puedo ir

¿Sabéis esas veces que mentís un poquito a alguien y luego os entra un remordimiento enorme?
Yo sí. El viernes fue una de esas veces.
Estaba en el trabajo haciendo tiempo hasta las seis (porque ya había terminado los guiones de esta semana), pidiendo unos libros a Madrid, cuando me llamó Ludovica (ésta es la otra parte de la historia).
-¿Tienes planes para esta noche?
-Nop!
-Nos vamos a un concierto.
-...
-Necesito tu coche, nos vamos a Cartagena.
-No puedo. (Aquí es donde me puse mala de repente).

Ahora, y antes de que Ludovica traspase el ordenador y me mate, explico mi situación.
La verdad es que me dolía un poco la cabeza, pero no era eso lo que me pasaba. Un mal presentimiento rondaba mi cabeza. Ni de lejos me imaginaba lo que era, pero lo cierto es que estaba ahí.
Yo tenía otros planes para esa tarde.Iba a ir al centro comercial a comprar un par de camisetas para salir adelante mientras no me diera tiempo de sacar la ropa de invierno. Pero al salir del trabajo, fui directamente a mi casa. Allí no pasaba nada.
Me fui a dar una vuelta solitaria por el centro, compré unas películas y unos buñuelos de viento, y fui a mi casa a comerlos con mi familia.

Nada más abrir la puerta, cargada de bolsas,con un paquetito de dulces en la mano, y gritando: ¡¡Mami, traigo una sorpresa!!
Entonces fue cuando la vi llorando en el teléfono. Su tío de Castellón, el tito Paco, al que fuimos a visitar hace un par de semanas, había muerto veinte minutos antes.
Yo sólo pensaba en mi abuela, en cómo se lo íbamos a decir, en cómo se lo iba a tomar. Luego pensé en mi tía Carmen, y me dio una pena tremenda. Entonces fui corriendo a casa de mi abuela, que era donde tenía que estar, y me alegré enormemente de ser una mentirosa. Aunque esté muy mal hacerlo. Pero me perdonará.

jueves, noviembre 01, 2007

Mi primer Halloween

En mi casa, mi familia, mi barrio y en todos sitios siempre se ha visto muy mal celebrar Halloween. Bueno, no sé si mal del todo, pero el caso es que nunca se ha celebrado. Tampoco es que se vea mal; simplemente es una fiesta que nos ha llegado tarde.
Pero este año, después de todo el tiempo que estuve escribiendo un programa especial de Halloween, teniendo un gorro y una escoba comprados hace cuatro años y sin estrenar, y unos zapatos y unos calcetines del mago de oz, todo eso unido a que aprovecho la mínima oportunidad para disfrazarme (totalmente heredado de mi abuelo), sólo faltaba un ligero empujoncito para salir disfrazada.
El empujoncillo en cuestión me lo dio María, disfrazada de Ángel de la Muerte. Por cierto, en su blog sí que hay una crónica completita de la noche.
En cuanto a mi disfraz, era demasiado evidente que me iba a vestir de bruja del Mago de Oz, salvo por la nimiedad de que no tengo capa.
El otro día salí de compras con María un ratito después del trabajo, y volví con unas alas y con el regalo de cumple de Ludovica, que ya viene por ahí.
¿Una bruja con alas? Claro, yo. "Ser mágico oscuro", de eso iba. Un poco avanzada la noche, pasé a denominarme "ser mágico oscuro maligno", porque no hay nadie que ponga cara de mala mejor que yo (la verdad es que doy demasiado miedo en algunas fotos).
Total, que ayer, primera noche de frío invernal, salimos de fiesta a congelarnos, y la impresión general fue bastante buena, la verdad.


El otro día, después de habernos hartado de muñecos de chocolate de Halloween, me dijo una compañera en el trabajo que si celebraba Halloween iría al infierno. ¿Será posible?
Le contesté que mejor, porque así estaría con todos mis amigos y mis seres queridos y me lo pasaría muy bien. Ayyyyyy, esta Inma...

domingo, octubre 28, 2007

Corramos la voz

Os contaba el otro día el trabajo que me costó poder ir a ver a Alaska pero, pasados unos días, tal vez algún mes, será una divertida anécdota.
Algo más de un mes va a tener que pasar para que a Ludovica se le olvide la experiencia de un concierto de Héroes del silencio. Me ha pedido que cuelgue esto, y que os pida que lo hagáis vosotros también para que, al menos, quede rastro del disgusto de mucha gente.


Hola, hoy toca ponerse sería y me gustaría que me ayudeis.
Miles y miles de personas nos quedamos ayer sin poder ver a Los Héroes del Silencio. Más de 6 horas de cola en la autovía acabaron con la ilusión de la gente. Indignación, esa es la palabra, indignación. Mis amigos y yo pusimos un concierto de Los Héroes a todo volumen en el coche para hacernos a la idea de que estábamos allí, una pena. Mucha gente lloraba de impotencia al ver que eran las 11 de la noche y estábamos atrapados. Cuando por fin llegamos, la organización del concierto no dejaba entrar a nadie, alegando que ya solo podía entrar prensa y que no cabía nadie más. ¿Timo? ¿Mala organización? Solo os pido, igual que ayer nos organizamos para pasarnos de unos a otros los números de teléfono de la empresa que organizaba el evento (Rock&Chicken 91 356 77 78), que todos los que podáis publiquéis esto en vuestro blog o space o algún post quejándoos o algo. Os suelo pedir pocas cosas, pero esto me importa mucho así que si podéis colaborad: D Gracias chicos/as

Os adjunto una foto del atasco.

Pdt.: 29/10/07 Hago invisible el teléfono a petición de Ludovica.

viernes, octubre 26, 2007

Y con ésta van tres


A estas alturas medio mundo sabe que ayer tocó Alaska otra vez, que estuvo genial y que me lo pasé muy bien. Lo que seguramente no sepan ustedes es todo lo que hay que hacer por llegar.
Concierto de bienvenida universitaria de la UMU: HUMANO, EL BICHO Y FANGORIA->10 euros para la gente de a pie, 3 si eres estudiante de esa universidad.
Lógicamente, intentamos sacar las entradas por medio de algún universitario.

Había que echar dinero en la tarjeta, reservarla en una secretaría virtual, y recogerla en algún sitio llamado CSU o algo así.
Después de intentar mil combinaciones distintas, mi súper gran amiga María sugirió que su novio las comprara. Pero él no pudo. Así que intentó hacerlo ella. Pero no pudo. Se lo pidió a una amiga... Total, que consiguió las 4 entradas que se podían sacar por carnet.
El primer problema vino cuando llegó ayer por la tarde y terminé mi trabajo, me tuve que quedar a la grabación del siguiente. Eso me hacía salir cerca de las 8.
María iba a estar en la biblio estudiando hasta las 18:30, luego en la feria de ciencia, y luego cenando.
Le pedí a mi hermana que fuera a recogerlas cuando terminara de ver la tele, pero se negó. Se lo pedí a Ludovica, pero no podía. Llamé a Raquel, pero se había dejado el móvil en su casa; su madre me dió un número que era de un señor que, después de conseguir explicarle quién era Raquel, me dijo que estaba en el entrenamiento del Real Murcia. Así que ella tampoco podía. Llamé a mi primo, pero no lo cogía. Volví a llamar a Ludovica y a mi hermana, y nada. Yosua tenía que ir a la pelu antes del concierto...
Superé el ataque de nervios y, después del programa, me bajé a Murcia con el Becario nº1, o sea, Antonio, que vive cerca de la Merced, donde está la biblio.
Pero se me acabó la gasolina del coche y no pude ir a la Merced, así que lo dejé en mi casa a las 20:31. María ya se había ido a la feria, a San Esteban, así que le di al becario instrucciones para que la encontrara y reconociera, su móvil y el mío, y lo mandé para allá.
Subí a mi casa, vi si Ludovica nos podía recoger al becario y sus amigos y a mí en su coche, le mandé un mensaje al becario diciéndole que me iba en bus con ellos, y cené.
Mientras tanto, el becario Antonio se quedó sin batería, y fue a su casa a meter su tarjeta en el móvil de un amigo. Mi número y el de María, estaban en el teléfono, no en la tarjeta. Cuando llegó a la feria todo estaba cerrado.
Ocurrió un milagro, y el mensaje llegó,y llevaba mi número escrito. Me dio un toque, le llamé, le dije el número de María y lo memorizó porque no tenía dónde escribir. La llamó, y María ya estaba cenando en el burguer. Entonces le dije que se fuera a su casa, y yo me fui al burguer a buscar a María, corriendo con cara de loca por toda la Trapería.
Cuando llegué no había casi nadie, pero la encontré en el piso de arriba. Después de perder el conocimiento y recuperarlo, fui corriendo a la Escuela de Arte Dramático, donde me recogió el becario y me llevó a su casa.
Luego fuimos a buscar el bus que nos iba a llevar a La Fica, pero ya no pasaban.
Mientras, Ludovica era víctima de un exhibicionista en la puerta del recinto, y había sido medio abandonada por Yosua y sus amigos, que se habían ido a por cervezas.
Finalmente decidimos que lo mejor era echar a andar.
Llegamos, nos separamos en dos nuevos grupos, y disfrutamos del concierto.

Próximamente: La explicación de por qué no me llevé la puñetera peluca.

jueves, octubre 18, 2007

Feliz cumpleaños


Durante la comida, una compañera del trabajo me ha preguntado el típico "¿qué se siente?". Como he bajado a comer un poco cabreada con la jefa, le iba a decir "frustación". Pero enseguida lo he pensado y he recordado una frase que leí hace unas semanas en un libro sobre Audrey Hepburn (que, por supuesto, no le he soltado):
"El éxito es como cumplir una edad importante y descubrir que eres la misma persona. Todo lo que siento es la responsabilidad de estar a la altura. Y, son suerte, de sobrevivir a él".
Dejando de lado la segunda parte, me he sentido realmente afortunada porque, por más años que cumplo, en el fondo (en el fondo fondo), sigo siendo la misma.
Muchísimas gracias a todos por las llamadas, los mensajes, los mails... Habrá fiesta, que no os quepa duda, y estáis todos invitados. Y el que no pueda ir (véase María), pues ya saldremos otro día a tomar algo.
En cuanto a lo de la fiesta bloguera, por mí estupendo. Sólo decidme día y lugar.
Pdt.: Foto prestada del cumple de If del año pasado.

martes, octubre 16, 2007

¿Reflexiones? pre-cumple

Faltan dos días para mi cumpleaños. Os lo digo como información porque no creo que finalmente haya fiesta. Y es que entre la gripe, la universidad, los exámenes, las prácticas, los viajes de fin de semana y demás, ya hay demasiadas bajas. Bajas que, la verdad, me tocan bastante las narices.
He pensado que tal vez lo mejor sería tirar por tierra mi planecillo y no celebrarlo, y así cualquier celebración espontánea será todo un acontecimiento. Pero por otra parte me da pena, porque será la única vez en la vida que cumpla 22 años.
Pero por otra parte (otra más), tampoco debería hacerme falta nadie que esté demasiado ocupado para venir. Pero por otra parte (la última ya), son mis amigos.
Bueno, pero vamos a dejarlo, porque el día ha sido bastante bueno. Será porque he soplado unas mil veces mi flautilla-conejo de la suerte, recién llegada de México. Eso, unido a que estoy encantada con mi nuevo puesto de guionista, que me permite dormir por las noches y soñar con otra cosa que no sea mi jefa metiéndome prisa para conseguir invitados. En serio, es tan genial que me cuesta trabajo creérmelo. De verdad. Todavía hay veces que sin darme cuenta me entra un nosequé de pensar que voy mal de tiempo, que no tengo un buen tema, que se me ha olvidado llamar a alguien y cosas por el estilo, pero enseguida vuelvo a la realidad (¡¡bendita realidad!!), y el nosequé desaparece.
Además, ver los programas desde control es más divertido, porque puedes hacer comentarios sin que el regidor se enfade, y gastarle bromas a la presentadora por el pinganillo (aunque todavía no me dejan tocar el botón del pinganillo, pero algún día la jefa se despistará y hablaré por él, jajaja).

miércoles, octubre 10, 2007

It's raining chairs

La semana pasada Murcia estaba llena de obras de "arte". Como de costumbre, de AlterArte lo que más me gustó fue el nombre, aunque yo le hubiera puesto EnterArte (no recuerdo por qué, pero sí sé que se lo comenté a Ludovica o a María).

El caso es que la mayoría de cosas que vimos no eran más que tomaduras de pelo, es decir, montones de escombros y muebles rotos tirados en medio de la plaza de los Apóstoles no me parece arte, sino algo que un señor de Ingeniería Urbana va a tardar horas en barrer. Tampoco me gustó el cubo de palés de Cardenal Belluga. Sin embargo, me pareció algo más interesante unos cartelitos que representaban a personas con miedo a algo.
Lo único que sí me pareció divertido y original, aunque tampoco entra en mi idea de arte, era lo que había en la plaza de la Cruz, o Hernández Amores.

domingo, octubre 07, 2007

Proyectos de algo

Proyectos, proyectos y más proyectos. Eso es lo único que me llevo a mi casa al terminar el día.
El proyecto de cambiar en el trabajo, el proyecto de hacerlo mejor cada día, el proyecto de andar más, de sonreír más, de leer más, de estudiar más, de salir más con mis amigas, de viajar, de hablar claro, de decírselo, de no guardarme nada, de olvidarle, de no quejarme, de cambiar, de no ir demasiado deprisa, de no ir demasiado despacio.
A pesar de ser lo único que me llevo, cada día me pesan más.

lunes, octubre 01, 2007

Groupie de Alaska


Fangoria en cartel, no hacía falta más.

Entramos a trabajar poco antes de las 10 de la mañana y abandonamos la tele algo después de las 9 de la noche. El aire helado se nos colaba por la ropa de verano, no habíamos comido nada desde las 2, estábamos cansados, y nos esperaba un viaje de tres cuartos de hora por una carretera por la que yo no había conducido nunca.

Pero a cabezonería no nos gana nadie. Mira Yosua, le dije, hay luna de concierto. Una lunaza enoooorme salía por detrás del Puerto de la Cadena, anticipo de una noche genial.

Llegamos a Cartagena a las sobre las 10, hora a la que empezaba el concierto. Confiábamos ciegamente en que Fangoria saldría detrás de un tal Humano y de OBK, así que aprovechamos para meternos a cenar en el primer sitio con aseo que encontramos, un Telepizza tranquilito que, a los dos minutos, estaba abarrotado de adolescentes celebrando las fiestas de Cartagena y algún cumpleaños.

Las indicaciones para llegar al lugar del concierto eran sencillas: sigues esta avenida, haces la rotonda en la Plaza de España y todo pabajo pabajo hasta el puerto.

Seguimos la avenida y llegamos a la plaza, que estaba cortada por un desfile cutrecillo de Cartagineses y Romanos, así que dejamos el coche en un párking, pensando que habíamos tenido la idea más brillante de nuestra vida. Como de costumbre, ólvidé mirar el número de la plaza de aparcamiento.

Después de andar media hora larga por la orilla de todo lo que es la Cartagena naval, a oscuras y por paseos desiertos, vimos las luces del concierto. Lo que se escuchaba no era Alaska, menos mal. El caso es que el descampado del concierto estaba en alto. ¿Por dónde se sube?

Horas después, al terminar el concierto, vimos que había una escalera preciosa, nueva e iluminada, pero en ese momento nosotros subimos por una guarida de yonquis, oscura, húmeda y con demasiados restos humanos.

En el concierto encontramos a una compañera de clase (bueno, habíamos quedado con ella) y con su prima, una chica que sentía la extraña necesidad de conocer a TODO el mundo que había allí. De vez en cuando se perdía de vista, y aparecía con dos o tres personas: Yosua, Paloma y María, éste es nosequién. Y nosotros venga a dar besos a medio universo. Un chico y una chica de los que trajo, muy simpáticos ellos, trabajaban en ir a las fiestas que hacía Amstel, para ver si la gente se lo pasaba bien. Cuando salió Alaska al escenario, directamente alucinaban con nosotros.
Tengo que reconocer que somos unos fans de los que gritan con ganas, hacen las coreografías y se saben las letras. Vamos, de esos de los que te mueres de risa nada más verlos.

Para este concierto cometí la genialidad de no llevarme mis zapatos del Mago de Oz, porque presentía que el suelo sería de tierra (acerté!!!), así que no iba dando la nota, pero para el próximo, me pongo en primera fila con el tío de la peluca naranja, que es el mismo del concierto de este verano.

Por suerte mi amiga y su prima nos acercaron en coche hasta el aparcamiento, aunque íbamos bastante apretados los cuatro en un c2 con una silla de bebé. Eran las tres y algo cuando entramos al párking, y descubrimos que habíamos perdido el coche. Allí vimos a una panda de tíos súper raros, así que por tercera vezaquella noche, Yosua y yo temimos por nuestra integridad física. Juro que uno de ellos era como el Ken de la Barbie pero con un poco más de músculo y el pelo por los hombros; el mismo color de piel marrón antinatural, los mismos piratas blancos y la misma camiseta de tirantes amarilla que acostumbra a llevar el muñeco.

Diez minutos más tarde, encontramos el coche. Cuando cruzamos Alcantarilla para dejarle, pasamos frente a la casa de una compañera que no nos cae muy bien, y propuse tocarle un rato el timbre, pero cuando casi había convencido a Yosua nos dimos cuenta de que no sabíamos exactamente cuál era su casa y, ante la negativa de tocar los dos que teníamos en duda, lo dejé en su casa y me fui a la mía.
A las 4 y 30 caí rendida en la cama, a las 8 me despertó mi hermana a gritos para que le firmara un papel, y a las 10 estaba otra vez trabajando.
Es duro se groupie de Alaska, pero merece la pena.

viernes, septiembre 28, 2007

Historia de un atropello frustrado

Aunque prometí que escribiría el siguiente post sobre comidas raras, y ayer decidí que escribiría sobre el conciertazo de ayer, la actualidad manda.

Dicen que cuando estás a punto de morir toda tu vida pasa por delante de tus ojos. Es una leyenda urbana tan falsa como otra cualquiera.
He estado a punto de morirme muchas veces, pero de todos es sabido (al menos la gente más próxima a mí) que mi ángel de la guarda trabaja mejor que nadie y me ha librado de toda clase de accidentes.
En todas esas veces que he estado a punto de morir (o de sufrir un accidente importante) nunca, y digo nunca, se me ha pasado nada revelador por delante.
Recuerdo una vez, en mi antigua casa, que di un pequeño resbalón en la bañera estando arrodillada. Sólo quedó en un susto y conseguí mantenerme sobre las rodillas; por curiosidad, calculé mi trayectoria, y mi sien derecha hubiera ido a parar directamente sobre el grifo.
En aquella ocasión no vi nada.

El verano pasado, cuando trabajaba en la radio, tuve un accidente bastante estúpido y muy peligroso, pero lo único que se pasaba por mi cabeza era mala leche porque nadie se daba cuenta de que me estaba muriendo.

Hace unos 10 minutos, iba yo andando tranquilamente por la calle y el peligro ha vuelto a acecharme. Venía de casa de mi abuela con una caja de galletas bajo el brazo. En el camino hacia aquí hay un cruce pequeño, de un carril, con dos pasos de peatones sin semáforo. La visibilidad era perfecta: no había coches mal aparcados, las farolas no estaban fundidas... Un tío con un coche negro venía a toda velocidad por mi derecha. Aunque tenía yo la prioridad, acostumbro a no fiarme de los coches, así que me he parado unas décimas de segundo. Él ha hecho amago de frenar ante el cruce, he dado por hecho que me había visto y que pararía, pero el tío ha mirado a su derecha y ha pegado un acelerón.
El aire que arrastraba su coche me ha movido la falda, lo he sentido en la pierna, frío, anticipando un gran dolor. No había entrañables imágenes de la infancia, frases lapidarias ni nada por el estilo. Sólo se me ha pasado por la cabeza que el muy cabrón me iba a atropellar.
Desgraciadamente, hay veces que mi mente y mi boca van por caminos distintos, y sólo he podido gritar un absurdo "¡oiga!".
El muy cabrón ha parado a escasos centímetros de mi pierna, mientras la gente se llevaba las manos a la boca; ha hecho una horrible mueca parecida a una sonrisa y me ha dicho con gestos que estaba mirando a su derecha.
Entonces, si me atropella, me parte la pierna y me arrastra varios metros, ¿tengo que disculparle porque el pobrecillo ha acelerado y se le ha olvidado mirar hacia delante?

Os dejo un cutre-croquis de mi atropello.



domingo, septiembre 16, 2007

El post de la torilla

Esto, señoras y señores, es un pincho de tortilla. Tortilla de patatas.
Ludovica y yo descubrimos ayer un lugar que ya conocíamos de toda la vida: Los Zagales. Los Zagales es una tasca que hay cerquita de la Catedral, donde si te lo montas bien te puedes hinchar a comer por cuatro duros. Llegar allí es muy fácil:
Quedar con Ludovica, aparcar el coche, ir hacia el centro, mirar zapatos que no podemos comprar (¡ni queremos!), entrar en El Corte Inglés y mirar toallas negras con letras naranjas (tomando nota para una posible lista de bodas de vete a saber quién -jeje-), colchones varios, y otra vez para abajo, ropa, más zapatos (¡que no nos gustan, no insistan más!)...
Luego hay que pasar por Alfonso X, entrar a una heladería, sentarse y salir sin pedir nada. Depués pasar por Trapería y entrar a ver (y oler) colonias, luego andar varios metros hacia un cajero, y después desandarlos porque nos hemos pasado de largo.
Decidir ir al lugar en cuestión (hablábamos de Los Zagales, recuerdan?) y, en otro despiste, coger el camino más largo (vamos, por donde no es).
Finalmente llegar (¡por fin!).
La descripción de jornadas gastronómicas se le da mejor a Ludovica, así que esperen impacientes la segunda parte aquí, próximamente en sus pantallas.

jueves, septiembre 13, 2007

A la feria (2ª parte)


Aquí estoy montada en el látigo con mi primo y mi prima.
El año pasado, en un ataque histérico ante la proximidad de la feria de septiembre escribí esto.
Este año, en parte por mi dejadez natural y parte por falta de tiempo, se me ha hecho un poco más tarde para contar la experiencia festera, pero eso tiene ventajas para ustedes señores lectores. La ventaja es que se han ahorrado la entrada histérica de antes de ir, y la entrada de enfado cuando los planes salen mal. A cambio se quedan con la entrada de "recuerdo que fui a la feria tal día...".
Este año me monté en lo que me dió la gana sin reparar en gastos. ¿Que vamos al gusano loco? ¡Pues al gusano! ¿A la noria? ¡Guay, a la noria! ¿Algodón dulce, patatas fritas? ¡Pues que rule para todos!
En fin... Hay tantas cosas que contar este mes... Tengo vídeos, fotos y de todo, pero por el momento corto y cambio porque estoy malísima, porque he trabajado 10 horas y media, porque es tarde, porquetengo sueño, y porque Gatsby me espera en la mesilla.

martes, septiembre 04, 2007

...y 100

Entrada número 100 señores y señoritas. Quién lo iba a decir hace un año y pico, cuando me peleaba con el ordenador de clase para intenta abrir "La Posada de Jamaica", que en su segunda versión se quedó con "El desván del lector".
Cien post en los que me habéis soportado estoicamente mis neuras, mis ocurrencias, mis chorradas varias, mis repentinas crisis existenciales en las que todo parecía súper difícil... En fin, gracias y a otra cosa.


Hoy he firmado el contrato. Es por obra y servicio (mientras dure el programa) y durante dos meses de prueba, lo que me viene que ni pintado para cuando me marche a primeros de año de vuelta a la universidad. No está nada mal para empezar, la verdad.

El palo ha venido cuando he visto lo que iba a cobrar (que es una pequeña fortuna, teniendo en cuenta que me dan de comer), y unos segundos después, me han dicho en lo que se me iba a quedar.
¿¿Por qué?? ¿¿Quién se va a quedar con mi dinero??
Con que para eso querían que me afiliara a la Seguridad Social, verdad?


Y todo el mundo diciendo: Eso es para la pensión, cuando te jubiles.

¿Pero por qué? Si para dos meses, mejor que me lo den y ya me lo gasto yo!!!! ¿Será posible?


Total, que llevo toda la tarde calculando todas las cosas que no me puedo comprar con ese dinero que me va a costar tantas horas de trabajo y que no voy a ver hasta dentro de 50 años (y gracias). Una cosa lleva a la otra, y se me ha ocurrido que podría apuntarme al paro cuando deje la tele. Entonces mi madre me ha dicho que si me apunto al paro me obligarán a trabajar, y he pensado que tal vez podría apuntarme al paro sólo hasta recuperar lo que me van a quitar.

Luego me ha dado pereza y he dejado de planear artimañas para estafar al Estado. Mañana será otro día.

Y de propina, una foto del verano.

sábado, septiembre 01, 2007

Este año no hay vacaciones de septiembre

A petición de mis queridos lectores (jejeje) regreso de mi pequeño retiro postvacacionero, durante el que no he tenido ganas de escribir. Corrijo, ganas sí, muchísimas, pero pocas oportunidades de hacerlo, debido en parte a mi bajísima tensión, que me tiene durmiendo todo el tiempo que no paso trabajando.
Por fin he vuelto a trabajar. Me costó un poco, pero ya estoy otra vez en todo lo mío. Lo único es que ha sido una semana bastante agotadora e intensa en cuanto a cuestiones laborales se refiere, sobre todo por el hecho de que el viernes dejé de ser becaria, y he tenido que solucionar cosas del contrato y demás.
Tuve que poner buena cara cuando me dijeron que me quedaba en el Ven y cuéntame, cuando yo esperaba que me llevaran al programa nuevo (algo que llevaban todo el mes diciéndome), tuve que pelearme con una compañera porque se quería quedar con mi sitio... Y entre medias he elaborado complejos planes de evacuación para quitarnos de encima a un tío súper pesado que nos acosa un poco en la redacción (sobre todo a la hora de comer), también he adquirido mi número de afiliación a la Seguridad Social, he utilizado el papelito ese que me dieron como resguardo del título, he ayudado a un compañero nuevo a encontrar piso, he salido a grabar a la calle (¡por fin!)... Vamos, lo que es una semana completita.
Ya es septiembre otra vez. Ahora toca dejar todo a un lado y disfrutar de las fiestas (y la feria). Pero ese es otro capítulo.

viernes, agosto 17, 2007

Vuelvo enseguida

Señores, esta rodríguez se va de vacaciones hasta el lunes 27. Nos vemos!!

martes, agosto 14, 2007

Conociendo a If

Ayer por fin tuve el gusto de conocer a If y a su V.
Conozco muy poco a V pero me pareció una persona muy inteligente y de trato bastante agradable.

De If sólo puedo decir que es genial, muy simpática, y una tía dicharachera. Yo estaba un poco como ausente, por el cansancio y el calor, además de los nervios, claro. Pero de vez en cuando volvía a tierra y decía “¡no me lo puedo creer, si es If!”.

Lo primero de todo, un “encantada”, un par de besos, un “¿qué tal?”, un intercambio de regalos, un “éste es mi barrio, vivo por allí”, etc., y echamos a andar hacia el centro.
Como Murcia es muy pequeña y ya habían visto la catedral, había poco más que hacer, así que les enseñé el teatro Romea por fuera (le sorprendió que fuera rosa), el Palacio Almudí por fuera, el Mercado de Verónicas por fuera, los puentes, el río, la sardina gigante, el Ayuntamiento (que también es rosa), la Glorieta, y todas esas callejuelas del centro que tanto me gustan, o sea, Sol, Jabonerías, Sociedad, Platería…
Mientras, les iba diciendo: “Aquí había nosequé, pero lo tiraron, aquí había un nosecuantos pero también lo tiraron”.

Hicimos una parada en Santo Domingo a tomar helados hasta hartarnos, y allí probó la horchata de almendras, que por lo visto en Zaragoza no tienen.
Como de probar se trataba, fuimos a Bonache a por pasteles de carne y pasteles de cierva, que para el que no los conozca, sólo puedo decirle que tienen un sabor indescriptible y raro; es una mezcla de dulce, agrio y salado; te gusta o no te gusta, no hay término medio. A ver si escribe pronto y cuenta qué le parecieron a ella.

Estuvimos hablando un rato sobre cualquier cosa, como si salir juntas fuera algo que hiciéramos todos los días. También de libros, sobre todo de Harry Potter, y comentamos la mutua aversión hacia Harry y la admiración hacia Snape, uno de los supuestos malos. A veces me daba la sensación de hablar conmigo misma, no sé, una sensación rara pero agradable.

Luego vino la despedida, una despedida como si nos fuéramos a ver el día siguiente, cuando lo cierto es que tal vez no volvamos a vernos nunca. Aunque la verdad es que espero que eso no pase.

domingo, agosto 12, 2007

Tal día un año

El viernes fui a recoger mi súper resguardo de 150 euros para que en dos años me manden a casa el título de licenciada. Es un simple papel, con el escudo de la universidad en relieve y algunas marcas de agua, pero eso, un simple papel. De todas formas tiene un nosequé que hace que en estos momentos sea uno de mis papeles favoritos.
Aproveché para charlar un rato con Leo, y contarle algo de mis días en la tele, que a día de hoy tienen un futuro bastante incierto.
A decir verdad, casi lo prefiero así; estoy en un momento de la vida, que seguramente no se vuelva a repetir, en que me da exactamente igual no saber qué voy a hacer el mes que viene, y eso resulta bastante emocionante.
Cuando llegué al trabajo, le eché un poco de morro y me fui al despacho de la directora de programas, la jefa súper jefa de todo, que se quedó a mi cuidado a mediados de la semana pasada, a falta de mi tutora y del director de mi programa, que están de vacaciones. Total, que como estos últimos días estaba allí casi de figurante en la redacción, le dije que si le daba igual que me fuera con alguien de otro programa a grabar a la playa.
La verdad es que esperaba que me dijera que sí, pero convencerla resultó mucho más fácil de lo que pensaba. Así que me fui con una chica de 3º de mi universidad y con el cámara a Los Alcázares a preguntarle a la gente qué iba a hacer el día de la Virgen. La respuesta fue unánime: ver la procesión marítima y comer arroz y conejo.
El lugar para hacer la encuesta fue idea mía: Playa del Espejo, justo en medio del chiringuito Las Gaviotas y el chiringuito Sierra de Cazorla, lugar donde estuvimos con la radio un par de semanas el año pasado. Eso por si teníamos que parar a tomarnos algo entre toma y toma.
Todo seguía exactamente igual: las viejecillas de debajo del árbol, esas que llegaban a las 9 y no se iban hasta que repartía los regalos a la una, seguían debajo del árbol como si no se hubieran levantado de allí en todo el año. También estaba la chica socorrista de la mala leche a la que entrevistamos un día, el chico guapísimo del chiringuito que me ponía las cocacolas, y el niño pesado de ese mismo chiringuito, que este año está todavía más aburrido y pesado que el año pasado. Al principio no se acordaba de mí, pero lo hizo en cuanto le nombré el día que vinieron los payasos, y sobre todo, el día que un coche gigante llegó al paseo marítimo y le hicimos fotos subido en él. Entonces ya me recordó como la chica que le daba balones y camisetas.
Luego seguimos la ruta hasta Los Narejos para hacer un reportaje de unos chicos que estaban aprendiendo a hacer vela, y también fue muy curioso y divertido.
Definitivamente, ese programa es mejor que el mío. O al menos a mí me gusta más.

lunes, agosto 06, 2007

Calor


Mi pobre cabeza derretida no alcanza a entender cómo es posible que haga tantísimo calor en el mundo.

Es la una menos cinco de la madrugada y debe hacer como 80º, de verdad.


Dicen que lo mejor para aguantar el calor es no pensar en él, algo muy útil hasta cierta temperatura. Cuando hace tanto calor como ahora, hay que pensar en nieve. Mucha mucha nieve, y mucho mucho frío.

Lo que voy a hacer esta noche es cerrar la habitación a cal y canto, enchufarme el aire acondicionado, y poner la música de Doctor Zhivago en el mp4 hasta quedarme dormida.


Por noches como ésta he decidido que lo segundo que haré cuando sea rica será comprarme una casa en Australia para irme a pasar los veranos, y así de paso aprender inglés. Decidido.

viernes, agosto 03, 2007

De vuelta a las andadas

Después de unos días lamentablemente fuera de circulación, vuelvo a las andadas.
Tal vez algún día publique algo que escribí el otro día cuando, incapaz de pronunciar una sola palabra, conseguí escribir unas líneas, pero antes tendrá que pasar algún tiempo, porque todavía está demasiado reciente y no me gustaría frivolizar con ello.
Hace un calor extremadamente agobiante y parece que me voy a derretir de un momento a otro.
Esta tarde me han pagado un trabajillo que hice esta primavera. Yo pretendía comprarme con eso una cámara de fotos para la graduación, pero al final me la compré hace un par de semanas. Lo bueno es que me pude gastar un poco más y me he comprado una que hace unas fotos geniales a pesar de mí.
Total, que he salido a dar una vueltecilla por el centro y he pillado unas ofertas muy buenas en películas, así que me he traído tres al precio de dos, además de una camiseta, una chaquetilla y un regalo de cumpleaños. Mañana, si salgo temprano del trabajo, iré a por libros, que ya toca.